Los roles en la familia, ¿un rompecabezas?

En un equipo deportivo, para ganar, uno necesita del otro, en las familias pasa algo parecido y la buena distribución de roles lleva al triunfo del equipo.

Edición: Inés Catalano. Estudiante de Comunicación en la Universidad Austral.

Para organizarnos en el trabajo de la casa, el cuidado de niños o de personas mayores, los hijos cumplen un rol particular que es necesario pensar y comunicar adecuadamente y así, entre todos, alcanzar el triunfo del equipo.

Algunos lo comparan con un rompecabezas en el cual los integrantes se unirán justamente por sus diferencias para descubrir un paisaje, un cuadro…

En estos tiempos de pandemia, junto a tantos desafíos, se potenciaron los conflictos en casa por la distribución de roles. Al estar todos juntos en el mismo espacio todo el día, resulta más necesario que cada uno sepa el lugar que debe cumplir.

Si en la vida antes de la cuarentena, la cotidianidad, los horarios y los cambios repentinos complicaban la distribución de roles, hoy es más difícil. Pero, es necesario hacerla para aprender entre todos, que sea equitativo y para que ninguno se sienta inútil.

Ojalá que este aprendizaje quede instalado en la familia.

Familias en cuarentena

La dinámica familiar se vio obligada a adaptarse a los distintos cambios generados por la cuarentena. Los hijos que, en su mayoría, estaban durante la semana en los colegios, jardines de infantes o universidades, pasaron a estar ese tiempo en sus casas. Las tareas cambiaron y se asignaron nuevos roles.

Al asumir ciertas tareas, los hijos empezaron a reconocer el trabajo de los padres en casa. Por ejemplo, valorar lo que significa tener la comida lista, las compras del supermercado, la limpieza.

Mientras, los padres tuvieron una cercanía mayor con la vida escolar de los hijos, de una forma más interactiva y presente.

Pilar Ordoñez, orientadora familiar y coordinadora del centro para el estudio de relaciones interpersonales de la Universidad Austral, compartió su experiencia: “A mí me ayudó a conocer a mis hijos en otro rol, que por el hecho de no estar en el colegio con ellos, no lo podíamos ver. Me sirvió mucho ver cómo los chicos se desenvolvían en los Meet y cómo eran frente a sus compañeros”. Pilar afirma que eso le generó un conocimiento y una valoración desde otro lado.

La interdependencia entre los jugadores

Al igual que en el fútbol, en el rugby u otros deportes, la familia también es un equipo que necesita del apoyo de todos para lograr la armonía y, en entre todos, hacer más simple la convivencia.

Como en una cadena, a través de estos roles y funciones, se fomentan buenos valores que les serán imprescindibles para la vida. Una vez que cada jugador conoce su posición empieza el partido y cada uno va a su puesto.

En un hogar los padres son autoridad, son ellos quienes motivan a sus hijos a colaborar para hacer más consciente aquello de que la familia la construyen entre todos. A su vez, los chicos, al ayudar en casa aprenden habilidades y cosechan la generosidad y la empatía.

Ayudando aprenden habilidades y cosechan generosidad y empatía.

Cada familia es particular y única, por eso no existe la receta ideal para educar a los hijos. Todo va a depender de los valores que los padres quieran inculcarles y cuáles serán los objetivos que buscan lograr a través de la participación de los chicos.

Con el estilo propio de cada familia buscarán la mejor manera de lograr que, con ese gran entrenamiento, el equipo salga a la cancha fortalecido.

Promueve la solidaridad, la responsabilidad, el orden y la confianza.

Los chicos tienen diferentes intereses, habilidades y también diferentes posibilidades de ayudar según la edad y sus actividades. Según las características de cada uno se irán distribuyendo las tareas. Al brindar esa posibilidad de ayuda entre la familia se promueve la solidaridad, la responsabilidad, el orden y la confianza.

Magdalena Pinedo, orientadora familiar, afirma que es esencial que los padres prioricen la jugada que hace el hijo en una situación particular. Un ejemplo simple y de situación cotidiana: si un día le toca al hijo adolescente ir al supermercado y ve que no está la marca de fideos que aparece en la lista, será mejor dejarlo elegir lo que le parezca para que vaya aprendiendo a decidir sin necesidad de consultar todo a papá o a mamá.

Incumplimiento de rol y negociaciones

En general los hijos tratan de cumplir con el rol asignado, pero también surgen imprevistos o programas que dificultan el desempeño de esa tarea.

La actitud flexible ayudará en la búsqueda de nuevas opciones. Magdalena confirma que vale la pena promover entre los chicos fuertes negociaciones, por ejemplo, cuando una salida coincide con su turno para lavar los platos. Se darán propuestas de canjes y promesas que fortalecerán las relaciones entre hermanos y el aprendizaje.

La familia es un sistema de colaboración y de pertenencia a algo más grande.

La familia es un sistema de colaboración, de pertenencia, de sentirse parte de algo más grande y que nos construye como personas. Eso es el resultado de un buen trabajo en equipo, mientras más se trabaje en conjunto, mejores resultados se van a obtener, dándole prioridad al buen trato y la armonía.

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