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Volver a la madre

PUERICULTURA

Isabel y Candelaria son técnicas en Puericultura y nos cuentan cómo viven hoy este rol tan antiguo como la humanidad.

CANDELARIA FERREYRA E ISABEL BERMEJO | TÉCNICAS UNIVERSITARIAS EN PUERICULT URA Y CRIANZA

E s difícil transmitir concretamente lo que hace una puericultora, porque es un arte; sin embargo, lo que hacemos tiene fundamento científico.
Acompañamos y colaboramos en la construcción psíquica del ser humano a través de la crianza desde el primer momento, respetando y atendiendo sus necesidades, que son muchas más que comer y dormir.

¿Qué es la Puericultura?

La Puericultura es un arte y una ciencia. Tiene como objetivo acompañar a la madre para optimizar los cuidados del niño en todos sus aspectos,  físico, emocional, mental y espiritual, desde su concepción, vida intrauterina, nacimiento y los primeros años de su primera infancia.

Pensándolo en relación a su familia y la cultura a la que pertenece.  Valorando su desarrollo con su propia individualidad.

Es una disciplina que aborda todo lo que rodea el crecimiento de un niño: la nutrición, el desarrollo  psicomotor, prevención de enfermedades, la relación con la madre, su bienestar emocional. En definitiva, buscamos que pueda crecer de la mejor manera posible tanto a nivel físico, como psicológico y social.

Una relación de confianza 

Pero para lograr acompañar, interpretar las necesidades de la mamá y del bebé, con todas las temáticas emocionales que se ponen en juego en el momento en que una mujer tiene  un hijo, es necesario una relación de confianza entre la puericultora y la mamá.

Son muchas las etapas en las que una mirada profesional y respetuosa del  niño puede colaborar en su sano desarrollo; por ejemplo, la lactancia, el sueño, el juego, la alimentación, crisis de crecimiento, comienzo de la marcha, el lenguaje, control de esfínteres, manejo respetuoso de los berrinches, rol del padre, relación con los abuelos, vuelta al trabajo de la mamá, adaptación al jardín, la llegada de un hermanito, etc.

El mundo cambia, pero
la necesidad de seguir
“siendo” en el regazo de
un “otro” es la misma.

También nos parece importante dejar en claro que  la  puericultora  acompaña a las madres en las diferentes situaciones que se presenten o decisiones que ella tome, ya sea amamantando o dando mamadera, ya que siempre hay una mejor manera de hacer las cosas para cubrir las necesidades de la diada.

De todos los tiempos

¿Una disciplina nueva? ¡Para nada! La Puericultura existe desde que existe la humanidad. Hace miles y miles de años las ancianas ya acompañaban a las jóvenes mientras parían y luego les enseñaban a procurarse el alimento, darles de mamar y protegerlos de las fieras haciéndoles upa o escondiéndolos en cuevas.

Ya no existen aquellos caserones donde las distintas familias se mezclaban, donde las mujeres parían a sus hijos, en compañía de su madre, su abuela, madres experimentadas, comadronas y mujeres solteras que siempre daban una mano.

Queremos que las madres
tengan confianza en sí
mismas y que sus hijos
crezcan fuertes y sanos.

No es ni mejor, ni peor: es distinto. En los últimos años cambiaron mucho los paradigmas y los avances científicos nos abrieron un universo inmenso, pero nuestra naturaleza y la necesidad de un otro siguen siendo los mismos. La ciencia nos dice que llevar a nuestros hijos a upa sigue siendo una cuestión de supervivencia. Ya no estamos expuestos a los depredadores, pero la necesidad de seguir “siendo” en el regazo de un “otro” es la misma.

En esta nueva era tecnológica estamos más comunicados, pero no más cerca. Eso llevó a que muchos conocimientos desaparecieran y, sobre todo, a que se perdiera el contacto, el apoyo, el acompañamiento durante el momento del parto y la crianza. Que es sin duda el momento más  importante de la vida de una madre, y de su niño también.

Estamos para acompañar

Ahora el tiempo corre… Las mujeres trabajamos, intentamos realizarnos bb como personas  profesionalmente, bajar esos kilos de más, queremos aprender cosas nuevas, crecer, divertirnos… y también queremos y tenemos que criar a nuestros hijos. Las tareas son muchas y pesadas, ni hablar para aquellas madres que ya tienen alguna dificultad antes de empezar a transitar su maternidad.

Queremos que nadie transite la maternidad en soledad. Queremos que tengan confianza en ellas mismas, darles lo que necesitan para que estén contenidas, para que puedan disfrutar de ese momento y que su hijo crezca fuerte y sano.

Queremos que cada madre reciba lo que se merece. Queremos que sean felices. Por eso somos puericultoras.

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