San Valentín y el amor cotidiano

Carolina Sánchez Agostini –  carolina@espacioesi.com | Instagram: Carolina Sánchez Agostini @espacio.esi*

El primer San Valentín se planea con gran ilusión entre quienes comienzan: el regalo, el encuentro, la sorpresa. ¿Se expresa así en el amor cotidiano?

San Valentín es una fecha que llena de expectativa, especialmente, para quienes comienzan una relación. Planean el regalo, el encuentro, la sorpresa. Con el tiempo, los febreros fueron convirtiendo el enamoramiento en fidelidad y la ilusión del primer San Valentín puede necesitar un nuevo impulso que permita volver a proyectar la vida juntos, en el amor cotidiano.

San Valentín en el consultorio

Recibí en el consultorio a un matrimonio que, luego de unos años de casados, atravesaba momentos difíciles. Habían decidido comenzar un proceso terapéutico porque temían terminar separándose en un corto plazo y no querían llegar a eso. En una de las sesiones, les pedí a ambos que expresaran cuáles eran las cosas, desde su perspectiva individual, que se habían convertido en los grandes enemigos de la pareja. La enumeración fue contundente. El gran enemigo era descuidar las cosas pequeñas de cada día: “ya no nos esperamos para comer”, “nos acostamos cada uno mirando el celular”, “me doy cuenta de que ha tenido un mal día, pero estoy cansada y ni le pregunto”, “discutimos por cada pavada”.

Temían terminar separándose en un corto plazo y no querían llegar a eso.

Una relación que comienza con muchas expectativas, después la costumbre potenciada por la ausencia de detalles cotidianos va carcomiendo la ilusión. La sexualidad no queda ajena a esta realidad: la falta de intimidad afectiva va repercutiendo cada vez más en los encuentros sexuales, generando un distanciamiento que cuesta acortar. Resultado: el valor percibido de la relación va en picada y pareciera que la vida cotidiana es enemiga de la felicidad y la alegría. Empezamos a buscar sucedáneos excitantes en Netflix y tantos otros, sorpresas en campañeros/as de trabajo o refugio emocional en las interacciones virtuales.

El amor cotidiano

En lugar de amenaza, el día a día, compuesto por un sinfín de detalles cotidianos, puede ser la fuente de vitaminas para que nuestra relación crezca y madure, hacia un bienestar y una felicidad compartida en constante relanzamiento.  El despertar de la Señorita Prim, de Natalia Sanmartín Fenollera, abre un nuevo horizonte: “La rutina es como la estepa; no es ningún monstruo, es un alimento. Si logra usted hacer que algo crezca allí, puede estar segura de que ese algo será fuerte y verdadero. Son las pequeñas cosas de cada día”.

Un beso y un ¡gracias!

Si bien, podemos amanecer con mejor o peor humor, salir de casa despidiéndonos o cerrando la puerta sin decir nada, llegar preguntando a nuestra pareja cómo estuvo su día y disponernos a escuchar sus anécdotas o elegir el silencio y una evasiva tranquilidad. Elegimos ir a dormir con las últimas noticias de las redes sociales o con un beso y un “gracias por hacerme pasar un lindo día”.

Vitamina cotidiana

En cada paso de cada día, nos jugamos la calidad de relación que queremos construir. Por eso, las cosas pequeñas, proyectadas en el tiempo, dejan de ser pequeñeces. El silencio de un día, no tiene grandes repercusiones. Pero… dos, tres, cuatro, dos semanas… empiezan a gestar una frialdad difícil de derretir.

Cuando la rutina es vitamina, la pareja y la familia pueden convertirse en el lugar al que siempre se quiere volver. Cuando la rutina son reclamos, incomprensiones, soledad acompañada, es el lugar del que todos queremos escapar.

San Valentín con identidad propia

Renovar nuestro San Valentín es hacer que cada San Valentín tenga la identidad del primero. Así, cada San Valentín es un único San Valentín. No es un elemento más de una secuencia cronológica, sino un día con personalidad propia: el día en el que celebramos nuestro amor de ahora.

Renovar San Valentín es poder recordar con ilusión lo vivido, pedir perdón, proyectar con esperanza. Es caer en la cuenta de que nuestro día a día será lo que nosotros decidamos que sea, a partir de nuestros detalles cotidianos.

Renovar San Valentín es volver a empezar si nuestra pareja viene encaminada hacia el lugar de los reclamos, y recalcular para dirigirla hacia el lugar al que queremos volver o al que queremos ir.

Renovar San Valentín es redescubrirnos, reelegirnos.

Espero que este 14 de febrero de 2021 no sea “un” día de los enamorados sino “este” día, lleno de oportunidades únicas para decir, con un significado nuevo:

¡Feliz San Valentín!

 

 

*Carolina Sánchez Agostini es Psicóloga investigadora de la Universidad Austral. Está realizando su doctorado en Psicología y Educación en la Universidad de Navarra y es Magíster en Familia y Diplomada en Sexualidad. Es autora de Debates sobre Sexualidad (Manual de Educación Sexual Integral de Ediciones Logos) y Directora de la Diplomatura en Educación Sexual Integral de la Universidad Austral (www.austral.edu.ar/esi).

Para contacto: carolina@espacioesi.com | Instagram: Carolina Sánchez Agostini @espacio.esi

 

 

 

 

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