Las mudanzas y su impacto psicológico

Una mudanza puede ser un evento difícil. Más allá de los sentimientos que genera, está el trabajo que implica el cambio. Ponele una meta.

Por María Guillermina Peroni – MN 57524 – Psicóloga Clínica. @cismarg

“No son las cosas las que nos perturban, sino las opiniones que tenemos de ellas”, Epícteto, Siglo I.

Esta frase tan antigua y tan vigente es muy efectiva para analizar algunas creencias y algunos pensamientos que nos disparan ciertos eventos difíciles de afrontar, como por ejemplo las mudanzas.

Mudanzas y “asociaciones”

Comúnmente asociamos las mudanzas con sucesos estresantes como la muerte de un familiar, la pérdida de un trabajo, o padecer alguna enfermedad grave, por nombrar algunos.

Pero ¿realmente mudarse es tan estresante como los eventos mencionados?

¿Podremos diferenciar?

Aparte de no contar con evidencia científica que avale esta afirmación, podríamos decir que se trata de un mito o de una creencia muy socializada que nos genera pensamientos adversos.

Estos pensamientos, a su vez, impactan en nuestras emociones, dando lugar a la ansiedad, el miedo y la incertidumbre.

Depende

La respuesta a la pregunta formulada sería: “Depende”. Es decir, Epícteto estaba en lo cierto; todo depende del cristal con que se miren los distintos eventos de la vida.

Como terapeuta, mi primera intervención es validar estos pensamientos y emociones difíciles, ya que simplemente están justificados: las mudanzas generan muchas molestias.

El hecho de tener que desarmar una casa y armarla en otro lado puede producir un alto nivel de estrés. Asimismo, psicológicamente nos podemos sentir muy vulnerables ya que una mudanza implica una situación de cambio y de desprendimiento.

La mudanza es una meta

La segunda intervención tendería a intentar que la persona lograra encarar la mudanza como una “meta”, flexibilizando estas creencias y pensamientos dramáticos que nos llevan a caer en trampas mentales.

Una meta es un objetivo que nos proponemos alcanzar en un período de tiempo y que nos orienta hacia nuestros valores.

Proponemos, entonces, términos dialécticos, por un lado, «reconozco que estoy atravesando un período estresante» y, al mismo tiempo, «me siento tranquilo porque estoy alineado/a con mis metas y valores”

Diseñá tu estrategia

Finalmente, suma armar algunas estrategias para encarar este proceso habilidosamente:

  • Si es posible, contar con una red de apoyo.
  • Organizarse con tiempo y planificar la mudanza dividiendo la tarea en pasos.
  • Aprovechar la oportunidad para deshacerse de aquello que no nos sirve o no usamos más.
  • No pretender controlar todo, en una mudanza siempre hay imprevistos.
  • Aceptar radicalmente que por un tiempo tendremos que vivir en el desorden y no nos sentiremos tan cómodos como deseamos.
  • Hacer una valija con todas las cosas indispensables que necesitamos tener a mano.
  • Visualizarnos en nuestro nuevo hogar en óptimas condiciones cuando nos invada el agotamiento.
  • Encarar el proceso de la mudanza con pensamiento dialéctico: “Estoy atravesando un período estresante y estoy alineado/a con mis metas y valores”

 

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