mama incubadora

¿MAMÁ INCUBADORA, ALQUILER DE VIENTRES?

[ Maternidad subrogada ]

 

Nos atrevemos a uno de los temas más controvertidos del momento, del que algunos famosos se jactan por “alcanzar un sueño”.

 

Ángeles B. de Houssay | Abogada | fliahoussay@gmail.com

 

  l sensacionalismo de algunos casos de famosos que recurren a estas técnicas o de planteos judiciales donde se discute la paternidad/maternidad y el carácter  disruptivo en el modo de procreación humana, donde por primera vez en la historia se plantea la disociación entre gestación y maternidad, hacen de la maternidad subrogada uno de los temas bioéticos más controvertidos que impacta con fuerza en diferentes planos de la vida humana: ético, cultural, social y jurídico.

 ¿Qué es la maternidad subrogada?  
La maternidad subrogada es un contrato por el cual una mujer se compromete a gestar a una persona concebida por técnicas de procreación artificial y a entregarla a los requirentes luego del parto.mama incubadora 1

Puede adoptar múltiples formas, de acuerdo a: si la finalidad con la que actúa la gestante es altruista o lucrativa y la existencia o no de un vínculo familiar con los comitentes, las condiciones de entrega del niño, el origen de la dotación genética del niño (hay seis posibles combinaciones), el tipo de padres legales que tendrá el hijo (pareja heterosexual, homosexual, persona sola, etc.); las razones por las que se recurre a la gestación subrogada, la localización geográfica de comitentes y gestante (en general se acude a un país distinto); la existencia o no de un marco jurídico que regule esta práctica, y características relativas a la técnica de fecundación que se utilice, a la cantidad de embriones -frescos o congelados- que se  implanten,  requisitos que se exigen de la gestante, etc.

LOS DEFENSORES DE LA MATERNIDAD SUBROGADA,
ENTIENDEN QUE LA BIOLOGÍA IMPONE LIMITES
ARBITRARIOS
, POSIBLES DE SORTEAR MEDIANTE
LOS ADELANTOS TECNOLÓGICOS

Sin desconocer historias dramáticas que subyacen en muchos casos por la difícil  búsqueda de un hijo por parte de parejas que se someten a múltiples tratamientos de fertilidad, la maternidad subrogada requiere que se tomen en consideración todos los aspectos que involucra así como los efectos que tiene para la madre gestante y para el hijo.

mama incubadora  Madre de alquiler  
Si bien se recurre al eufemismo “vientre” de alquiler, para ser precisos deberíamos decir “madre” de alquiler, ya que se contrata a una persona en su integridad para que haga algo que los comitentes no pueden o no quieren hacer. Se habla de la “voluntad creacional” como causa suficiente para tener un hijo a cualquier costo. Se confunde el derecho del niño a tener unos padres con un mal llamado derecho a tener un hijo aunque sea por “encargo”.

Si se entiende que la ruptura entre gestación y maternidad es mucho menos importante que la satisfacción de tener un hijo por parte de alguien que no quiere o no puede gestarlo, está voluntad reproductiva… ¿proporciona las condiciones más adecuadas para ser padres y asumir la responsabilidad sobre los hijos?

El psicólogo Miguel Espeche considera “una ilusión malsana y narcisista creer que ese hijo es sólo fruto de un deseo que se impone sobre lo real como el deseo de un dios”. “Si el modelo de amor es narcisista, lo que ocurrirá es que, disfrazado de paternidad o maternidad, viajará el egoísmo, el que busca ‘completarse’ antes que proveer a una crianza generosa”, concluye. (La Nación, 26-06-2017, “A medida del propio deseo”).

 Los involucrados  
Prestemos ahora atención a las dos partes que resultan más directamente afectadas: la portadora y el niño.

 El niño  
Por un lado, la gestación es una forma de simbiosis temporal entre la madre y el hijo que genera una huella corporal permanente en ambas partes, cambios en el cerebro de la mujer gestante, influencia comprobada en el desarrollo del hijo que no es ajeno a la voz, el sabor y el olor del cuerpo de su madre. Su cerebro configura y desarrolla los sistemas auditivo, gustativo y olfativo en la segunda etapa de la vida uterina. La relación psicológica que la madre mantiene con el hijo durante el embarazo, contribuye a la construcción de la futura personalidad de este. La vinculación potente iniciada durante su vida uterina le pertrecha afectivamente.

 

Fallo contra la ley

En un fallo inédito, la jueza de Familia de Viedma, María Laura Dumpé, autorizó que una mujer, amiga de la pareja, sea la portante de los embriones logrados “in vitro” a partir de óvulos de una donante anónima y del esperma aportado por uno de los integrantes de una pareja, que lleva 14 años de unión convivencial.

Según el Código Civil y Comercial de la Nación:

Los niños nacidos por fecundación artificial son hijos de quien dio a luz y del hombre y la mujer que han prestado su consentimiento (Art. 562).
Prohíbe la entrega directa de niños en guarda, ¿se aplica para adopción y se admite por simple contrato que pacte la entrega directa del niño alegando, como única diferencia, que se realiza por la intermediación técnica rentada de un centro de procreación artificial?
Cuando tenga la edad suficiente, el niño deberá conocer su origen: La magistrada no consideró suficientemente los efectos que tendría sobre el menor al ser “informado” sobre su origen: que fue “encargado”, que su madre gestante no es su madre legal, y que su madre genética es anónima.

Estimamos que no hay una valoración integral de todos los elementos tanto legales como éticos implicados en este instituto para que ligeramente se autorice esta práctica no avalada en nuestro país.

 

×

 

 La mujer  
En general se aprecia que las madres gestantes están en un contexto de vulnerabilidad que pone en riesgo la libertad de decidir.

El deseo de tener un hijo no
es por sí solo garantía de
que el interés superior del
niño será el parámetro con
el que actúen sus padres.

Por otro lado se evidencia lo que llamaría su carácter de “incubadora humana”, en relación a los comitentes, quienes querrían tomar las riendas de todas las decisiones y cuidados durante el embarazo: número de embriones a implantar, si se realiza una reducción embrionaria o un aborto, qué tipo de parto, etc.

Y habrá seguramente conflicto de intereses, más allá del posible arrepentimiento en cuanto al hijo se refiere, la gestante tratará de reducir su implicación emocional, obtener el máximo beneficio económico de un servicio que compromete nueve meses de su vida, y que entraña riesgos adicionales a las gestaciones resultantes de relación sexual. Ella es hiperestimulada, fertilizada con uno o más embriones y en una o más ocasiones a fin de lograr el embarazo.

 El debate  
Los defensores de la gestación como criterio para atribuir la filiación entienden que no es bueno para el niño estar vinculado desde la concepción a una mujer que ha quedado reducida a la condición de incubadora humana, y a partir del nacimiento a unos padres legales que no han participado de ese proceso de gestación aunque lo hayan podido iniciar y dirigir.

LA VOLUNTAD DE LOS COMITENTES DEBE
CUMPLIRSE EN TODOS SUS ASPECTOS,
OBVIAMENTE, DE LA MANO DE SU CAPACIDAD
ECONÓMICA

El proceso de gestación en el seno de una mujer no es una imposición arbitraria de la biología sino el modo idóneo para proveer al niño que nace de unos orígenes, de una vinculación interpersonal desde el primer momento de la existencia que se prolongará a lo largo de la vida, y de condiciones adecuadas para su desarrollo temprano. Es además una valiosa protección del niño frente al riesgo de ser visto como propiedad de otro.

Por el contrario, los defensores de la maternidad subrogada entienden que la biología impone límites arbitrarios, posibles de sortear mediante los adelantos tecnológicos. Insisten en que la firme “voluntad procreativa” por parte de una persona o de una pareja es lo que necesita el niño para su desarrollo y para la existencia de un buen vínculo paterno-filial.

Sin embargo, ese deseo de tener un hijo no es por sí solo garantía de que el interés superior del niño será el parámetro con el que actúen sus padres ya que es patente el riesgo de que ese deseo repercuta negativamente sobre el niño porque lleve a percibirlo como un objeto que ha de satisfacer los estándares determinados por “la voluntad procreativa”.

Los comitentes, es decir los padres que encargan el niño, pueden elegir las condiciones de desarrollo del niño, quién habrá de ser la portadora y, gracias a las técnicas de fecundación asistida, pueden elegir las características de los gametos, solicitar un examen genético pre-implantatorio que identifique determinadas  patologías para, en caso positivo, descartar el embrión, incluso el sexo y cualidades del futuro “hijo”.

Se ha cosificado a la madre y al niño, el cual pasa casi lisa y llanamente a ser un objeto de compraventa. La transformación del niño que se desea en una suerte de objeto de consumo, no garantiza el mejor interés del menor, hay cosas que el dinero sencillamente no puede comprar. Si el menor no satisface las expectativas por las que fue adquirido, será difícilmente querido o admitido por quienes pretendieron comprar la perfección. ¿Cuál sería el paso siguiente?

 Turismo reproductivo  
Este instituto es objeto de diferentes regulaciones en todo el mundo. Esta pluralidad de tratamiento legal ha tenido como efecto el “turismo reproductivo internacional”: las personas en cuyos países está prohibida y tienen capacidad económica, acuden a otros donde no encuentran dificultades legales.

Existen efectos indeseables, pero difíciles de combatir, como la desprotección e incluso explotación de las mujeres gestantes y el tráfico de niños. El problema es que las partes acaban acudiendo a los países donde la legislación es más laxa, y una vez “conseguido” el hijo, el país de procedencia se ve “obligado” a reconocer la filiación para no ir contra el interés del menor.

Existen los “paquetes de gestación subrogada”, que por lo general incluyen tres implantaciones. Cada vez que se realiza una implantación la mujer debe ser sometida a la estimulación del endometrio. Se garantiza a los comitentes que seguirán la evolución médica del embarazo, incluso -si lo desean- podrán acudir a los controles. Las características de la mujer gestante incluyen la salud física, y estará preparada psicológicamente para no generar vínculos con el niño que gestará. Y así se revisa cada aspecto relativo a la mujer gestante y al niño para asegurar que la voluntad de los comitentes sea cumplida en todos sus aspectos, obviamente, de la mano de su capacidad económica.

  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
  • Add to favorites
  • Email

MÁS NOTAS

Dejar un mensaje

Su email no será publicado Datos requeridos *

Copyrıght 2014 SEMBRAR VALORES.