Quiero quererte, ¡en cuarentena!

La situación de encierro genera sentimientos especiales. En cuarentena no somos los mismos, ¿cómo queremos a los que queremos?

En diálogo con María Rosa Franch, Orientadora familiar. @mariarosafranch – marosa.franch@gmail.com

Por María Amalia Caballero, Dra. en Comunicación pública.

El diálogo arranca como si fuéramos dos amigas de toda la vida, y así, como con las amigas, llegamos a lo profundo del corazón de cada una. Lo que te pasa, nos pasa. Podemos estar tranquilas, el dolor, las dificultades propias de estos días (y de la vida) también se pasan.

 

María Rosa Franch: Hace tiempo vivo en un departamento chico, dice María Rosa, tiene vista al este y al oeste así que puedo ver el amanecer y el atardecer. Mi padre me inculcó el saber disfrutar lo que tengo. No es mérito ver las cosas así. Papá veía una montaña, el mar y el río.

SV: Ahora, ¿estás sola?

Sí, para mí la palabra aburrimiento no existe, nunca me aburro conmigo misma. Son legados que llaman agradecimiento a andar por la vida con esta actitud.

Es como una base la genética, a la que puedo sumar la formación que tuve y tengo oportunidad de recibir, eso no tiene precio. Voy por la vida cabalgando sobre estas realidades.

¿A qué te referís con lo de: la formación?

Tuve como maestros de familia y orientación a referentes del nivel de Oliveros Otero quien me dio clases presenciales y me corregía los trabajos. Me deslumbró, descubrí una pasión.

Me deslumbró, descubrí una pasión.

También aprendí de Alfonso López Quintás, difusor de Romano Guardini. Vino a Rosario a dar un curso de lunes a sábado, nueve horas diarias. Fui porque me postulé en el colegio donde daba materias técnicas, y yo quería estar preparada porque las alumnas de secundario firmaron para pedir que yo fuera su tutora.

¿Cuál es tu profesión inicial?

Soy contadora. A medida que me metía en estos temas me daba cuenta de que me encantaba esto, en vez de las cuentas. Hasta los 40 años trabajaba como contadora, y justo había empezado a estudiar orientación familiar en la Universidad de Navarra. Con mi marido hacíamos encuentros matrimoniales desde nuestro primer hijo, lo dábamos con lo que podíamos. Hasta que un día, fue él quien me dijo: contadores hay muchos pero no hay tantas personas con este “entrenamiento”. Así de facilitado, tuve siempre la oportunidad de dar, dar y dar, contagiar contribuir a que la gente mejore su calidad de vida.

Contadores hay muchos pero no hay tantas personas con este “entrenamiento”.

¿A qué te dedicaste específicamente?

Trabajar desde tan joven con matrimonios nos ayudó mucho a vivir el propio matrimonio, vas viendo lo que pasa a otros, normalizando para no asustarse. Eso es conocer el amor. Alguien me preguntó qué te motivó a escribir el libro Quiero quererte, la respuesta me salió sola, simple, inmediata: el tener padres que se han amado, a mis padres les decían los novios. Lo gestual, el cómo se hablaban, en todo se percibe el amor cuando es sincero, profundo.

Lo gestual, el cómo se hablaban, en todo se percibe el amor cuando es sincero, profundo.

 

Vamos al tema concreto que nos ocupa: el amor en cuarentena

Como me gusta el romanticismo, me compré un reloj de sol con esta inscripción: Es la hora de ser feliz, la hora de amar.

¿En cuarentena?’ lo que más escucho:

  • Como están más yuxtapuestos, surge una situación de control, tengo más horas para que me mire, vea lo que hago, menos independencia de espacios.
  • La presencia constante de los chicos es invasiva en espacio físico.
  • Los requerimientos aumentan la tensión por el uso del tiempo.
  • Home working + el home schooling, los convierte en sostén didáctico de los hijos, no es igual a volver a la oficina y te pidan una ayuda.
  • El peso de lo económico agrega tensión.
  • La cercanía física, vecindad. El estar todo el día como “pegoteados” puede poner más en evidencia las cosas malas del otro.

 

Esas cosas opacan el vínculo, y surge el reclamo mutuo. Y se siente la carencia de unión en la pareja. Y escucho:

  • Permanentemente somos equipo de a tres, y eso cansa.
  • Él esta feliz con el nene, hasta entrenan juntos.
  • Yo no tengo marido, dice lo que siente.

 

Lo que está pasando viene bien para reaccionar. La actitud lo cambia todo. Es el momento de la aceptación, no de la resignación. Aceptación implica protagonismo. Cuando otra actitud es diferente, no te hace mella ninguna circunstancia.

Es el momento de la aceptación, no de la resignación. Aceptación implica protagonismo.

 

¿Cómo nos ayudarías a cambiar la actitud?

La pregunta es qué voy a pensar cuando haya pasado todo esto y extrañe, saber que la /lo tuve y no lo supe aprovechar. Sería una pena.

Y, como todos tenemos que esperar, vayamos al qué y al cómo:

-Actitud introspectiva, realmente lo estoy aceptando, o qué me impide una aceptación activa creativa, positiva, en lo genérico, en lo global.

-Y de lo general a lo particular: a mí, ¿qué me da miedo?, la incertidumbre, la inseguridad, la incomodidad.

-Sin echar culpas.

-Ver mi actitud, mis miedos, qué tengo que compartir, si me avergüenza, será porque me hace vulnerable.

-Qué cosas te están pasando.

-¿No se habla porque lo hace sentir mal a él o a ella?

Tal vez hay que preguntarte, ¿qué es amar?

Amar es generosidad, sin generosidad no hay encuentro porque, el amor surge de ahí. Si estamos encerrados en nosotros mismos, no tenemos nada para dar. Por eso, primero tiene que estar bien consigo mismo, para poder darse. Hace falta ejercer una especie de auto liderazgo para poder encontrarse y cultivar estas cosas buenas que descubro. Hay algo dado que se entrena con pequeños gestos. Por ejemplo, la pregunta, una o dos veces al día, ¿qué di de mí?

Amar es generosidad, sin generosidad no hay encuentro porque, el amor surge de ahí.

Cosas tan simples como hacerla sonreír para que se enamore de vos y vos cada vez más de ella.

La unión sexual es muy importante en el matrimonio porque es expresión y alimento del amor. Un consejo me ayudó toda la vida: La relación sexual empieza en el desayuno y termina en el siguiente desayuno. Por eso hablo de amorosidad, de una sana seducción, de cordialidad. Y también la recomendación práctica tener siempre ropa interior buena o nada y también un buen perfume.

¿Nos estas animando a mirar lo bueno?

El cerebro está preparado para la certeza, seguridad, comodidad hay que hacerle violencia porque estamos viviendo todo lo contrario. El cerebro fija un concepto, por ejemplo si vas a viajar a algún lado te encontrás con gente que estuvo ahí y vas por la calle y ves el afiche de la promoción para ese viaje… es el cerebro el que te hacer ver eso. Igual pasa con el “comando” que nosotros manejamos si nos fijamos en lo positivo del otro, lo encontraremos con facilidad en todos lados y en distintos momentos.

si nos fijamos en lo positivo del otro, lo encontraremos con facilidad en todos lados y en distintos momentos.

Hay otras pequeñas pruebas que podemos hacernos:

enfrento o afronto,

miedo o creatividad,

conocimiento – entrenamiento,

hago o amo lo que hago.

 

Mucho más, habrá que seguirla…

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