La cuarentena desafía a la pareja y, ¿si la pareja está en crisis?

Parejas en crisis, en cuarentena. Tips para salir mejores personas todos…

 

María A. Cornu Labat. Coaching y mentoring de pareja (Abogada. Máster en matrimonio y  familia) 

mcornulabat@sernosotros.com

 

¿Saldremos fortalecidos?

P uede ser tu situación o la de una pareja amiga. Y me pregunto, la famosa frase, salir fortalecidos de una crisis, ¿podrá ser cierta? Los tips de María apuntan a hacerla posible.

Estar las 24 horas del día compartiendo el espacio, dividiendo tareas, conviviendo sin pausa, se profundiza a medida que el confinamiento se extiende.

 

¿Qué riesgo puede empezar a asomar?

El riesgo de afinar el lápiz, de enfocar la lupa. De empezar a notar cada vez más los defectos en la otra persona.

De ver y juzgar lo que hace mal. Porque me estorba, porque sus defectos me estorban, porque se interponen en mi rutina. Porque ya no nos encontramos solamente un rato en el que, a veces, compartimos lo que pasó en el día y, otras veces decidimos no compartirlo. Ahora nos cruzamos todo el tiempo. Y, muchas de esas veces, me molesta.

 

Sacamos la lupa

Y, sí, es el momento de sacar la lupa… tenemos más tiempo para enfocar esa lupa. Y agrandar, especialmente, lo que no gusta. Aquello que “ya no me venía gustando”. ¿Te pasa eso? o ¿algo así?

Pero, me pregunto y te pregunto si, ¿te querés correr?, si ¿lo querés frenar?, si ¿lo querés superar?

 

¿Cómo?

El primer paso es ese:  tomar la decisión con voluntad, con ganas de hacerlo. Con el convencimiento de querer correrse “de eso”. Con la convicción de querer cambiar el chip.

 

Si tengo el cómo, ¿tendré el con qué herramientas?

No resulta fácil vivir de “tips” pero, es una forma clara de visualizar aquello que sí quiero y creo, intuyo que podré hacer.

Lo que funcionan no son los tips, es tu determinación de lograrlo porque está en tus manos, es TU chip el que vas a cambiar.

 

¿Ya tomaste la decisión?

Ahora, se parece a una clase de gimnasia y te recomiendo este ejercicio que consiste en parar a reflexionar, a pensar en el otro.

  • Me remonto al noviazgo, al comienzo de nuestro camino compartido. ¿Qué vi en esta persona que me hizo saber que era “la persona”?, mencionar algunos rasgos.
  • ¿Cuáles de esos rasgos veo presentes hoy? De nuevo, los menciono, los enumero.
  • Tengo presentes esas características y me pregunto ¿qué cosas mías ayudan a que en la otra persona aparezcan esos rasgos?

El ejercicio no plantea qué no tiene, qué hizo mal. La lupa se focaliza solamente en lo positivo. No busca qué deja de hacer, qué hace mal, qué no está presente de aquello que me enamoró.

Concretamente, propone pensar en qué estoy haciendo, qué puedo hacer YO para sacar lo mejor de esa persona. Y, el secreto está en que cada uno saldremos mejor personas de esta situación impensada, no buscada, no deseada…

 

MÁS NOTAS

Dejar un mensaje

Su email no será publicado Datos requeridos *

doce + seis =

Copyrıght 2014 SEMBRAR VALORES.