¿Quiero quererte? Tengo que aprender

Amar es un conocimiento modalizado que te va a gustar aprender.

Entrevista a María Rosa Franch – Orientadora Familiar. Parte II 

@mariarosafranch – marosa.franch@gmail.com 

Por María Amalia Caballero. Dra. en Comunicación Pública. @mariaamalia.caballero9 

 

 

Cuando te encontrás con un libro como el de María Rosa Franch que te desafía desde el título: Quiero quererte surge la pregunta:  ¿ Sé amar?

Cuando hablamos del amor en la pareja, la sexualidad, la intimidad sexual compartida es muy importante para la expresión del amor mutuo. En ese vínculo, los dos son maestro y alumno. Por eso ante la pregunta, qué tengo que aprender para amarte, la única forma de amar en el matrimonio es con un amor modalizado. Es decir quiero quererte tal y como vos necesitás ser amado, con el amor que yo puedo compartir, es mi modo de amar. Necesito conocer tu psicología, tu cultura, tu familia. Estamos ante un vínculo en el cual la necesidad del conocimiento no es control, se va transitando con respeto al otro,  esperando sus tiempos. Vamos comprendiendo que puedo o puede necesitar una ayuda física, psicológica, espiritual, neurológica. A veces es una palmadita, una caricia, un beso y el que primero tiene la fuerza es el que empieza. Es algo único entre dos. Es una comunicación entre ambos, son gestos de complicidad que hace bien a los hijos descubrirlos.

Para amarte con un amor modalizado a vos, como vos necesitas ser amado.

Pero, después de una infidelidad, ¿se puede volver a amar?

¿Después de la infidelidad?, ¡la gran pregunta!, es muy difícil. La respuesta es sí, pero es necesario restaurar la confianza. Entonces todo encaja, cuando hay conexión, cuando se la pasa bien, se comparten los valores, la alegría, el sentirse bien, con amabilidad generás el ser amado. Llegás a ser amable, a ser sujeto del amor del otro. Si la relación es así, también un día le decís al otro amorosamente que a lo mejor, ahora no.

En el ambiente, en la publicidad, en algunas películas hay una vinculación entre violencia y sexualidad humana. Y así no va bien, con esa violencia, la mujer nunca disfrutó, y el varón lo nota.

Ante ese vacío, esa imagen inconsistente pero continua, surge la «fijación de la secretaria», a quien siempre le viene bien… Y la mujer, en esos días llega a pensar, «por lo menos no molesta».

Hablás como si los tuvieras delante.

La atención a parejas es lo mejor en mi trabajo y mientras los atiendo juntos o separados porque no siempre es necesario pasar por lo individual, una vez al menos necesito que estén los dos. Ahora, como todo, es online también, si él no quiere, hablo con ella y otra vez será con él solo.

Es fantástico porque igual se pueden trabajar cosas que preocupan porque ven el cambio en el otro y eso los motiva a recurrir a quienes al principio a lo mejor se negaban.

Estos días estoy especialmente satisfecha, dos parejas que llegaron porque «ya se separaban» se está recomponiendo. En general me los mandan psicólogos. De los que se separan te diría que un 70% tiene que ver con esto de no saber vivir la sexualidad, por no saber conversar, por no saber escucharse, por no saber compartir. No saber es muy distinto de no querer, distinto de no amar.

Un amor profundamente humano logra descubrir el cómo, el por qué y el para qué de cada cosa. Me encanta también porque descubrís que verdad y belleza se encuentran.

 

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