La vida hay que vivirla

L os niños me preguntaban qué significaba el verde y por qué había personas llevando pañuelos celestes. Lo vieron de refilón en las noticias, nos escucharon a nosotros comentar el tema en la mesa, lo hablaron con los compañeros del colegio… Los más  pequeños entendían que la discusión se refería a bebes, los mayores ya mencionaban la palabra aborto y pedían ampliar el significado de  “derechos de las mujeres”.

Para ser sincera, toda esa revolución social, mediática y política que desde hace tres meses se instaló en las calles nos ha servido para  reflexionar en familia temas que a veces fueron tabú o que simplemente dejábamos rezagados a “cuando sean más grandes”.

En lo personal trato de encontrar los puntos de interés común. La deuda del Estado con las mujeres y la salud pública en general así como la que tiene el Estado y también la sociedad con las madres y las familias vulnerables en particular.

Apelo a que esta crisis de valores nos sirva para pensar en la necesidad que tenemos de educar a nuestros jóvenes en la responsabilidad, en la importancia y el respeto sobre el propio cuerpo. Enseñémosles a tomar decisiones y asumir  consecuencias, armemos una red de contención para mujeres que han sido víctimas de abusos, de violencia… Desarrollemos planes de ayuda para madres asustadas que no saben cómo darán de comer a sus  hijos… Salgamos a la calle a mostrar lo felices que nos hace formar una familia a pesar de todas las dificultades. Cuidemos la vida de los que conforman este hermoso país y de aquellos que están por nacer y  crecerán en él.

Juntos, sembremos valores.

 

firma arantxa

Arantxa Escribano
Periodista
Vicepresidente de Sembrar Valores
Asociación Civil

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