¿Cómo expresan sus deseos y sentimientos?

 “¡Lloren, chicos, lloren!”, grita el heladero porque sabe que, si los chicos lloran, los grandes compran. El llanto es la forma que tienen los niños de expresar sus deseos.

 

 MA. INÉS C. DE BAYÁ CASAL | DOCENTE 

M artín tiene cuatro años y está jugando con sus autitos, cuando pasa la mamá se larga a llorar y le pide un vaso de agua… Esta conducta puede desconcertar a la mamá.

Sin embargo, algunos niños entre cinco y tres años no saben expresar sus sentimientos y lloran para expresar sus deseos.

Pero, atención, no es lo mismo que un capricho o rabieta, que suele ser más intenso y estar acompañado de gritos y pataletas, y que requiere de los padres una reacción más rápida y firme.

Se trata, más bien, de un modo de comunicar sus deseos apelando al llanto como arma para ser tenido en cuenta.

¿Por qué llora mi niño?

En algunos casos esta manera de expresarse puede deberse simplemente a un deseo del niño de llamar la atención. Pero en otros casos puede haber alguna causa física, cuando está muy cansado, tiene hambre o simplemente tiene ganas de ir al baño.

 

Para el niño será muy positivo
que intentemos ponernos a su altura
y lo ayudemos a encontrar
una mejor manera de expresar
lo que siente y lo que quiere

 

Es interesante, también, prestar atención a los cambios de rutina, por ejemplo, el inicio de las clases que suele venir acompañado de estos cambios de conducta hasta que el niño se adapta a los nuevos horarios.

Y también puede deberse a algún tema relacionado con la salud, por lo cual será bueno comentarlo con el pediatra para que nos oriente.

 

Atentos a sus sentimientos

Con la llegada de un hermanito, o ante alguna situación familiar que le afecte, el niño puede sentir que el cariño de sus padres ha disminuido, ponerse realmente triste y expresarse con llantos.

Además, como posee un lenguaje pequeño, las emociones son grandes y no sabe cómo expresarlas.

Los padres podemos anticiparnos a estas situaciones hablando con ellos, diciéndoles con frecuencia que los queremos, y mostrándoles que siguen siendo importantes para nosotros. En el caso del nacimiento de un hermanito, podemos reforzar su seguridad y autoestima mostrándoles lo bueno que es ser un chico más grande.

 

Entender y acompañar

Sea por el deseo de llamar la atención, o por alguna otra causa, el niño que se acostumbra a pedir las cosas llorando, adquiere un hábito que no es bueno y que conviene corregir.

Los adultos tenemos la ventaja de poder ver la situación desde otro lado y entenderla. Para el niño será muy positivo que intentemos ponernos a su altura y lo ayudemos a encontrar una mejor manera de expresar lo que siente y lo que quiere.

 

Palabras mágicas

En cualquier caso, el niño debe aprender a expresarse y pedir las cosas de manera correcta, con buen tono en la voz y usando las palabras mágicas: “por favor”.

Es tan simple como eso: cuando el chico pide algo con insistencia, y lágrimas, necesita que le recordemos cómo debe hacerlo, y que esperemos a que lo haga del modo correcto para acceder a su petición. En esto necesitamos ser firmes y pacientes, para que comprenda cómo debe actuar y se acostumbre a hacerlo.

Y una vez que se le dio lo que supo pedir de buena manera, también seamos firmes y pacientes en acostumbrarlo a usar las otras palabras mágicas: “gracias”.

 

CARTA DE LOS GRANDES A LOS CHICOS

Ahora somos adultos, pero, como antes fuimos niños, sabemos cómo te sentís a veces. Por eso te comprendemos y queremos ayudarte.
Sabemos que hay algunas cosas que te enojan mucho: que se aprovechen de vos, que te hagan burlas, que te humillen, que algo no salga como querés. Entonces te da por gritar, pelear, patalear o romper cosas. Sí, tenés razón y derecho a enojarte. Pero no tenés ni razón ni derecho a expresar tu enojo de cualquier manera.
Es mucho mejor que logres expresar tu enojo hablando; vas a evitar meterte en líos y vas a estar más cerca de la solución. Y seguro te vas a sentir mucho mejor. Vas a estar orgulloso de vos mismo y también de quienes te queremos. Lo vas a lograr controlando el enojo y la rabia que no te dejan pensar con inteligencia.
Sí, estás furioso y tenés pensamientos furiosos, como «¡Te odio!», «¡No quiero verte más!». Gritar, insultar, romper, pegar, temblar, llorar, no sirve. Solo lograrás tener palpitaciones, calor, músculos tensos.
Cuando te sentís furioso, es una señal de peligro y un aviso de que tenés que tranquilizarte. Si tu cuerpo se está aprontando para pelear, lo mejor es que respires hondo y lento. Verás que tu rabia se irá yendo junto con el aire que soltás. Aflojá tus músculos. Verás que eso te irá tranquilizando.
También vas a poder pensar con inteligencia y hacer lo que realmente te conviene, porque si estás tranquilo podrás elegir las mejores soluciones para superar ese lío.
Es posible que te cueste tranquilizarte, pero vale la pena que lo sigas intentando y que trates de alejarte de lo que te hizo enojar. Y, una vez que te hayas tranquilizado, podrás pararte a pensar. Vas a descubrir que no es tan difícil actuar bien.
Si no te gusta que algún niño te llame de cierta manera, podés decirle: «¡No lo hagas más!». Y, si no tenés éxito, pedinos ayuda a nosotros, los adultos. Hay niños y niñas que no saben jugar sin buscar pelea. Lo mejor será que te juntes con otros compañeros y compañeras más pacíficos. ¡Bravo! Ahora que ya has aprendido a dominar la rabia, podrás defender tus emociones y tus derechos, porque estás pronto para pensar con inteligencia.
Ya sabés que pelear no es la única opción. Sabés defenderte hablando. Sos dueño de vos mismo, no te dejás dominar por los otros y tampoco por tus emociones furiosas.
¿No es lindo sentirte así?

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Guía sobre pautas de crianza para niños y niñas de 0 a 5 años de edad, Natalia Trenchi

 

Para el niño será muy positivo que intentemos ponernos a su altura y lo ayudemos a encontrar una mejor manera de expresar lo que siente y lo que quiere.

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