¿Tiempos malos?, tiempos de siembra

Decir una y otra vez los males de este tiempo que estamos transitando cansa, quizás más que la propia cuarentena. ¿Se puede sembrar en positivo a nuestro alrededor?

Por Felipe Yofre felipe@escyofre.com.ar Presidente de Protege tu Corazón.

 

No sé ustedes, pero yo ya estoy cansado de escuchar, en especial a raíz de la pandemia, que estamos viviendo tiempos “muy malos”.

¿Tiempos malos?

Cuando oigo hablar de tiempos malos, recuerdo un gran autor español, Martín Descalzo, quien dice que no hay tiempos malos ni buenos, sino simplemente “tiempos”, y que de acuerdo con cómo los vivamos oportunamente los serán o no.

¡Basta! Cambiemos la mirada

Te propongo que por cada mal pensamiento que venga a tu mente te obligues a mirar algo bueno de tu vida. Seguro que encontrarás cosas buenas, y a borbotones, rebalsando envases que serían enormes para otros.

El primer paso para sacar esa telaraña que envuelve nuestro “corazón adulto” es ser agradecido. Del regalo de la vida, con pocas o muchas espinas, pero también con montones de miel.

Cuántas picadas

Hace unos días en un taller en una cárcel, a un interno le preguntaron cómo se imaginaba el “cielo”, a lo cual dijo muy seguro que iba a entrar porque en el mostrador iba a invocar a Maria, preguntando “si estaba la Reina y ella le iba a permitir entrar.”

Ante sorpresa de muchos y posterior carcajada dijo: “me imagino el cielo como una gran “picada” con amigos, con salame, queso, aceitunas y un gran vino tinto”.

Automáticamente pensé: qué lección me está dando este hombre. ¡Cuantas “picadas” tengo a diario en mi vida! Mi salud, mis pequeños logros, mis afectos que a pesar de mis zonas oscuras me quieren de verdad, el hecho de tener trabajo, de poder moverme, de respirar…

Cuando la queja llega a mi boca, pero sobre todo quiere hacer nido en mi corazón, me vuelvo a acordar de la gran cantidad de “pequeñas picadas”, “pequeños cielos” que vivimos y pasan de largo, sin valorar su sabor, su espacio, su presencia.

Tiempos de siembra

Decir que estamos viviendo tiempos malos es de miopes. El sembrador, que con frío y escarcha siembra sin ver nada, pero seguro de que él o sus hijos cosecharán, ¿piensa que esos son tiempos malos?

Claro que son tiempos difíciles, no somos ciegos, pero depende de nosotros inyectar amor y confianza, irradiando calor y transformando la queja en surco fecundo.

Vivir debiera tener una porción grande de cosecha de sueños sembrados.

Vivir debiera tener una porción grande de cosecha de sueños sembrados, no solo envejecer sin más. Una vida completa, dice Descalzo, es siempre el resultado de dos factores, “apostar atrevidamente siendo jóvenes sin envejecer” y “mantener esa apuesta cuando maduramos”.

La cuarentena existe

La cuarentena existe. Las dificultades laborales, los roces familiares, la plata que no alcanza. ¿Pero qué vamos a hacer?  Nos condicionan, es cierto, pero no nos determinan.

Víctor Frankl decía que la vida nunca se vuelve insoportable por las circunstancias, sino en todo caso por la falta de significado y propósito.

Que sea tiempo de siembra, de mirada larga, de perdón a los demás, de apertura de ventanas interiores, para que cuando estas condiciones cambien, puedas ver crecer todos los retoños plantados.

Y por supuesto, disfruta de las pequeñas “picadas” que cada día sin duda llegan a la mesa de tu corazón.

¡Vamos!

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