Mérito, esfuerzo, trabajo. De eso hablamos.

Con un tweet, Gabriel Batistuta, tan conocido como el Batigol, se metió en el debate en torno al mérito. Y de eso hablamos.

Entrevistó Luciano Porzio. Edición Camila Manno @camimanno

El debate desatado estos días en los medios en torno al mérito, nos recuerda la charla que tuvimos con el célebre goleador de la selección argentina Gabriel Batistuta.

Algunos no creen que sea el mérito una forma viable hacia el progreso y el crecimiento personal, mientras otros exaltan esta virtud; la idea de superarse, de enfrentar desafíos, de aspirar a la excelencia.

Veamos qué opina este ganador.

@GBatistutaOK

Se me viene a la mente una pregunta. Mis padres me criaron en una casa de 5 x 3 metros, trabajando, estudiando, confiando en la justicia, me dieron un hogar más amplio. Yo continue sus ejemplos sacrificándome y respetando al prójimo. ¿FUI UN IDIOTA POR RESPETAR ESTOS IDEALES ?

Batistuta y el mundo

Su público, las cámaras, la gente, pretendieron definirlo como un dios, brillante e inaccesible. Pero a Batistuta lo caracteriza su tendencia a descubrir y desarrollar los dones propios y ajenos. El rechazo al conformismo que lo convirtió en el máximo goleador de la selección argentina, 9º goleador histórico de la liga italiana, máximo goleador del fútbol árabe.

 

¿Cómo es tu carácter en casa?

Soy bastante fastidioso cuando la gente se conforma. Soy pesado para mis hijos, como mi viejo era conmigo y así me ayudó. En mi familia éramos limitados de plata. Aprendí que la vida está llena de cosas por más que falte dinero. Me gustaría que mis hijos vivan así, porque aprendés que la felicidad está en la cabeza y no en el bolsillo.

La felicidad está en la cabeza y no en el bolsillo.

¿Qué te gustaría dejar a tus hijos?

Estoy convencido de que Dios me dio un don que supe aprovechar. Eso quisiera trasmitirles: todos nacemos con algo adentro, y hay que hacer que, si va a 10 por hora, vaya a 100. Yo sabía patear bien la pelota y lo trabajé, no me relajé con ese don.

¿Cómo te sostuviste genuino siendo realmente un “ídolo”?

La realidad. Volver a casa y saber que no era más que un futbolista que hacía bien mi

trabajo. Mi único talento fue el de patear bien una pelota. Pero eso no te hace buen jugador, saber pararte en la cancha, saber encontrar la oportunidad para patear como sabés hacerlo. Eso fue con trabajo.

Saber pararte en la cancha, saber encontrar la oportunidad para patear como sabés. Eso fue con trabajo.

¿Qué momentos de tu carrera te costaron más?

Fueron todos duros, sacando cuando levanté una copa o grité un gol.

Será un contexto de mucha presión…

No la buscás, pero se genera por lo que producís. Más lográs y más presión tenés. Todo el mundo espera todo de uno. En un momento, estás respondiendo a lo que piden los otros y te olvidás de vos.

Es claro que sos un referente, ¿te cuesta?

Sé quién soy y actúo en consecuencia. No toda la gente tuvo la suerte de viajar, de que le metan en la cabeza tanta información. Me agrada ser un transmisor, me entusiasman las charlas en las que pueda orientar a quien lo necesite. Y para mis hijos quiero que digan de ellos: “Este es buena gente”, que es al final lo que queda, ¿no?

Lo dice Bati, buena gente.

 

+Info sobre Batistuta

Su carrera empezó a los 18 años y eso hizo todo más difícil. “Sufrí mucho más de lo que gocé al principio, porque cuando me fui a probar, empecé grande”. Tenía que triplicar esfuerzos para poder destacar en los planteles con los que entrenaba, para poder demostrar ese talento de aniquilador de arqueros.

Luego de Newell’s y Boca, llegó a Europa en 1991 y se instaló en Florencia, donde sería el capitán y goleador de la Fiorentina. Jugó 269 partidos y anotó 168 goles. Con esa multiplicación milagrosa logró la Copa Italiana y la Supercopa. En los 10 años de estadía, bajó al centro apenas unas 10 veces. La euforia de los fanáticos era tremenda.

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