Mercedes Gargiulo: La prioridad es cuidar las relaciones

Mercedes Gargiulo, médica psiquiatra, nos orienta para transitar cada vez mejor esta inesperada aventura llamada cuarentena.

 

 

Por María Amalia Caballero. Dra en Comunicación Pública

 

Y a llevamos 15 días conviviendo sin salir a la calle. Pensando en nuestra audiencia describo una situación habitual:

 

el padre, que hace home office pero también comparte la tarea del hogar y docencia con algún hijo.

La madre que junto al home office siente la responsabilidad de la casa: comida, limpieza, lavado de ropa y también docencia.

Hay hijos de edades diferentes con lo que implica de atención y también tensión para los chicos.

 

El tema es súper exigente, por eso recurrimos a Mercedes Gargiulo, médica psiquiatra (M.N. 149.655)  y subdirectora del Centro Integral de Salud Mental Argentino (CISMA). Con su especialidad en familia podrá ayudarnos a transitar cada vez mejor esta inesperada «aventura».

 

SV. La pregunta ya no es cómo encarar esta cuarentena sino, principalmente, cómo sobrellevarla. Hay algo que puedas aconsejar al grupo familiar pero también a cada uno ya que se han autoimpuesto roles.

 

En primer lugar debemos focalizar sobre cuál es la prioridad de la cuarentena. Muchos pueden pensar que es no contagiarse o evitar que algún miembro de la familia lo haga. La prioridad es cuidar ante todo las relaciones con nuestros seres queridos. Todos vamos a vernos afectados de alguna manera, ya sea personalmente, dentro de nuestra familia, con seres queridos muy queridos, incluso económicamente por el COVID-19. Procuremos que nuestras relaciones sean constructivas, que promuevan tanto el bienestar de los demás como el nuestro. Creémos un ambiente agradable, ordenado, tranquilo, con suficiente comida y comodidad para todos, donde se respete la libertad y, dentro de lo posible, donde cada uno pueda continuar con sus metas y proyectos.

 

Procuremos que nuestras relaciones sean constructivas, que promuevan

tanto el bienestar de los demás como el nuestro

 

Un contexto incómodo será aquel donde haya mucho control en todas las actividades de cada individuo, chequeos, enojo, y como consecuencia ampliará las ganas de huir y romper con el aislamiento, encontrando cualquier pretexto para salir de casa. La amabilidad en el trato y armonía del hogar ayudará a disfrutar el estar juntos y aumentará las probabilidades de que nos quedemos en el hogar.

Como consecuencia, una casa agradable es una casa con menos riesgo de diseminar el virus.

 

SV. La meta en cuanto a fecha de finalización se ha ido postergando y sigue siendo una gran duda cuándo volveremos a circular normalmente. Esta situación genera una dosis de ansiedad, no tener un dato bajo control «exaspera». ¿Tendríamos que tomarlo de otra manera?

Lo que propongo frente a la incertidumbre es, en principio, aceptar que vamos a convivir con ella mucho más allá que la fecha estimada de cese de cuarentena. Enfurecerse, quejarse y pensar que esto no debería estar sucediendo solo hace que el dolor que muchos estamos experimentando sea aún más intenso.

El aceptar la situación en la que nos encontramos puede experimentarse de manera desagradable, pero una vez que hemos tomado contacto con la realidad, cuando nos damos cuenta que no podemos controlar lo que está sucediendo, sobreviene algo de paz en medio de esta incertidumbre. Hagamos lo mejor que se pueda en este contexto, y seamos autocompasivos con nosotros mismos por estar limitados. No exijamos como si nada estuviese sucediendo.

Quienes tienen gente a cargo (familia, empleados, etc.) no exijan más allá de lo que el otro individuo puede. No aceptar la realidad tal cual es implica extender el sufrimiento, prolongar la agonía. Ayuda mucho hacerse la idea de que hay que jugar con las cartas que nos tocaron. Por otro lado, chequear las noticias a cada rato, dejar que la preocupación nos agobie, no ayuda mucho. Suele ser útil establecer un horario definido del día para ponerse al corriente de las noticias y preocuparse, pero de manera acotada.

 

SV. ¿Cómo encarar el gran temor de contraer la enfermedad personalmente o entre nuestros seres queridos?

Para esto es elemental ajustarse a los hechos y conocer la amenaza.  Brevemente citaré un estudio publicado en la prestigiosa revista médica JAMA (Publicación periódica de la Asociación Médica Norteamericana), basándose en alrededor de 72.000 casos reportados en China, y que indica el camino que está siguiendo la infección a nivel poblacional: de todos los infectados, el 80% tendrá una enfermedad asintomática o leve, 15% requerirá cuidados más complejos y un 5% ingresará a terapia intensiva. Estos últimos grupos encierran a las personas descritas como “de riesgo”.

Todo indicaría que la mayoría de nosotros no nos veremos afectados en mayor medida por lo menos a nivel físico, pero es probable que sí tengamos conocidos con problemas más severos.  Por eso hablaba anteriormente que el rol más importante corresponde a cuidar nuestras relaciones. Vamos a estar directa o indirectamente en contacto con el sufrimiento, la enfermedad y el duelo. Cuidando nuestras relaciones podremos llevar juntos todos estos problemas de manera más fácil.

Por otro lado es muy útil reflexionar sobre mis miedos: ¿qué es lo peor que puede pasar? ¿Cuál sería el peor escenario posible? Una vez aclarado esto es muy útil establecer un plan de adaptación, donde esté claro qué voy a hacer si ocurre lo peor.

 

SV. Otro miedo muy grande es a la debacle económica. ¿Seremos capaces de vivir con menos?, ¿será ese el próximo paso?

Nuevamente recordemos que la prioridad es CONSERVAR nuestras relaciones. Es muy cierto que la pérdida del poder adquisitivo genera mucho malestar, incluso depresión. Estamos preocupados por los gastos y la reducción de los ingresos. La realidad es que a muchos, nos guste o no, nos va a tocar vivir con menos, pero desde mi punto de vista no hay nada más doloroso como la pérdida de la alegría de los que nos rodean. Sugiero que en cada hogar, aquellos que tienen el papel de contener, incluso aunque estén muy preocupados por este tema, no menor, intenten no transmitir esta preocupación a quienes no pueden solucionarlo, a fin de no influir negativamente en un ambiente que, de base, se encuentra más tenso.

Si nuestra familia está alegre ayudará más, a los que están preocupados y necesitan ocuparse, a poder despejarse en los momentos de descanso. Destinen momentos concretos de su día para sentarse a pensar su situación financiera, si es algo que pueden hacer ahora. Aquello que no pueda resolverse en este momento dejémoslo agendado, con día y hora- para el momento en que se pueda resolver. No abrumemos a todos con lo que hoy no podemos controlar. Es una oportunidad para hacer limonada de los limones, para liberarnos de todo lo superfluo que nos hace adictos a pavadas.

La libertad no está en controlar todo o hacer todo lo que quiero, es libre quien no está atado. Quizás esta situación tan particular nos devuelva la capacidad de disfrutar en familia a pesar de tener un tema tan importante sin resolver.

 

SV. Los adultos mayores por «seguridad» se han quedado aislados. A muchos padres y madres les pesa la distancia respecto de sus padres y las necesidades que puedan tener. Es un «peso» más sobre lo que estamos viviendo. Si querés dejarnos unos tips para que no los olvidemos y nos ayuden a sonreír.

Seguramente nos sentimos muy tristes y a veces también con culpa por no poder acompañar más de cerca a nuestros familiares con mayor riesgo, a quienes debemos tener más aislados para cuidarlos mejor. No resultaría extraño que cruce por nuestra mente abandonar todos los cuidados que hemos tenido por casi 3 semanas para poder correr a abrazarlos. Es ahí cuando debemos detenernos, no caigamos en la trampa. Ese abrazo solo daría calma un momento, para luego estar preocupados si hicimos bien. Esa culpa está ahí para no olvidarlos, para preguntarnos si estamos haciendo todo lo posible por ellos. Saber tolerarla es parte de nuestra misión.

  • Llamémoslos a diario a través de tantos medios con los que contamos.
  • Asignémosles algunas cuestiones de ser posible,
  • hagamos el intento de ver si ellos pueden colaborar con las tareas de los escolares o
  • contando cuentos para los más pequeños, por teléfono o videollamada inclusive.

 

 

 

 

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