¿PREMIO O PROMOCIÓN?

Adolescentes

 

Un grupo de chicas de 14 años me contaron que hoy los chicos, en lugar de “sacar a bailar”, te invitan a “chapar”. Y ahora… ¿cómo sigue el diálogo?

 

Felipe Yofre | Escribano | Instructor en talleres de Protege tu Corazón | felipe@escyofre.com.ar

 

“¿ Querés chapar?” Es la pregunta que hace el chico que se para frente a una chica, y le está diciendo: ¿te puedo dar un beso en la boca? Y después a otra, y a la que sigue.

¿La mayoría qué contesta? Nos cuentan las chicas…

– Contesta que sí al principio porque la presión es muy grande, y después, cuando perdés la vergüenza, la verdad que es divertido y con algunos te gusta. ¡Los besos son delante de todos y se van cambiando las parejas!

   Un espacio de intimidad   
Compartir talleres con adolescentes y entrar de manera rápida en cierto grado de intimidad y confidencia con ellos, me permite ser partícipe cercano de su mundo, sus vivencias, sus percepciones acerca de lo que ocurre o puede ocurrir. Gracias a estos talleres vuelvo a recorrer las contestaciones sin antídotos y las preguntas a quemarropa.

Hace muy pocos días, un grupo de chicas de 14 años -justo no había varones presentes- me compartieron que hoy en las fiestas los chicos, en lugar de sacar a
bailar -eso se hacía antes, con la contra de que algunas quizás no bailaban- te invitan a “chapar”.

Con la misma confianza les pregunté:

– ¿Y ustedes, qué piensan al respecto?

Se hizo un breve silencio, pero no muy áspero, sino con algunas miradas cruzadas en las que se tiraban el fardo de quién empezaba a hablar.

Una se animó y dijo:

– No tiene nada de malo, ustedes los grandes ven en todo cosas malas -arrancó defendiéndose de un eventual sermón.

Otra, de linda mirada aunque un poco tristona, agregó:

– Algo dentro mío me dice que la cosa muy bien no está, pero como dijo alguien hace un rato, al principio da vergüenza, pero si no lo hacés, las otras chicas y los varones en las redes te burlan. Además nadie te obliga, la verdad es que te preguntan, y después te empieza a gustar, aunque a decir verdad, no siempre.

Algo dentro mío me dice que no está bien

DIFÍCILMENTE TE DIGA QUE ALGO “ESTA BIEN” O “ESTA
MAL” PERO TRATAREMOS DE PENSAR JUNTOS SI ALGO
“ME HACE BIEN”O “ME HACE MAL” 

 

– ¿Y con tus padres lo hablás?

– Con mis padres ni lo pienso hablar. ¡Me matan!

Siguieron algunas otras, pero quien más, quien menos, con los mismos argumentos.

– Gracias por su sinceridad y por abrir sus corazones.

Y gracias a todas ustedes por permitirme entrar en su mundo un rato -les dije.

   Pudimos hablar   
Contrariamente a lo que piensan, no se viene el sermón, ni mucho menos. Voy a tratar de hablarles como varón que soy y no como si pudiese ser el padre de cualquiera de ustedes.

Además, difícilmente te diga que algo “está bien” o “está mal” pero seguramente trataremos de pensar juntos si algo “me hace bien” o “me hace mal”.

Al principio aceptás,
porque la presión es muy
grande, y después, cuando
perdés la vergüenza, la
verdad que es divertido y
con algunos te gusta.

Simplemente dos o tres puntos.

El beso es uno de los mecanismos de conexión más maravillosos que hay. Es algo que puede servir para crear lazos, para unir, para terminar peleas y encontrar reconciliaciones. Hay un “premio” para aquel que recibió un beso, porque sin duda es alguien especial para la otra persona. Hay un idioma y un diálogo del beso, que usado de esa manera, simplemente se desperdicia. Pierde consistencia. Se desgasta como lindísimo elemento de unión y pasa a ser para unos una canchereada y para otras un gesto que ayuda a que no nos burlen. Triste. Como varón, la “conquista” de un beso vendido tan barato a todos, a decir verdad, pierde atractivo. Aquí ustedes, las chicas, claramente salen perdiendo. El premio lo meten en una piñata, otro explota el globo y cae a quien cae. Piénsenlo.

Vos, ¿querés ser un premio o un bocado de propaganda que se reparte en un supermercado? ¿Nunca fuiste a un supermercado y una promotora te dio un pedacito de queso o una galletita nueva, sin costo, solo con pedirlo? Depende de vos, ser eso que una promotora reparte, o un producto deseado que alguien compra luego de haber ahorrado.

No soy ciego y sé que hay una presión verdaderamente muy grande, mezclada con confusión. Lo sé y te diría, hasta lo comprendo. Ni nosotros ni las chicas que salían con nosotros teníamos esa presión a esa edad. Además exponencialmente agrandada por las redes sociales. Es cierto. ¿Pero, qué hacemos? ¿Estamos fritos? ¿No queda otra que hacerlo?

Me niego a pensar que no queda otra.

   Algunas ideas   
• Darte cuenta de que no sos la única y que hay otras que piensan como vos. De alguna manera “hacer equipo”, lo cual no significa no divertirte sino al contrario: incluso creo que te vas a sentir más libre.

• Saber que vamos creciendo y eso significa, y significará en una enorme cantidad de veces en la vida, recibir presiones, pero si nuestra cabeza y corazón nos indican que no nos hace bien, vamos a tener que ir contra corriente. ¿Pensabas que podía decir te otra cosa más liviana? No. Te aseguro que es un camino en cuyas curvas vas a encontrar felicidad de la verdadera, yendo contra corriente. Si no, mirá en la “fácil autopista de la realidad que nos rodea”. ¿Ves mucha felicidad? No tengas miedo.

• Si considerás que no podés resistir la presión, “salí” del teatro de operaciones. Un sabio decía: “¡tené la valentía de huir!” Buscá también otros programas. Estoy seguro de que hay varones que quieren buscar premios y no promociones.

Es tiempo de que vayamos formando la personalidad para ponerte firme y rechazar. Así como escuché repuestas de ustedes diciendo que luego de hacerlo se daban cuenta de que no era tan grave, por el contrario, te animo a que lo rechaces y te des cuenta de que quizás recibís burlas al principio, pero después sin duda también recibirás respeto de otros y de vos mismo por dentro. De acuerdo a cómo forjes tu personalidad, va a ser la personalidad que atraigas.

   A vos, mujer   
Es un desafío. Claro que sí, y a eso las llamo. ¿Pero la vida acaso no lo es? ¿En dónde está escrito que no tendremos que ir contra corriente para buscar una felicidad “menos barata” de la que reparten por ahí?

Con estas palabras no quiero quedar bien con ustedes. Al contrario. Las invito a un camino distinto, de mirarse al espejo y valorarse. “No cualquiera me merece”. Y como no cualquiera me merece, me reservo, para que ese beso cumpla con lo que es y debe ser, hacerme sentir realmente lo que soy. Alguien que vale, y no está en promoción.

   A vos, varón   
Y finalmente, a vos, varón, que estás leyendo esta pequeña nota, me doy vuelta y te digo: animate a ocupar el lugar que nos toca.

Sos mucho más hombre respetando que buscando tu propia diversión a costa de la falta de respeto a las chicas. No solo te animo a que vos te portes así, sino, además, a que animes a otros.

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