¿PODRÁ LA MÁQUINA REEMPLAZAR AL HOMBRE?

 

[Rabino Fernando Szlajen]

Nos entusiasman, nos asustan los avances de la tecnología. El autor va al fondo de la relación entre el hombre y la máquina.

 

María Amalia Caballero | Dra. en Comunicación Pública | direccion@sembrarvalores.org.ar

 

N os asusta comprobar el avance de la tecnología en tantas funciones,  habilidades, actividades que antes desarrollábamos con nuestras manos, pero la buena noticia es esta: sin el hombre, la máquina no existe.

Hay mucho temor, los cambios en las organizaciones son cada vez más rápidos y profundos, ¿será que las computadoras y robots nos van a reemplazar a todos?

Tuvimos oportunidad de conversar sobre este y otros temas con el Dr. Fernando Szlajen al finalizar su conferencia en el Instituto de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad del Salvador.

 

SV| ¿Es correcto hablar de inteligencia artificial?
FS| Hoy la cibernética emula la fisiología mediante procesadores pretendiendo asemejarse al pensamiento, aunque la designación «inteligencia artificial» es inadecuada en contenido y metodología. Dilthey distingue explicación de comprensión, donde la primera es la capacidad de incluir el fenómeno dentro del marco de otros ya conocidos mediante similitud de relaciones funcionales; mientras que la segunda intenta concebir el fenómeno mismo. Aquí la relación explicativa entre un recuerdo y la tristeza es funcional, pero distinto de la comprensión de la tristeza o el recuerdo en sí mismo, cuya ignorancia impide al sujeto conocer su realidad psíquica. A diferencia del total entendimiento de una máquina por la explicación funcional de sus partes, sin que el técnico necesite saber la naturaleza de aquellas. El hombre, al pensar, quiere entender su pensamiento y no solo saber la relación funcional entre los procesos psíquicos que le acontecen. Pero, para la computadora, toda pregunta y respuesta debe ser formalizada en partes relacionadas lógicamente y divisibles en cantidades elementales. El pensamiento humano abarca problemas no reductibles binariamente, dado que las realidades psíquicas no son formalizables.

 

Entre cerebro y pensamiento
SV| ¿Estamos distinguiendo entre cerebro, pensamiento y sentimiento?
FS| Un ejemplo para que se entienda mejor: preguntar por relaciones entre distancias es radicalmente distinto a preguntar sobre la relación entre el significado de la valoración de la fidelidad y el temor reverencial a Dios. La primera, científica, con los datos necesarios resulta en un número, pero no así la otra, no pudiendo nutrir a la computadora con información sobre la valoración humana en dichas cuestiones. Es decir, la computadora puede eventualmente ser un modelo del cerebro pero no del pensamiento, y su valoración no es su estructura sino su funcionalidad. El pensamiento no es la función del cerebro analogado al proceso electromecánico de la computadora, así como tampoco la memoria informática es la humana por no tener consecuencias en las realidades psíquico- emocionales de su sujeto. Una máquina sin uno de sus componentes no ejecuta o falla en un determinado accionar, mientras que el cerebro, ante ciertos daños, su función atribuida es suplida; similar al ajedrecista que, aun con menos piezas que su rival, logra ganar, dado que en desventaja juega sus piezas restantes de forma distinta a como lo hubiera hecho con todas. Claramente, el funcionamiento del cerebro es cuestión de fisiología pero no así el del habiente de cerebro, donde ocurren los procesos y las realidades psíquicas a cuenta de lo que ocurre en el cerebro.

 

EL HOMBRE, AL PENSAR, QUIERE ENTENDER SU
PENSAMIENTO Y NO SOLO SABER LA RELACIÓN
FUNCIONAL ENTRE LOS PROCESOS PSÍQUICOS 
QUE LE ACONTECE

 

SV| Y ahora, ¿entre conciencia e inteligencia?
FS| De hecho, el dualismo computadora-usuario evidencia que la primera ejecuta solo la actividad físico-electrónica, cuyo resultado en caracteres solo tiene sentido o significado respecto del hombre usuario habiente de conciencia e inteligencia.

 

ARISTÓTELES, 2500 AÑOS ATRÁS, PREGUNTÓ
SOBRE LA RELACIÓN ENTRE LA MENTE Y EL CUERPO

 

Así, incluso concibiendo la computadora como modelo de cerebro, el usuario de la computadora es como el sujeto habiente de cerebro. La computadora nunca ejecuta una operación matemática o lógica, sino solo actividades físicas predeterminadas por el usuario que la piensa e interpreta. Toda relación lógica entre componentes y caracteres de la computadora no existe sino en la conciencia de su programador humano. En definitiva, la computadora no piensa sino que necesita de su usuario, lo que manifiesta la dualidad entre el aspecto objetivo fisiológico operativo y el aspecto subjetivo psíquico interpretativo. Porque el pensamiento no es un conjunto de funciones cerebrales o cibernéticas fuera del sujeto o usuario consciente, similarmente a una melodía que no es un conjunto de sonidos o vibraciones fuera de la conciencia o sentido musical de quien la escucha.

 

SV| ¿Cuál es tu valoración acerca de la cibernética?
FS| La cibernética no construyó un modelo de pensamiento sino, en el mejor de los casos, un insatisfactorio modelo de cerebro. Aristóteles, 2500 años atrás, preguntó sobre la relación entre la mente y el cuerpo. El rabino Moisés Isserles, alejado de toda filosofía, concluyó hace 500 años la incomprensibilidad de la relación entre cuerpo y alma. Cecil Mace, psicólogo, dictamina actualmente la imposibilidad para nuestro pensamiento de resolver el problema psicofísico, no por falta de información sino por su imposibilidad lógica. Edgar Adrian, fisiólogo, expresó la completa incapacidad de la ciencia para describir satisfactoriamente la actividad mental. Así, no se trata de dualismos, monismos o paralelismos ontológicos, sino de una carencia epistemológica que redunda en la imposibilidad de atribuir pensamiento o inteligencia a las máquinas.

Hay que estar preparados, sin duda; la cibernética necesita del hombre para desarrollarse y ejecutar, pero las personas necesitamos capacitarnos continuamente a fin de no quedar afuera de estos cambios tecnológicos que, en la práctica, nos cambian y mucho la actividad, las fuentes de trabajo y, en
algunos sentidos, el estilo vida

 

Fernando Szlajen

Colabora con Sembrar Valores desde hace muchos años.
Hoy es doctor en Filosofía, Rabino y Miembro Titular de la Pontificia Academia para la Vida

 

 

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