¿Qué es la Discalculia? ¿Se diagnostica?

¿Qué es la discalculia? ¿Cómo detectar esa dificultad que tiene el niño para comprender los conceptos básicos de las matemáticas? 

Por Mgr Inés Zerboni*, iz@neuroeduca.com

La discalculia es, al igual que la dislexia, un trastorno específico del aprendizaje. Muchos la llaman la “dislexia de los números» porque a diferencia de la misma, las personas con discalculia tienen una dificultad significativa para comprender conceptos básicos de matemáticas.

Entre la dislexia y la discalculia

Es sorprendente que, según las investigaciones, la cantidad de chicos que tienen discalculia es similar a la de dislexia. ¿Entonces por qué no se habla tanto de discalculia como de dislexia? Yo me pregunto lo mismo, y la respuesta está en la falta de investigación a nivel mundial en este tema.

Muchos dicen que la Discalculia es el capítulo olvidado de la neuropsicología, y yo coincido con ellos ya que hay 18 veces más estudios publicados en dislexia que en discalculia. Algunos dicen que también es por que no está de moda. De todas maneras, nunca es tarde, la idea de este artículo es poder explicar qué es la discalculia y por qué es tan importante hacer un diagnóstico temprano.

Necesitan diagnóstico

La discalculia es un trastorno específico del aprendizaje que impacta en la capacidad del niño en adquirir conceptos básicos de aritmética. Específicamente afecta a esta rama de las matemáticas, no necesariamente tiene impacto en geometría u otras ramas (Butterworth, 2019).

En los discalcúlicos, las dificultades académicas no se deben a un problema atencional, a una discapacidad intelectual o a una mala instrucción de la maestra. Sino que los niños nacen con un déficit en el módulo del número, es decir, una alteración en aquellas estructuras cerebrales que desde que nacemos nos permiten procesar las numerosidades (Butterworth, 2019).

De padres a hijos

Las investigaciones están demostrando que la discalculia tiende a transmitirse entre familiares, posiblemente por una predisposición genética (Kaufmann & vos Aster, 2012). Por esto, muchas veces cuando recibimos niños a la consulta, los padres refieren haber tenido la misma dificultad durante toda su vida.

 

Ser discalcúlico tiene un gran impacto en la vida diaria de las personas. Desde que nos levantamos a la mañana hasta que nos acostamos estamos usando los números: poner la alarma, salir a tiempo de casa, calcular distancias cuando manejamos, pagar peajes o cuentas, calcular los vueltos en el supermercado, etc.

En el colegio

Además de que en el día a día  estamos constantemente usando los números, en el colegio las matemáticas tienen un rol importante. Los chicos con discalculia tienen una dificultad significativa para comprender el valor de los números y las relaciones entre ellos.

No hay un perfil único en los discalcúlicos, población es muy heterogénea (Chinn, 2019), se caracteriza por tener una dificultad significativa para entender el valor de los números, es decir entender que las cantidades que están por detrás del 10, o del 5, dificultad para entender el significado de las operaciones básicas como suma o resta, es decir entender para qué se usan y cómo aplicarlas y una dificultad para automatizar datos numéricos como sumas simples o las tablas de multiplicar.

¿Cómo te sentirías?

No ser diagnosticado con discalculia tiene un enorme impacto en los niños. Pongámonos en el lugar de ellos… ¿Cómo te sentirías si sos el único de tus compañeros que no sabe sumar 5 + 5? ¿Cómo te sentirías si tu maestra te pregunta en voz alta los números del 1 al 10 y no lo sabes? o ¿Cómo te sentirías si estás en secundaria y seguís necesitando los dedos para hacer 5 + 2? Todo ésto sienten los niños con discalculia cuando no son diagnosticados.

Tiene un alto impacto en la autoestima de los niños y en sus emociones.

Cuando esto pasa, genera un enorme impacto tanto en la autoestima de los niños como en sus emociones, en muchos casos puede desarrollar una ansiedad matemática. Como dice Brian Butterworth (2019) “muchos de los discalcúlicos con los que trabajé dicen que prefieren ser diagnosticados como discalcúlicos antes de ser diagnosticado como estúpidos“.

¿Qué hacer si sospecho de que mi hijo tiene discalculia?

Primero quiero aclarar que Discalculia no es sinónimo de todas las dificultades en matemáticas (Kaufmann et al, 2013). Las matemáticas son complejas y requieren de muchas funciones cognitivas para poder llevarlas a cabo con éxito. Como dije anteriormente, los discalcúlicos son únicamente aquellos niños que nacen con un déficit en el módulo del número. Sus dificultades en aritmética no se deben a un problema atencional, a falta de motivación, a un trastorno de ansiedad, entre otros. Es por esto que si alguien sospecha que su hijo puede tener discalculia, es importante hacer la consulta con un profesional de la psicopedagogía que esté formado en neuropsicología para que pueda hacer una evaluación neuropsicológica completa.

Sus dificultades en aritmética no se deben a un problema atencional, a falta de motivación, a un trastorno de ansiedad…

Para una mejor evaluación, es necesario hacer diagnósticos diferenciales, es decir, detectar si se trata de discalculia,  ansiedad matemática, o una discalculia y un déficit de atención que impacte en las matemáticas, o una discalculia y una dislexia.

Un diagnóstico certero necesita tener en cuenta diferentes variables como por ejemplo antecedentes familiares, historia escolar, nivel de inteligencia, evaluación de otras funciones cognitivas, aptitudes académicas, entre otras.

Cambio de paradigma

Si sospechan que su hijo puede tener discalculia, no le tengan miedo al diagnóstico. Lo más importante es poder diagnosticar a tiempo, si uno puede identificarlo en los primeros años de escolaridad, o mismo en jardín de infantes, uno puede prevenir el impacto emocional del que hablamos antes.

Cuando conocemos que una de las características del cerebro es su neuroplasticidad, es decir que va a poder cambiar según las experiencias que el niño tenga, comprendemos que, a pesar de que la discalculia tenga un impacto significativo en la capacidad para aprender conceptos aritméticos básicos, no implica que no lo pueda hacer.

Desde «Desafiando la Discalculia» buscamos un cambio de paradigma en relación a los niños con dificultades específicas en el aprendizaje. Esto implica que si su hijo tiene Discalculia, no quiere decir que nunca va a poder aprender matemáticas ni que necesitamos sacarle los números de su vida. Lo que sugerimos es hacer un diagnóstico adecuado y darle las intervenciones ajustadas para que pueda compensar sus dificultades.

Los invito a no ponerle techo a los chicos con estas dificultades, dejar de pensar y decir “nunca va a poder“, “siempre va a ser un burro con los números“ y empezar a desafiarlos, a darle el apoyo que ellos necesitan para que puedan compensar todas las dificultades propias de la discalculia. ¡Esto es posible!

 

 

Referencias bibliográficas

Butterworth, Brian (2019) Dyscalculia. From Science to Education. Published: Routledge, London, England. Chinn, Steve (2019) Maths Learning difficulties, dyslexia and dyscalculia. Second Edition. Published: Jessica Kingsley Publishers, London and Philadelphia. Kauffman, Von Aster 2012: The diagnosis and management of dyscalculia. Dtsch Arztebl Int 2012; 109(45): 767–78. Kaufmann, L. et al (2013) Dyscalculia from a develomental and differential perspective. Frontiers in psychology. Vol 4, 1-5

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Inés Zerboni

Lic. en Psicopedagogía, Universidad Católica Argentina,  Máster Neuropsicología Infanto-Juvenil, University College London. Equipo de NeuroEduca www.neuroeduca.com Desafiando la Discalculia (IG ddiscalculia)

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