Mi hijo se aburre, ¿qué hago?

Un hijo aburrido puede alterar la paz de toda la familia. Sin embargo es parte ineludible en la aventura del crecimiento

 

Firma. Lic. María Catarineu Psicopedagoga especializada en bebes y niños en primera infancia @rayuelatiempodejuego

 

C ada familia va construyendo su camino al andar. En el correr de lo cotidiano, vamos aprendiendo unos de otros, componiendo el propio folclore del hogar. Pero, cuantas veces, la paz se altera en los distintos rincones, con sinfonías, al parecer disonantes de ¡estoy aburrido! Es allí cuando los adultos corremos desesperados de un lado a otro, para evitar a nuestro hijo esta “tediosa aventura”.

Del aburrimiento a la creatividad

El aburrimiento de nuestros hijos se nos presenta con temor, por eso ofrecemos distintas opciones como pantallas, agendas infantiles abultadas y chiches con luces como distracción. Nos sobreviene el sentimiento de enojo por la cantidad de juguetes que tienen y les exigimos a nuestros pequeños que ¡no se aburran! porque en el fondo, nos cuesta a nosotros como padres tolerar esa vivencia.

Pero ¿qué pasa en esos momentos en los que cerramos la puerta al aburrimiento? Instantáneamente queda bloqueada la apertura a la inspiración, se adormece el pensamiento, quitándoles la posibilidad de que aparezca el despliegue de todas aquellas ideas nuevas y sobre todo propias, que puedan llegar a venir. El aburrimiento es la antesala de la CREATIVIDAD y la imaginación ya que donde nada ocurre, todo puede pasar.

 

La ins-piracion

La inspiración, ese soplido que parece tener como dos movimientos semejantes al de la respiración. El primero hacia adentro, donde ingresamos y buceamos en nuestro interior y el segundo hacia afuera donde aparece  la acción del “brote” La poesía, la música, todas las artes y las ideas más brillantes han aparecido con la frescura de la inspiración, que revolotea sobre la atmósfera del aburrimiento.

 

Exceso de estímulos

El exceso de estímulos deja al niño en una posición muy pasiva donde queda entorpecida la oportunidad de activar sus ideas. Como adultos a veces tendemos a llenarles el vacío de ese tiempo blanco con nuestras múltiples y válidas propuestas, creyendo que así, nuestro hijo, va a poder poner en marcha sus propios recursos.

 

El aburrimiento es la antesala
de la CREATIVIDAD y la imaginación
ya que donde nada ocurre,
todo puede pasar.

 

Sin embargo podremos confiar en que nuestros hijos irán tomando, poquito a poco, lo que como padres les ofrecemos. ¿Qué pasaría si en vez de cerrar la puerta, nos animáramos a abrirla para sostener amorosamente el aburrimiento? La sana receta es estar disponibles y brindar menos cosas y más abrazos.

 

Yo me aburro, tú te aburres

 

Se trata de sentarnos unos momentos para habilitarnos a nosotros mismos y así habilitar a nuestros hijos. Darles permiso para aburrirse. Agacharnos al piso y acompañar sus enojos, escuchar sus silencios, respetando sus ritmos. Pero por sobre todas las cosas, habilitarnos también para “no saber”, y que pueda aparecer “el saber” de nuestros hijos. Desde la atmósfera de la pausa nace lo nuevo. En el aburrimiento compartido con el otro que sostiene, les damos la oportunidad de escucharse y entrar en contacto con ellos mismos, dando espacio al tiempo para que brote el deseo, ese saber tan propio que todavía no conocen y que nace desde lo más profundo de su corazón.

 

Niños protagonistas

Al ofrecerles, en compañía amorosa, a nuestros pequeños y nuestros “no tan pequeños” sus propias riendas, ¿qué es lo que sucede? Al “tranquito” las van haciendo propias, van desarrollando la autonomía, transformando esa vivencia de aburrimiento en algo nuevo por venir. Así, descubren su poder de forma cada vez más clara, van creando sus nuevas ideas, activando su pensamiento, convirtiéndose en protagonistas, que pueden proponer y desplegar con otros, porque del brote de la creatividad y del encuentro nace el JUEGO.

 

Buscar espacios de juego en familia.
Mirar a los ojos.

Regalar tiempo libre,
disfrutar de momentos de ocio,

de las charlas con mate
soltando también

“nosotros los grandotes las pantallas”

 

Tiempo libre

Buscar espacios de juego en familia. Mirar a los ojos. Regalar tiempo libre, disfrutar de momentos de ocio, de las charlas con mate soltando también “nosotros los grandotes las pantallas”, “los distractores”, para darnos permiso al aburrimiento esperando eso nuevo por venir. Estas pequeñas pausas nos ayudan a recrear nuevos compases en nuestro folclore familiar; donde los momentos de juego y las sobre-mesas, son fuentes que nos enriquecen, que nos hacen crecer.

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Una Respuesta

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  1. Clara
    Nov 06, 2019 - 07:17 PM

    Muy buena nota María!!
    Es verdad que permitir el aburrimiento y no llenarlos de actividades a los chicos fomenta la creatividad. Hay que sostenerlo y apagar pantallas pero vale la pena.
    Gracias

    Responder

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