SÍNDROME EN ALZA

Papá y Mamá

[Ausencia parental]

 

«Nadie se casa para divorciarse», solemos escuchar. Sin embargo, en la práctica, ocurre. Nos preguntamos qué pasa con los hijos, cuál es su situación

Carolina Alberro | Lic. en Psicología y Psicopedagogía | carolinaalberro@fibertel.com.ar

 

E  n la edición anterior, que tenés disponible en nuestra web, explicaba qué es y qué no es un divorcio; la necesidad de la preexistencia de un vínculo, etc.

Ahora quiero avanzar hacia el tema más delicado e importante, que son los hijos. Tu proyecto de pareja puede fracasar, tu plan de familia puede necesitar hacer un giro, pero lo que quiero advertirte es que la pieza principal, cuando hay hijos, son ellos.

Benignos y Malignos
El divorcio se cataloga jurídicamente en distintos grados o niveles, según el estado de la organización familiar. Los que llamamos benignos hablarán de una organización saludable; en los otros casos, se tratará de una organización familiar patógena.

Obviamente no se trata de encasillar a nadie, por el contrario: para poder ayudar y acompañar mejor se crearon estas categorías a partir del estudio, la reflexión y la experiencia.

Así, se consideran:
Benignos
A. Se caracterizan porque la pareja conyugal se separa, pero ambos cumplen sus funciones como padres y los hijos no se separan.  Pasan  a ser una familia Binuclear. Los niños pertenecen a ambos
grupos familiares.

Malignos
B. La pareja conyugal se separa y los padres, como tales, también. La coparentalidad es insuficiente. Las funciones parentales se distorsionan, lo nutritivo y lo normativo se desbalancea, no hay
acuerdos ni trabajo en conjunto. Esto genera violencia y conductas problemáticas. Son Divorcios con un grado de Malignidad tipo 1.

C. Son aquellos en los que la pareja conyugal se separa, se separan también como padres, y los hijos son tomados como bienes gananciales separando a los hermanos también. La coparentabilidad es deficiente. Son Divorcios con Malignidad
tipo 2.

Alienación parental
D. La pareja conyugal se separa. Como padres, también. Un  progenitor intenta separar a los hijos del otro progenitor, descalificándolo, obstruyendo el contacto.

En estos casos se habla de Alienación Parental Simple. Uno de los progenitores ocupa el lugar de asegurador de protección, mientras  se pone al otro en el lugar de “peligroso”, alejándolo así al niño. Son  Divorcios con un grado de Malignidad tipo 3.

E. La pareja conyugal se separa, la pareja de padres también. Uno de los progenitores logra separar a los hijos del otro progenitor. El /los niños no quieren ver al progenitor Alienado. A esto se llama S.A.P (Síndrome de Alienación Parental).

F. Esta violencia va en aumento y se agregan situaciones de  secuestros nacionales o internacionales. Son Divorcios con un  grado de Malignidad tipo 4 y 5.

G. A la separación de la pareja conyugal, a la inexistencia de  coparentabilidad, al S.A.P. en aumento se suma el robo de  identidad filiatoria, es decir, los hijos comienzan a llamar “mamá”,  o “papá” a la pareja actual de sus padres, dándole vinculo filiatorio a esta relación, robando la identidad de uno de los padres. Estos  Divorcios tienen Malignidad tipo 6.

H. A estas alturas, sobre todo lo anterior, se suman falsas  denuncias de abuso sexual físico, verbal y/o virtual. Estos son  Divorcios de Malignidad tipo 7.

Estas dolorosas descripciones, que forman parte de procesos largos – y la enumeración puede resultar tediosa-, son un llamado de atención, porque cuando los padres dejan de cumplir sus funciones como tales, todo comienza a desmoronarse.

Un alerta. ¿Dónde estamos parados cada uno de nosotros? ¿Qué pasa en tantas parejas cercanas? No cerremos los ojos.

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