Orientación vocacional – La respuesta está adentro

Se acerca fin de año y crece la presión por definir qué vas a seguir estudiando. La orientación vocacional te podrá ayudar a descubrir cuáles son tus capacidades.

 

CONSUELO ACUÑA |LIC. EN PSICOPEDAGOGÍA | ORIENTADORA FAMILIAR | 
CLARA NAÓN DE ABERASTURY | ORIENTADORA FAMILIAR |

 

 

La orientación vocacional es un tema que despierta emociones encontradas. Genera interés, pero, también, angustia tanto al que tiene que tomar la decisión como a la familia que no termina de ver claro hacia dónde se inclinará el «candidato». Hay chicos que saben perfecto qué carrera seguir y no necesitan ayuda externa, mientras que otros no tienen idea de por dónde empezar. A algunos les pasa esto porque son muy despistados, no es el caso de Marcos. Tiene tantos intereses y condiciones que cuando buscó ayuda le dijeron que en cualquier cosa que eligiera andaría bien.

 

Por eso, más allá de la orientación vocacional respecto de unos estudios, estamos en una ocasión inmejorable para trabajar sobre la personalidad. Quién soy, quién quiero llegar a ser y cómo se integra lo que voy a hacer en lo que quiero ser. No es un juego de palabras: es un desafío real que justifica la presión que en algunas casas se vive durante estos meses.
El servicio de orientación vocacional es un proceso a través del cual te ayudarán a encontrar aquellos valores que encuentran resonancia en vos así como a reconocer tus posibilidades y capacidades concretas.

 

El juego favorito tiene
mucha significación.
Ojalá los padres registráramos
desde los primeros años
cuáles son sus preferidos

 

Estos descubrimientos que pueden llegar en dos o tres días de tests y encuentros, para muchos chicos significan meses de esfuerzo y búsqueda. Así que no te desanimes. Explorar los aspectos esenciales de tu personalidad como son las aptitudes, los dones, valores e intereses siempre será algo para aprovechar

 

En boca de las orientadoras vocacionales

Cuando uno ha visto pasar por este proceso a algunos de sus hijos y/o alumnos, puede llegar a creer que se las sabe todas. Sin embargo, conversar con Magdalena Benedit y la Lic. María Renée Noetinger, especialistas en estudio del carácter y orientación vocacional, ayuda responder a muchas de las dudas que surgen al transitar este camino.

SV | ¿Qué es la vocación?

MB | En realidad, pensar la vocación es pensar el propio proyecto de vida y dentro de ella y congruente con ella, la función que apreciaría poner a disposición de los demás. La carrera es la caja de herramientas que adquiriré para realizarla. Es clave advertir que las carreras son medios y no fines, que acercan a los objetivos pero no siempre con precisión. La mejor carrera es el colectivo que me deja más cerca de la vida a la que aspiro llegar. Si lo ves así, basta con que sea adecuada al fin. No necesariamente te tiene que encantar. Esto confunde porque muchos creen que tiene que gustarles la carrera y se desilusionan si no sucede así, cuando lo importante es que contribuya con sus fines, que los acerque a la realización de su proyecto de vida. La verdadera vocación profesional es la que plasma la función social a la cual me siento llamado, con la que sintonizo más y me sentiría mejor, realizado. A qué realidades sociales soy más sensible, a cuál apreciaría volcar mi tiempo.

 

La mejor carrera es el colectivo
que me deja más cerca
de la vida a la que aspiro.
Basta con que sea adecuada al fin.
No necesariamente
me tiene que encantar

 

SV | ¿Cuál es la mejor edad para empezar a pensar qué carrera seguir?

MB | Varía de una persona a otra, pero la inquietud suele despertarse a partir de los 15 años. Tal vez, ayudaría que desde los 12 o 13 los colegios fueran planteando estas opciones, de manera que los jóvenes se pongan en contacto tempranamente con las funcionalidades sociales existentes y sus exponentes notables y, así, ir conociendo sus expresiones y experimentando la mayor o menor sintonía propia con cada una de ellas.

MRN | Al hablar de funcionalidades sociales nos referimos a las asistenciales, las organizativas, las dirigenciales, las técnicas, las creativas, las investigativas y las de acción pública, entre otras. Cada una de estas tiene varias concreciones y ese sería otro peldaño para subir en el discernimiento. Por ejemplo, entre quienes se inclinan a las funciones asistenciales se abre un abanico de posibilidades que incluyen las educativas, médicas, psicológicas, sociales, de auxilio, etc.

¿Que quiero ser?

SV | ¿Cuál es la pregunta clave que tiene que hacerse el adolescente?

MB | Las buenas preguntas que nos hacemos son la clave de la indagación vocacional. Hacemos un seminario destinado justamente a esas preguntas que llamamos reveladoras.

Ante todo, preguntarse por la vocación personal. ¿Quiero ser una persona, con qué plenitud?
En segundo lugar, y especialmente para las mujeres, preguntarse por la vocación de estado. ¿Apreciaría formar una familia? ¿Qué prioridad quiero darle en mi vida a la actividad profesional?

Preguntarse acerca de los ideales personales: ¿los conozco?, ¿podría elaborarme un lema que los unifique?
Acerca de las capacidades: ¿Cuáles son? ¿Cuáles puedo llevar adelante con naturalidad?

De las tendencias más intensas: ¿Hay algo que me apasiona y en lo que me siento capaz de superarme casi continuamente?
Preguntarse acerca del propio aporte: ¿Qué suelen buscar los demás en mí? ¿Qué reciben de mí habitualmente? ¿De cuál de esos aportes me siento más orgulloso?, o ¿cuál me parece más valioso? ¿En qué situaciones me siento responsable?

También interesa conocer acerca del ambiente y la forma de vida en los que me sentiría bien.

Y otras cuestiones concretas, como si preferiría trabajar con objetos, con personas o con situaciones

 

SV | Una vez elegida la carrera. ¿Cómo se elige la universidad? ¿Cualquier chico es compatible con cualquier universidad?

MB | La elección de la universidad responde a un conjunto de criterios, que se piensa como una relación entre costos y beneficios. Entendiendo por costos tanto los monetarios como la dedicación de tiempo exigida y el sistema de las evaluaciones (parciales, finales obligatorios, promoción…). Y por beneficios, el prestigio del título de esa casa de estudio, la conveniencia o afinidad con su sistema organizativo y los valores agregados como infraestructura, convenios, medio social, entre otros.

Es decir, que dentro de las accesibles para el interesado desde el punto de vista económico y de ubicación, verá cuáles tienen buen nivel en la carrera y se adecuan más a su sistema de vida.
También es clave incluir entre los criterios la prioridad que se le piensa dar a la etapa universitaria, por ejemplo si necesita compatibilizarla con el trabajo, o no.

 

Interesa conocer
si preferiría trabajar con objetos,
con personas o con situaciones

 

SV | ¿Cómo pueden los padres ayudarlos en este proceso? ¿Es mejor meterse y preguntarles, contarles su experiencia, o dejarlos solos en esta elección?

MB | Es muy positivo que los padres acompañen el proceso vocacional, fundamentalmente interesándose, enriqueciendo y apoyando, siempre que lo hagan de una manera abierta y respetuosa, no restrictiva, porque no hay duda de que las posibilidades de una persona no quedan siempre expuestas en la vida familiar. Es frecuente que los padres sean sorprendidos por sus hijos en lo que se refiere a sus posibilidades vocacionales. Las personas hacen un cambio grande cuando pasan de la etapa de recibir a la de dar –que de eso se trata– y pueden asumir sus responsabilidades con una seriedad y compromiso que no nos esperábamos.

SV | ¿Los juegos favoritos de su niñez aportan algún dato?

MRN | El juego favorito tiene mucha significación. Ojalá los padres registráramos desde los primeros años cuáles son sus preferidos. Hacia dónde se vuelcan cuando están solos. Ya desde el primer año el chico va expresando el perfil: desarman y arman los futuros técnicos, enseñan a los menores o a los muñecos los futuros maestros, exploran y observan bichos los que serán científicos y hacen preguntas de gran profundidad los futuros filósofos y de variada curiosidad los comunicadores, etc.

Para terminar podemos decirles a los chicos que la orientación vocacional puede ser de gran ayuda siempre que tengamos bien claro que encontrar la vocación es una tarea personal y que esta se va descubriendo y construyendo al mismo tiempo. También advertirles que es un proceso y como todo proceso, a veces hay que andar un camino para luego desandarlo.

Animate a desvelar o descubrir aquello a lo cual estás llamado a ser (aunque esto es algo que podrá ir cambiando durante tu vida). La carrera elegida es solo un puntapié inicial sabiendo que después podrás ir agregando distintos matices de acuerdo a dónde te vaya llevando la vida. La vocación es algo vivo y puede ir renovándose. Por eso, todo lo que hagas, te va a ir construyendo. Nada es en vano. Nada se pierde, todo se transforma.

 

FUENTE

Estudio Benedit – Noetinger

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DATOS ÚTILES

Casi todas las universidades tienen servicios de orientación vocacional.

Metete en sus web para encontrar los datos que necesites

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