Sueño, adolescencia y pandemia… ¿qué hacemos?

La conexión nocturna entre adolescentes se intensifica en esta situación de pandemia. El sueño es importante para vos. ¿Por qué?

Por Ángel Gargiulo -Médico Psiquiatra (MN 136783), director de CISMA (Centro Integral de Salud Mental Argentino).

A veces pensamos que en terapia se hablan temas súper profundos. Frecuentemente es así.
Pero, otras veces, tratamos dificultades cotidianas, como los problemas del sueño. Dormir
8 horas por día durante una semana es casi un trasplante de cerebro. Mucha gente se siente
notablemente mejor sólo con eso.

¿Diversión vs sueño?

El sueño en la adolescencia es un tema complejo. Por un lado, todo lo bueno pasa a la noche: las previas, juntadas, boliches, bares, videojuegos, juegos en línea, series, interacciones en las redes sociales, etc… El sueño suele venir tarde porque hay demasiadas cosas interesantes que hacer después de las 11 de la noche.

Todo lo bueno pasa a la noche

Por otro lado, esto tiene consecuencias a distintos niveles. Si dormís poco al otro día te costará levantarte, es casi
imposible tener ganas de ir a la escuela o a la universidad (presencial o virtual), prestar atención en clases de matemática es subir una montaña… En fin, la vida matutina se transforma en una agonía… hasta que es de noche de nuevo, y ahí el sueño se va y entramos en una espiral negativa.

Además, a nivel biológico, la arquitectura del sueño se altera, al igual que la secreción de la hormona de crecimiento (que se libera en la adolescencia principalmente mientras dormimos). Se genera entonces un cuadro llamado “fase retrasada del sueño”.

Sin cosas raras

En general no es necesario hacer cosas “raras” para corregir este problema. Suele arreglarse naturalmente cuando uno tiene compromisos que de alguna manera te llevan a vivir las pautas de higiene del sueño. Si tenés el día ocupado con el colegio o la universidad, hacés deporte, tocás algún instrumento, o simplemente ya estás trabajando, más o menos tendrás que levantarte a hora fija, no dormir siesta y acostarte relativamente a la misma hora. De esta forma se lleva la presión del sueño hacia la noche con naturalidad.

Esto no es “raro”, pero como verás requiere tener compromisos “interesantes” durante el día. Si me preguntan a mí porqué me levanté hoy diría que lo hice porque tengo compromisos, con personas, con mis valores y proyectos. Si no los tuviese claramente me quedaría en cama, cómodo, calentito…

Jóvenes idealistas

Solemos decir que los jóvenes son idealistas, y está bueno que así sea. Ahora tenés la energía como para hacer despegar un cohete, tenés tiempo y unas ganas de hacer cosas que dentro de unos años no estarán. Cada uno elige en qué quema todo ese combustible.

Podés gastarlo comenzando lo que será una vida fructífera y copada, o se te puede ir en video juegos 24/7. Muchos hábitos o habilidades se adquieren en esta época de la vida. Tu cerebro es gelatina, súper flexible para aprender y adaptarse casi a cualquier cosa.

Este es el famoso fenómeno llamado “neuroplasticidad”. Por supuesto que uno siempre puede aprender cosas nuevas, pero nunca tanto como en estos años.

Pandemia, tiempo para pensar

Creo que la cuarentena nos invita a todos a reflexionar muchas cosas.

Si el sueño y el desorden están siendo un problema para vos, te invito a meditar sobre cómo es la vida “idealista” que te gustaría tener (no necesariamente la que estás teniendo) y empezar a planificarla, en una agenda si es necesario, como si todo fuese posible.

Las cosas no ocurren por casualidad.

Las cosas no ocurren por casualidad. Nadie ganó una carrera o una competencia porque sí. En algún momento
se lo propuso. Vas a ver, de a poco, con paciencia, que así todo se ordena, vas teniendo pequeños logros y hasta te darán ganas de ir a acostarte temprano y evitar cualquier distracción.

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