Tareas domésticas empapadas de juego

Estos tiempos difíciles, que estamos viviendo, han tomado cada uno de los rincones de nuestra casa. Las tareas domésticas son más divertidas si las convertimos en juego.

Lic. María Catarineu – Psicopedagoga especializada en bebes y niños en primera infancia @rayuelatiempodejuego @consultapediatricaintegral – Lirios del Talar

Estamos todos en casa, pequeños, medianos y grandotes. Las sinfonías del folclore familiar, se expanden repletas de melodías con ritmos de diferentes compases y tonos, componiendo así las nuevas rutinas, los múltiples roles y los movimientos cotidianos.

  Montañas de ropa para doblar y guardar   pilas de platos, trapos y escobas que pasar.

A la extensa lista de exigencias nos acompañan las más conocidas y necesarias tareas domésticas. Allí nos aguardan pequeñas montañas de ropa para doblar y guardar en los roperos,  pilas de platos que se acumulan, trapos y escobas que pasar, el menú por cocinar y distintos objetos que pululan por la casa sin poder clasificar.

Venturas y desventuras de las tareas

La reunión familiar, para  poner en palabras lo que planificamos en un calendario, con las franjas de los momentos del día armando diferencias entre la semana y el fin de semana, nos ayuda para la mejor organización, para abrir intercambio de las necesidades y tiempos de todos. La oportunidad de poner en marcha “todas las manos todas” colabora para la armonía del despliegue de energías de todos los integrantes del hogar. Pero ¿Cómo integrar a los más chiquitos en las aventuras y desventuras de las tareas domésticas? ¿Cómo generar la iniciativa y los primeros pasos de su autonomía?

La chispa inicial

Muchas veces pensamos que nuestros hijos siguen siendo demasiado pequeños y esto hace que los padres hagamos demasiadas cosas, que los chicos podrían comenzar a hacer por sí solos.

Empezamos por sus lugares y cosas más propias, el cuarto, los juguetes, la ropa de todos los días.

Asignar tareas cotidianas adecuadas para cada edad, les va a permitir una mayor seguridad en sus despliegues y mandados. Para acompañar poquito a poco los distintos quehaceres es necesario dar comienzo desde el juntos a la par. Desde cerca, con ellos, empezando por sus lugares y cosas más propias, el cuarto, los juguetes, la ropa de todos los días. Y ¿cuál será entonces la chispa inicial para entusiasmar a nuestros hijos en estas tareas cotidianas?

Empapados de juego

La posibilidad de entonar con ellos la sinfonía del “Ay Ho” y convertirnos en los enanitos de Blanca Nieves para llevar y traer la ropa; el chasquear de nuestros dedos como Mary Poppins estirando con ellos las sábanas; abrir nuestros brazos para volar como pajaritos o dar brincos cual ardillas y colgar juntos la ropa; transformar las escobas en briosos corceles, que con sus colas barren la casa; convertir la cocina con un cartel de restaurante y amasar bollos con apariencias de panes y pizzas.

 

Transformar las escobas en briosos corceles, que con sus colas barren la casa.

Empapar de juego las tareas domésticas, nos habilita para transformar esos trabajos mecanizados, en nuevos rituales que nos vinculan con nuestros hijos, encontrándonos en la tarea compartida, colmándola de un significado propio, obsequiándonos brillo por fuera y también por dentro.

Tareas que activan aprendizajes

Todos los aprendizajes a lo largo de la vida tienen la secuencia de INICIO, DESARROLLO Y CIERRE. Las tareas domésticas tienen en sí misma esta secuencia, por lo que les permite a los chicos poder vivenciar este proceso necesario, para el desarrollo de cualquier aprendizaje que se va abriendo como surco y que nos deja huella.

Inteligencia, lenguaje, la psicomotricidad y el despliegue     de emociones.

La infusión de juego activa al mismo tiempo todas las áreas del desarrollo de manera integral. Inteligencia, lenguaje, la psicomotricidad y el despliegue de emociones. Al seguir una consigna todos juntos, opera la atención, la planificación y la capacidad de resolver problemas con otros, nos comunicamos reforzando la autoestima y aparecen las manifestaciones del cuerpo en movimiento y su calidad de ejecución. Todas las áreas se enriquecen y se nutren al mismo tiempo.

Juegos que regulan emociones

Nuestro desafío es poder ir descubriendo y decodificando las necesidades  de nuestros hijos. Al ingresar en la ficción, como chispa inicial en las tareas de todos los días, nos permite convertimos en personajes de los cuento para el despliegue de emociones. La posibilidad de ir jugando diferentes roles construye la empatía al “salir de si” y poder ponerse en el lugar del otro. Podemos fregar como el «correcaminos», ir y venir como pequeños vagones de tren cargados con mandados o levantar la ropa como el pitufo gruñón.

Jugando diferentes roles construye la empatía al “salir de si”

Todas estas tareas compartidas nos ayudan a crear nuevos acuerdos, reglas y códigos de convivencia, donde también vamos sembrando las habilidades sociales.

Acompañamos a crecer

Desde que asignamos una tarea, se va gestando la cotidiana construcción de la autonomía.  Al principio la vamos haciendo con ellos, acompasándonos con sus ritmos, ofreciendo nuestra compañía, para que luego, poquito a poco, nuestros pequeños vayan pudiendo soltarse.

Al haber estado empapada de juego, esa tarea se colma de encuentro y se va gestando entre las seguridades de lo propio, ya que todo queda empapado de vínculos, de las manos de mamá y de los brazos de papá.

 

 

 

 

 

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