No me dan las manos

MARIUQUI MAGRANE
ORIENTADORA FAMILIAR Y ASESORA EN RELACIONES FAMILIARES
ENCARGADA DEL CONSULTORIO DE SEMBRAR VALORES

 

Con hijos de varias edades, sin ayuda en la casa y sin red familiar que acompañe, sacar adelante la familia con alegría puede parecer una tarea titánica, pero no desesperes que «se puede». Vamos por partes.

 

¡Hola Mariuqui! Siempre leo artículos tuyos y son muy interesantes. Estoy casada desde hace nueve años y tenemos cuatro hijos. Vivimos lejos de mi familia. Literalmente estoy a cuatro manos ¡ja, ja!… no me dan respiro los chicos y las tareas domésticas. Mi consulta es pedirte tips concretos para hacer todo con más alegría y buen humor. Los varones son re demandantes y dependientes, además de oponerse y desafiarme permanentemente. ¡Gracias!

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M uchas gracias por leernos!, y ¡qué bueno darme la posibilidad de ayudarte con tu familia! Hay etapas en las que los tiempos de la madre son muy escasos pero también muy necesarios. Te imagino con un reclamo de poder ¡ir al baño en paz!

En esos momentos, necesitaríamos ser pulpos para llegar a ocuparnos de nuestra pareja, de limpiar, lavar, planchar, cocinar, educar bien, no gritar, atender a los chicos y más..

Acá te dejo algunas ideas para tus “demandantes, dependientes, opositores y desafiantes” hijos que quizás te sirvan, quizás no, y no pasa nada…

Una pelea menos: organizales turnos para los baños, un día empieza cada uno.

Menos protestas: Que cada uno colabore en casa, obviamente con un encargo adecuado a su edad. Así protestan menos, porque se dan cuenta del trabajo que representa hacer las cosas.

Menos demandantes: No hagas las cosas que ellos pueden hacer solos. No te enganches con sus demandas y desafíos, es parte de su crecimiento.

Menos desafiantes: Pueden cocinar algo simple un día a la semana y limpiar lo que ensuciaron.

Vale la pena, porque están aprendiendo hábitos que los capacitan para la vida y con el tiempo llegarán a ser autosuficientes.

¡No te metas en sus peleas! No trates de hacer de juez, ni tomes partido por uno o por otro.

Siempre que no sean muy violentos, es mejor que arreglen las cosas entre ellos. Pedir paz no es igual a “meterse” en la pelea.

Cuando vayas lavando platos o planchando ropa vas pensando en su dueño/a, esto te puede serenar interiormente porque privilegiás el cariño.

En alguna edición anterior recomendábamos dejar las cosas lavadas en un lugar compartido y que cada uno guarde la suya. Así vos ahorrás tiempo y ellos participan del hogar, se hacen cargo de algo suyo.

En muchos ambientes no se reconoce el valor del respeto; sin embargo, con tu marido, no permitan que ninguno de sus hijos les falte el respeto.

El ejemplo es lo principal, pero si alguno se “desubica” en esto, conviene cortarlo desde su primer “brote”.

Tratá de lograr una hora por semana para hacer algo que te guste, pedí ayuda a tu marido.

Aunque hagan las cosas entre los dos, aunque él esté muchas horas afuera de casa, también te puede “cubrir” un rato para que vos puedas tomarte ese momento que recarga las pilas. De lo contrario, vas a notar que, por estar más cansada, ves todas las cosas grises, aún sabiendo que no lo son.

Ayuda el saber que no es para siempre, que son etapas y que pasan. Si vivís lejos de una ciudad con universidad, a los 17 ó 18 años se van a ir a estudiar y los vas a extrañar, el tiempo pasa volando.

Se tienen más ganas de sonreír cuando se le encuentra sentido trascendente  a cada trabajo.

Tal vez hay que darle más vueltas al gran valor que tiene la dedicación al hogar y a la familia, allí somos insustituibles. Estas trascendiendo en tu familia, en tu marido e hijos.

Reite de vos misma y jamás te aburrirás.

También de las situaciones increíbles que vas viviendo.

Por último, te recomiendo el «solo por hoy tendré serenidad y buen humor». Ayuda a tener fortaleza espiritual.

MANDANOS TU INQUIETUD A CONSULTORIO@SEMBRARVALORES.ORG.AR

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