¿Puede la terapia ocupacional tratar niños?

 

 La terapia ocupacional es eficaz en el tratamiento de niños que tienen dificultades para realizar acciones que deberían ser fáciles de acuerdo con su edad. La consigna para padres y docentes es: cuanto antes, mejor.

 

Dolores Lantarón. Lic. en Terapia Ocupacional – lolilantaron@hotmail.com

 

E stamos acostumbrados a ver a chicos que desde que se despiertan hasta que se van a dormir realizan sin ningún inconveniente las más diversas actividades de su rutina diaria: ponerse la ropa, desayunar, prestar atención en clase, hacer los deberes, jugar…

 

Terapia ocupacional para niños

La terapia ocupacional infantil es una profesión, dentro del ámbito de la salud, destinada a brindar herramientas para que cada niño pueda interactuar con éxito en las actividades de su vida diaria. Que cada niño logre realizar con autonomía -según su edad madurativa y su nivel de desempeño- e involucrarse con éxito en sus ocupaciones diarias: actividades de vestido/desvestido, alimentación, higiene y actividades de productividad, como son las actividades pre escolares y escolares así como también la interacción con pares.

A nivel infantil, lo que se busca es que los chicos estén en un nivel de alerta óptimo, es decir, en plena capacidad de asimilación e incorporación de conocimientos, destrezas y habilidades.

 

Mi niño tiene dificultades

Muchos niños, bastante más de lo que solemos creer, tienen dificultades para prestar atención, sacarle la tapa a la pasta de dientes, abrir un paquete de galletitas, sostener bien el lápiz, usar la tijera o aprender a escribir las letras de su nombre. Son chicos que procesan la información sensorial proveniente de su propio cuerpo o del entorno de manera diferente, lo cual convierte en verdaderos desafíos tareas o rutinas que para otros son muy sencillas.

¿Qué pasa cuando no logran hacerlo? Si aparecen señales que nos inquietan o alarman, ¿conviene esperar?: La clave es actuar tempranamente.

Proceso madurativo del niño

Los bebes pasan por un proceso continuo y complejo de crecimiento en el que van adquiriendo cambios cualitativos que distinguen a unos de otros. Qué grande es la diferencia entre el bebe que comienza a gatear y el que da sus primeros pasos o, entre el que camina y el que empieza a hablar.

La integración sensorial
es necesaria para aprender.
Algunos niños encuentran
dificultades para procesar
esta información
que le proporcionan los sentidos

Este desarrollo madurativo los prepara para la adquisición de habilidades motoras, cognitivas, perceptivas y sociales, y es fruto de la interacción entre factores genéticos, que «vienen de fábrica», y los ambientales, en los que es muy importante la participación activa de padres y profesionales.

 

Desarrollo emocional del niño

El entorno del bebe, el vínculo afectivo con quienes lo rodean, es el marco en el que va creciendo y en el que podrá alcanzar un buen desarrollo emocional y tener una actitud favorable hacia el aprendizaje.

Cada niño aprende y se desarrolla a su ritmo. Algunos requieren más tiempo que otros para adquirir nuevas habilidades. Pero, hay otros en los que puede no ser cuestión de tiempo, sino que expresan la necesidad de algún apoyo extra que les permita estar en condiciones de aprender y hacer frente a los desafíos que se le van presentando.

 

La regla de oro

En ese proceso madurativo, la regla de oro es: «antes es mejor». Por el estudio de la neuroplasticidad, sabemos que los primeros seis años en la vida de un niño son muy importantes para su desarrollo ya que el cerebro tiene la posibilidad de modificar su estructura y su función según el uso -o el no uso- que se le dé. Por eso, es clave la estimulación que reciban.

 

Aprendemos a través de sensaciones

Jean Ayres, terapeuta ocupacional norteamericana, descubrió la importancia que tienen las sensaciones para el aprendizaje y la conducta. Define la integración sensorial como el proceso neurológico que organiza las sensaciones del propio cuerpo y del ambiente que nos rodea para poder involucrarnos con éxito en nuestras rutinas diarias.

Toda la información que recibimos sobre el mundo nos viene a través de nuestros sistemas sensoriales. Estamos familiarizados con los sentidos del tacto, gusto, olfato, vista y oído, pero la mayoría no pensamos en que nuestro sistema nervioso también opera con el movimiento, la fuerza de la gravedad y la posición corporal.

Los bebes pasan por un proceso continuo
y complejo de crecimiento
en el que van adquiriendo
cambios cualitativos
que distinguen a unos de otros.

La integración sensorial es necesaria para aprender. Algunos niños encuentran dificultades para procesar esta información que le proporcionan los sentidos, y entonces es común que tengan irritabilidad cuando se los toca y rechazo a ciertas texturas; algunos necesitan dar vueltas sobre sí mismos, o empujar y chocar a otros chicos u objetos. Otros resultan más lentos para activarse y se cansan fácilmente.

A pesar de tener una inteligencia normal, en edad escolar pueden aparecer problemas en áreas académicas, lo cual les produce frustración, agresión o rechazo a determinadas actividades o situaciones.

 

Algo podemos hacer: llegar a tiempo

Como padres y docentes, ¿qué podemos hacer? Primero, recordar que cada niño es diferente y que la respuesta individual puede ser variada. Lo fundamental es ser pacientes y amables con ellos, y esforzarnos por entender qué es lo que necesitan.

Una evaluación a tiempo, nos permite saber cuáles son sus debilidades para poder hacer frente a ellas.

Una vez que conocemos su perfil sensorial y de funcionamiento, seremos más sensible a sus reacciones en las diferentes actividades y, sobre todo, trataremos de anticiparnos para lograr que puedan desenvolverse con la mayor armonía y disfrute posible en sus ocupaciones diarias.

 

MÁS NOTAS

Dejar un mensaje

Su email no será publicado Datos requeridos *

18 − diez =

Copyrıght 2014 SEMBRAR VALORES.