¡Qué rápido crecimos!! Llegaron los cinco hijos

Mariana Rojas y Matías Cifuentes

 

Charlar tranquilos con Mariana y Matías nos permite conocer cómo se pasa de ser dos a ser siete. Adoptaron cinco hijos de entre 7 y 14 años y cómo se vive en “encierro” por cuarentena obligatoria.

Por María Amalia Caballero, Dra. en Comunicación Pública. direccion@sembrarvalores.org.ar

La cuarentena nos está abriendo a entrevistas que quisimos y resultaba más difícil concretar. On line… se puede más.

Así es, charlar con Mariana y Matías Cifuentes quienes nos permiten compartir cómo se pasa de ser dos a ser siete y cómo lo viven en esta cuarentena. La familia creció de golpe.

Desde que se casaron, Matías y Mariana deseaban tener hijos pero no llegaban. Y, ¡de repente, cinco!

 

SV. Hagamos un resumen de cómo llegan a esta familia, así después hablamos de cómo se transitan estos días tan especiales. ¿Qué les parece?

 Todas las respuestas van en conjunto…

MyM: Desde que nos casamos el 13 de diciembre de 2002, nuestro proyecto original era el de una familia con varios hijos. Pero, pasaba el tiempo y tardaban el llegar. Los estudios médicos no reflejaban dificultades en ninguno de los dos, así que era cuestión de estar tranquilos porque llegarían.

Nuestro proyecto original era el de una familia con varios hijos. Pero, pasaba el tiempo y tardaban el llegar.

Perdimos un embarazo de pocas semanas y ahí los médicos nos animaron, “seguro que enseguida se quedarán de nuevo”. Pero nunca más pasó y tampoco queríamos hacer nada que no fuera lo “natural”.

SV. Entonces

Entonces, empezamos a plantearnos la posibilidad de adoptar, un día que sí, otro que no. Nos anotamos para un bebe menor de tres años y no nos llamaron. Alguien comentó que esa edad es la que más se pide. Dijimos, entonces, pidamos que sean dos y no pasaba nada. Bueno, pongamos que pueden ser tres.

Cuando nos llamaron de la Secretaría del menor, tenían algo que proponernos. Fuimos y nos contaron que había una familia de cinco hermanitos… Debe haber un error, nos anotamos hasta tres.

Había una familia de cinco hermanitos… Habrá un error, nos anotamos hasta tres.

Nos dijeron que querían comentarnos esta oportunidad y describieron un poco las circunstancias. Eran dos chicas de 11 y 14 años y tres chicos ocho, siete y seis. No muy convencidos, dijimos que no. Pero quedamos abiertos para otra entrevista.

Y así, poco a poco, nos fueron hablando de los chicos, de la situación. Veíamos algunas cosas con las que empatizábamos, por ejemplo, nos quedó grabado que uno de ellos se llama Matías. También nos contaron que uno de los chicos es deportista pero los demás son más inclinados al arte, también como Matías.

Hasta que una noche, en la cocina, nos miramos y dijimos, ¡sí! Ya eran las diez, pero llamamos a la psicóloga para contarle porque no sabíamos si a la mañana siguiente perseveraríamos en la idea.

 Nos conocimos

A la primera entrevista, vinieron las chicas solas. Estábamos muy nerviosos y no fuimos muy expresivos hasta el momento de la despedida: Un abrazo y una convicción: “serás mi hija por el resto de la vida”.

En cambio, los dos más chicos entraron a conocernos muy contentos y divertidos. Nos saludaron “ma y pa” de entrada, nos abrazamos, jugamos desde el primer día.

 Muy pronto nos dijeron: los chicos están listos para ir a su casa. Como nos habían hablado de tiempos más largos, la que no estaba lista era la casa. Entre familia y amigos conseguimos lo básico para poder traerlos.

 Al principio eran solo colchones en el piso pero ya se iba logrando el espacio propio para las chicas y el de los chicos, cuando llegó la cuarentena.

SV. Ante este crecimiento “instantáneo” de la familia, más allá del espacio físico, que es importante, está la preparación de ustedes, la organización de los tiempos de trabajo, cómo resolver la cuestión económica.

Los trabajos de ambos hacían posible compatibilizar con la escolarización.

Matías es músico, trabaja como profesor en un colegio un par de veces por semana y también da clases de guitarra y vocalización (hoy todo on line).

Mariana trabaja en una empresa de organización de eventos que –por la cuarentena- tiene reducción de carga horaria y sueldo.

Una empresa nos ayudó con la tarjeta para el súper durante el primer año que se cumplió justo cuando entramos en la cuarentena.

Quedamos un “poco justos”.

Parece que quedamos un “poco justos”.

SV. Salud, escolarización…

Los chicos venían muy atrasados en el colegio, iban a una escuela pública en Provincia, los anotamos en colegios parroquiales cerca de casa.

Por el momento, no tienen cobertura de salud (nos preocupa) y dos de ellos llegaron con medicación psiquiátrica muy elevada. Increíble pero, a los pocos meses de estar en casa, esa medicación se fue reduciendo. Uno de ellos tiene su discapacidad que necesitamos reforzar con psicopedagoga.

Si está él, es imposible aburrirse.

Claramente los dos temas son importantes. El apoyo que se ofrecía desde el Estado, al menos por el momento, no se está concretando.

 SV. Nos decías que es el del medio el que tiene estas características diferentes.

Sí, es el más alegre de todos, el que mejor se porta, está siempre contento, siempre de fiesta. Descubrimos que detrás de su perfil, hay un chico muy positivo. Estamos muy agradecidos por eso. Si está él, es imposible aburrirse.

SV. ¿Cómo es la relación con las dos más grandes? Ya, adolescentes.

Una de las chicas lloraba mucho. Siempre estuvo a cargo de sus hermanitos. Por un lado, se veía desplazada pero, por otro, también, siente envidia de que sus hermanos tengan ahora la infancia que ella no tuvo. Al principio, les pegaba mucho. Es la única conducta que había visto en su madre. Pero ahora ya no es así, se ha abierto con Matías, tienen un vínculo padre – hija, propio de las adolescentes.

En estas semanas, las dos mayores se están uniendo mucho entre ellas, nos encanta encontrarlas conversando, riéndose juntas o compartiendo un juego.

 SV. Y, llegó la cuarentena.

Mirá, la cuarentena nos está haciendo mucho bien. Necesitábamos este tiempo compartido para conocernos más. Hablamos todos  y de todo. Hay días que están abiertos y conversadores, divertidos. Otros, no. Cada uno tiene sus ritmos, sus momentos que respetamos y acompañamos.

Al principio nos volvimos un poco locos, cinco colegios distintos, distintas plataformas, una compu… para la que “hay que sacar turno”. Era una batalla campal hasta que decidimos relajar, bajar un cambio. Nos organizamos mejor con la división de tareas en la casa. Ahora participamos entre todos.

 Justo unos días antes de que se decretara el encierro obligatorio, una familia, que iba a pasar unos días a su casa en la costa, nos invitó a su casa en Bella Vista. Y, ¡aquí quedamos! Una casa más grande, jardín, cielo… espacios para estar con unos y con otros.

 Familia ampliada

Los dos venimos de familias numerosas muy unidas así que enseguida recibimos todo su apoyo y abrazaron a los chicos como primos y sobrinos desde el primer día. Aunque todavía nos falta la tenencia definitiva, es como que nos cuesta pensar que son adoptados, que no estuvieron siempre con nosotros.

 

 

 

 

Para seguir en contacto o tomar clases: maticifu@hotmail.com

 

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