Nadie quiere jugar con él

 

MARIUQUI MAGRANE RECIBE LAS CONSULTAS Y LAS CANALIZA HACIA LA ORIENTADORA QUE ESTÉ MÁS VOLCADA HACIA UN TEMA CONCRETO. DESPUÉS, PARA CADA EDICIÓN, LAS SELECCIONA, TRATANDO DE ENCONTRAR UN HILO EN COMÚN QUE NOS AYUDE A ACERCAR UN POCO DE LUZ A QUIENES ANDAMOS CON LAS MISMAS PREOCUPACIONES Y EN LAS MISMAS O SIMILARES BÚSQUEDAS

 

 

Mariuqui Magrane

Orientadora Familiar
Asesora en Relaciones Familiares

 

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Nadie quiere jugar con él

En el colegio me dicen que mi hijo de 10 años pelea a sus compañeros, que no quiere jugar.

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T engo una pregunta muy fuerte para vos, ¿tendrá su autoestima sana tu hijo? Es una pregunta fuerte pero necesaria, porque cuando los hijos no se sienten seguros de sí mismos, pelean y se aíslan.

Además, lo que un hijo a esa edad piense de sí mismo, generalmente es el reflejo de lo que piensan sus padres.

•Si el reflejo en la mirada de su madre no es positivo, tendrá una imagen negativa de sí mismo.
•Si el reflejo es positivo, su autoestima será sana y podrá desarrollar sus capacidades con más facilidad.

Pero, ¿cómo transmitir a tu hijo ese pensamiento que lo ayudará a construir una autoestima sana que, en definitiva, lo lleve a tener una buena relación con el entorno?

Te comparto modos de decir que te van a ayudar a vos en primer lugar para generar en él una seguridad que lo lleven a una actitud serena y confiada:

Para que se sienta capaz: “Muy bien, yo sabía que podías”.
Para percibir alegría: “Te felicito por lo que hiciste”.
Para captar satisfacción: “Estoy orgullosa de vos”.

Por el contrario, hay expresiones frecuentes pero que –definitivamente- no lo van a ayudar:
Cuando le decís: “Cada día te portas peor”, él siente que es malo.

Cuando se acerca a buscar apoyo -que es una de sus maneras de pedir perdón- y la reacción “educativa” que nos sale es: “Ándate, no te quiero ver más”. Aunque lo tuyo sea impaciencia y tal vez quisiste decir: “No te quiero ver más hasta que…”, él siente desamor.

Si lo que nos sale es decirle: “Vos siempre peleando”, el chico se autodefine como “soy un peleador” y es la típica profecía auto cumplida. A partir de esa frase de papá o mamá, él se dedica a construir lo que piensa de sí mismo.

En resumen, cada día podemos motivar con algo positivo a cada hijo. Y, acá va lo “mejor” de todo: cuando trabajás por la sana autoestima de tu hijo, mejorás la tuya.

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