Padres e hijos con la misma incertidumbre, el tiempo

Proponemos ayudar a los chicos a bajar la ansiedad en tiempos de incertidumbre. ¿Cuánto nos ayuda a nosotros, los adultos, este ejercicio? Contar y colorear los días…

 

 

Lic. María Catarineu – Psicopedagoga especializada en bebes y niños en primera infancia  @rayuelatiempodejuego
@consultapediatricaintegral – Lirios del Talar

 

 

LO QUE NO SABEMOS

La Pandemia se impone como una realidad prepotente. La cuarentena en casa para el cuidado de todos, se nos presenta como el gran desafío dentro de la dinámica familiar.

Entonces, vamos a reinventar nuestro rol de padres, de profesionales y en el vínculo con la pareja y al mismo tiempo, intentar sentir qué nos pasa, con todo lo que pasa. ¿Cómo lo procesamos los más grandes?, cuando la incertidumbre pasó a formar parte del sentir cotidiano y nuestros hijos nos interpelan con las preguntas de:

¿¡Cuánto falta? ¿Y mis amigos? ¿Y mi jardín? ¿Cuándo podemos salir? Interrogantes que ni nosotros mismos podemos contestar porque simplemente… tampoco lo sabemos.

 

CON LOS MAS CHIQUITOS

Sigmund Freud, uno de los padres de la psicología, solía decir que los chicos juegan activamente lo que sufren pasivamente, aquello que les pasa, resaltaba de esta manera un proceso muy saludable.

Al jugar tienen la posibilidad de poner entre sus manos los miedos y las fantasías, dándoles el poder y el dominio de lo vivido, incluso de ensayar aquello que va a venir. Es así como pueden comunicar sus emociones poniendo a jugar sus tristezas desde las más pequeñas hasta las más grandes.

Los más chiquitos, por la etapa del desarrollo que atraviesan, necesitan objetos de juego muy concretos, tangibles y que puedan manipular. Por eso, para poner a jugar la incertidumbre como emergente más patente al extenderse la cuarentena, vamos a buscar en casa objetos que nos ayuden a representar esta vivencia tan abstracta como lo es el pasar de los días y la proyección en el tiempo

 

Vamos a poner a jugar la incertidumbre, el emergente más patente de la cuarentena, con objetos tangibles que representen esta vivencia abstracta.

 

¿MAMI…CUÁNTO FALTA? ¿CÓMO PONERLO A JUGAR?

En un vasito pequeño que representa el continente donde vamos sosteniendo nuestros días, vamos a ir colocando dentro de él, con la ayuda de algún muñeco que oficie de secretario, un poroto por cada día que pasa. Los porotos* representan la cantidad de días transcurridos.

Cuando a la noche vamos a poner el poroto del día dentro del vasito, podemos pintarlo del “tono emocional” de ese día. De este modo también acompañamos a nuestros hijos a poder identificar y validar las emociones vividas.

Así, con la ayuda de “MONO”, todas las noches, podemos poner a jugar en familia el cierre, el balance, “el poroto de cada día”. Esto da cuenta de modo bien concreto: el pasar del tiempo, el rejunte de los días y sobretodo el simbolismo del “poroto” que es aquello que dimos, facilitamos, reímos, lloramos, saltamos y que pudimos dar JUNTOS DURANTE ESE DIA.

Los más pequeños necesitan de esas seguridades, que se las ofrece el vínculo con sus figuras de cuidado y esos objetos de juego concretos para poder “tocar y procesar” lo que están viviendo.

 

¿CÓMO PONER A JUGAR LA INCERTIDUMBRE, LO QUE NO SABEMOS?

La posibilidad de poner en palabras lo que está por venir, va sacando de la oscuridad la futura experiencia y activa en nuestros hijos una potencia enorme de seguridad.

 

¿cuánto falta? pone en jaque nuestra propia incertidumbre, nuestro no saber, porque verdaderamente, no lo sabemos.

 

La pregunta frente al ¿cuánto falta? pone en jaque nuestra propia incertidumbre, nuestro no saber, porque verdaderamente, no lo sabemos. La posibilidad de poner en palabras con nuestros hijos lo que no sabemos, los habilita a conocer que hay “cosas que no se saben”, que hasta ni papá ni mamá las saben. Sin embargo al mismo tiempo les podemos ofrecer la seguridad de atravesar juntos esto que nos pasa.

 

LOS POROTOS DE CADA DÍA

Al poner a jugar LOS POROTOS DE CADA DÍA, manifestamos que “no sabemos cuánto falta… pero que quizás podamos salir de casa, cuando llenemos de porotos todo el vasito”, “y si tenemos que seguir en casa…vamos a buscar otro vasito y lo vamos a seguir llenando de porotos con la ayuda de MONO”.

Nos ofrecemos como figuras de sostén y compañía para atravesar las dificultades, es allí donde al reasegurar a nuestros hijos nos reaseguramos a nosotros mismos. Por eso este JUGAR NOS VINCULA para seguir creciendo juntos en las aventuras de la vida.

Entonces, nosotros los más grandotes también vamos procesando al mismo tiempo con ellos las cosas nos pasan.

 

SI NO PASA HOY PASARÁ MAÑANA

El jugar genera un colchón de salud que nos permite amortiguar el dolor, sostener las esperas, conocer lo desconocido, acariciándonos para poder sanar y de ese modo crecer juntos.

Hay padres que no tienen este estilo de comunicación con sus hijos… Si quieren úsenme, dejalos jugar conmigo a la distancia y, según la edad, ellos mismos pueden encontrar los objetos que los representen.

 

 

 

*Atención, el poroto puede ser peligroso si los más chiquitos se lo llevan a la boca. Mejor que los manipule solamente el «mono» o no le saques los ojos de encima.

 

NOTA: VER VIDEITO que acompaña el texto en @sembrarvaloresenfam      @rayuelatiempodejuego

 

 

Fotos de cottonbro

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