Y fueron muy felices…

 

Mariuqui siempre está muy atenta a las consultas que recibe y sabemos que, al elegir las que quiere compartir, su deseo es el de ayudar a muchas personas que pueden estar pasando una situación similar. Publicar un caso particular lleva a que sean más los que se replantean el tema y, con nuevas consultas, se potencia la eficacia en la relación personal.

 

 

Mariuqui Magrane

Orientadora Familiar
Asesora en Relaciones Familiar

 

 

PARA TUS DUDAS, CONSULTAS, TEMORES:

consultorio@sembrarvalores.org.ar

 

Y fueron muy felices…

 

Me casé creyendo que iba a ser feliz para siempre. No me está pasando.
¿Es una idea muy loca, una gran confusión?

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¡ Qué bueno! En esta época, hasta sorprende que te cases con esa idea.

Casi todos sabemos que tenemos que construir nuestra propia historia de amor. Por si te sirve, te cuento que mi madre me decía que los peores años son los siete primeros. No sé si estoy tan de acuerdo. Sí sé, por experiencia propia y profesional, que no existen los matrimonios perfectos. En cambio, me consta que muchos viven para edificar juntos una felicidad humana, frágil –como somos los seres humanos-, respetando las diferencias y disfrutando las coincidencias. Atentos a que no los invada la monotonía, ni que los problemas lleguen agobiarlos tanto que terminen por quedarse sin vida íntima.

No quiero exponer ningún caso personal, pero hay un dato recurrente que viene bien compartir. Como ahora las personas se casan más grandes, el individualismo ha forjado su carácter y sus costumbres. Están menos preparadas para abrirse al otro, para dejar con facilidad algunos hábitos o comodidades que son obstáculo para esa entrega mutua; inconscientemente, se está midiendo lo que el otro da en relación con lo que uno cree que hace.

Muchos viven para edificar
juntos una felicidad humana,
frágil –como somos los seres
humanos-, respetando las
diferencias y disfrutando las
coincidencias

Este es el momento de darnos y de encontrar ahí la felicidad. No en el capricho, en eso que “yo” quería. Te puede ayudar conversar sobre los desacuerdos, es una gran decisión matrimonial. Si buscás disfrutar del amor conyugal, lograrás momentos de felicidad increíbles. Creo que el matrimonio puede ser feliz cuando hay voluntad de convivir en paz, conociendo las propias crisis que son inevitables.

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