Tsunami digital ¿Qué le pasa a mi hijo? Afrontemos la tecno adicción

Vivimos en medio de un tsunami digital; la tecnología nos invade y se ha vuelto normal ver a nuestros hijos conectados a las pantallas, pero desconectados del mundo real.

Por María Amalia Caballero – Doctora en Comunicación Pública. direccion@sembrarvalores.org.ar

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Hoy, para la mayoría, las pantallas son nuestro único modo y medio de comunicación con el medio exterior. sin embargo, aprendimos que necesitamos estar atentos.

Pudimos participar en el Primer Congreso Virtual de Matrimonio y Familia. El Dr. Armando Duarte abordó el tema de la tecno adicción de un modo claro, completo y práctico a la vez. Por eso queremos compartir aquí algunas de sus ideas y propuestas acerca de este tsunami de la tecno adicción.

Muchos creen que es sólo un rato de diversión, pero para algunos se está convirtiendo en una adicción.

Muchos creen que es sólo un rato de diversión.

No pueden desconectarse y cuando lo hacen están como apagados, enojados y aburridos. La tecnoadicción es un problema de excesos que no se cura con tecnología, se cura con humanidad.

¿Qué le pasa a mi hijo?, se queda encerrado, está todo el día conectado. Creíamos que era normal para su edad, pero esto cambia las cosas. Si se lo quito, se enoja, se pelea con sus hermanos, en cambio, cuando está con el celular está feliz.

¿Qué es la tecnoadicción?

Entendemos por tecnoadicción, la tendencia a conectarse de quien siente ansiedad cuando está desconectado, el mundo real le parece aburrido, tiene una dependencia similar a la del que depende del alcohol pero, en este caso, no hay sustancia externa, se activa el mecanismo de nuestro cerebro.

Si tuviéramos fuerza de voluntad, podríamos resistir pero, nos seduce y no podemos decir que no a cualquier edad, condición o nivel de educación. No nos engañemos, pega a todos chicos y grandes. Es una navaja de doble filo difícil de manejar para los padres.

Es una herramienta fabulosa, podés aprender idiomas, investigar, estudiar y, puede ser negativa cuando la tecnología nos controla a nosotros puede terminar por lastimar un estilo de vida y de relación con los demás.

Igual que otras drogas

Al igual que otras drogas, esta droga sin sustancia presenta el síndrome de abstinencia con un reclamo orgánico que manda el cerebro. La persona se pone irritable, violenta. El apagón tecnológico genera reacciones adversas estrés, confusión, aburrimiento, violencia.

Esta droga sin sustancia presenta el síndrome de abstinencia.

Parte del problema es que los padres empiezan a sospechar que hay algo raro, que pasa algo, recién cuando tienen el síndrome de abstinencia digital pero están muy tranquilos cuando los ven felices enganchados en la pantalla.

Datos útiles

Para los padres, debería ser una señal de alerta el detectar el problema de los excesos, el comprobar que están mucho tiempo conectados. En Latinoamérica el promedio supera las ocho horas diarias. Sin diferencias entre las distintas regiones.

En forma limitada y con propósito no sería problema.

Si fuera en forma limitada y con propósito no sería problema. Ahora nos han inundado con este tsunami digital.

También, hay en muchas familias una falta notable de cariño, de cuidado, y se siente la falta de ternura. En estos casos, la tecnología les produce placer porque dejamos un vacío importante. Si el adolescente tuviera esa contención, tendría también la capacidad de autocontrol y el proyecto de vida le daría a la tecno el lugar que le corresponde.   Es útil, es práctico puede ser divertido. Pero la advertencia está: “con medida”.

Por qué es tan frecuente

Uno se pregunta por qué tanta difusión. E primer lugar, diría: porque es gratis. Entonces por qué, cómo desaprovechar este espejismo al que accedo sin usar la tarjeta de crédito, sin permiso de papá.

Los que venden droga, lo hacen así, el primero es gratis, después todo se cobra. Cuando los padres restringen el dinero, ellos primero dejan de comprar algo en el recreo, después mienten y roban a papá o al abuelito, al más distraído.

Lo importante y más duro o complejo, es preguntarnos, por qué viene a llenar un vacío el vacío de no saber qué hacer con tiempo libre. El aburrimiento es un problema emocional de nuestra época, ¿qué hacer con la vida es una gran pregunta? para hacernos y hacerles. Cuando falta un propósito, el mundo digital es “la droga” que llena ese vacío.

Vamos a sincerarnos un poco más porque la conexión de los hijos, en lo inmediato, aligera la carga de los padres, llegan tensos de trabajo y el mundo digital es niñera de bajo costo. Los tenemos entretenidos y “seguros” porque la calle es peligrosa pero internet seguro y acá está uno de esos espejismos. En internet el peligro no es solo el contenido, es más grave la adicción que se crea por el placer que genera.

Por la presión social, todos tienen su celular y ya es común ver en niños, jóvenes y adolescentes, la dependencia. Se ha vuelto normal.

Consecuencias en la vida interior y social

La vida real les resulta aburrida conectados felices, están llenos de alegría, si se lo quitas la pasan mal, aburrido. A veces tienen características de depresión. Mi hijo perdió toda a motivación, hoy lo que antes le gustaba no le atrae, se escucha con frecuencia.

Nos genera el espejismo de que estoy feliz, da energía, sueñan influencer, mientras caen en una vida sedentaria que produce obesidad, el espejismo de conexión los hace sentirse populares por los seguidores, mientras falta conexión con amigos de verdad.

Crece la tendencia a ser populares en las redes, necesitan desarrollar la habilidad para postear mientras, son cada vez más toscos para convivir.

Un paso más

Cuando presenciás o estás en una reunión de tecno adictos, te das cuenta que su conversación está mediada por la tecnología.

Y uno se pregunta, ¿cómo va a ser su noviazgo?, ¿cómo va a formar su familia? Están en zona de mayor riego que nosotros, son personas con más intensidad emocional.

Todo tiene que ser rápido divertido y sonoro, si no, lo abandonas en primeras.

¿Cómo puede ser la actualización didáctica? Un profesor se planteaba si ellos debían convertirse en payasos para hacer clases divertidas y chistosas.

En general, les cuesta pensar, reflexionar, todo lo quieren tener en imágenes. Hay una continua ansiedad por estar actualizados, se preocupan si no responden rápido.

Viven al acecho de nuevos contenidos hasta las 2 ó 3 de la mañana, necesitan conocer todo en tiempo real. Estamos ante una emotividad dañada que busca una novedad sin sentido.

Es una adicción

No se puede dejar pasar el momento, hay que tomar conciencia de que

-esto no es un juego, es adicción,

-no son juguetes, son computadoras muy potentes,

-sus contenidos son atractivos y buscan enganchar y fidelizar,

-es su negocio

-es una lucha desigual porque los contenidos son agradables

-no tenemos tiempo para que la vida sea así.

La tecnología y las emociones

La tecnología activa la parte emocional del cerebro y mientras más tarde se incorpore a la vida se disminuyen los riesgos de una adicción porque son más vulnerables quienes organizan su vida a través del dispositivo.

Y, como los niños y los adolescentes tienen su cerebro en proceso de maduración, su control emocional no es pleno.

Se trata de generar con la tecnología una relación amiga, es decir, cuando nos distancia de los demás, se convierte en enemiga.

Las emociones desbordan en conductas agresivas, les enoja que los hermanos sean lentos o porque se equivocan. Cuando experimenta una privación, se enoja puede llegar ser agresivo. Se generan situaciones similares a las que ocurren cuando le escondes el vino o el cigarrillo, hay que reconocer que son crisis abstémica. Es algo que ya no puede manejar.

Qué hacer desde la familia

Los padres tienen miedo de perder a los hijos. Escucho a muchos padres que no logran una conversación con un contenido fluido, no pueden hablar.

Sin embargo hay mucho que pueden hacer:

-Fortalecer la conexión emocional padres que escuchan, hablan, que juegan, en vez de padres pesados atacan y critican

-Que la familia sea un espacio en el cual se pueda jugar, sentir abrazos.

-Padres dialogantes dispuestos a hablar con ellos -aunque sean chiquitos-

-Padres que abrazan y acarician.

-Establecer rutina para dormir y amanecer sin dispositivos. Sin engañar a los padres porque “total” ya se fueron a dormir.

-Retomar hábitos que tenían algunas familias, algunas veces con nuestros padres, dialogar, leer, rezar en familia.

-Estimular cerebro al amanecer y a la noche puede afectar negativamente el sueño

-Incorporar hábitos, como por ejemplo, que al mirar la hora en el celular eviten ver los que están conectados, mensajes que puedan haber entrado.

-Incorporar más lecturas que fomentan imaginación, ayudan a construir proyectos de vida, ofrecen temas para dialogar, ponen a trabajar los dos hemisferios.

-Escuchar música sin los auriculares, escuchar música en solitario aísla.

De padres a hijos

Por duro que parezca, resulta necesario decirlo, en este escenario, la tecnoadiccion del papá, normaliza la del hijo. Como si el hijo se hiciera drogadicto y los papás fueran sanos se moverían para solucionar, pero como ellos son adictos, normalizan la conducta del hijo.

 

Una conferencia por Dr. Armando Duarte Escritor – Conferencista – Orientador Familiar casado y padre de 7 hijos calidad de las relaciones. Libro: Familias fuertes contacto: @armandoduartepantoja

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