La aplicación de Felipe Yofre

Encerrados en casa desde hace un par de semanas… Parece que las buenas intenciones se van agotando. Hoy tenemos para presentarte la nueva APP para llevar bien estos días en familia.

 

Por Felipe Yofre. Escribano. Presidente de Protege tu corazón

 

E l consejo viene de un viejo jardinero inglés, no te la quiero hacer larga pero cuando quieras podes encontrarla siguiendo el link. Hay varias versiones que confirman su eficacia.

 

Amor

El elemento necesario e indispensable para que pueda germinar algo bueno es el amor, a esta altura uno podría darlo por supuesto sin embargo es un gran momento para activarlo.

El amor en su versión más auténtica, quizás hoy no tan de moda, pero absolutamente vigente, la del olvido de uno mismo buscando el bien del amado por sobre el propio. El amor pequeño que se hace gigante en los detalles, que permiten al otro la previsibilidad, confianza, que son roca fundante para poder edificar.

El amor  del que te hablo es previsible pero está muy lejos de ser rutina, es una maravillosa demostración de que la fidelidad está en lo pequeño y que es un ejercicio fantástico que sostendrá la fidelidad en lo grande y en los tramos oscuros de la vida.

El amor silencioso, que dice presente con los gestos no con grandes parloteos y estridencias. El amor que envuelve, que cobija. Que necesitamos como la semilla al humus.

 

El amor silencioso, que dice presente con los gestos

 

Paciencia

Los días de encierro, reclaman dosis importantes de paciencia y no una paciencia impuesta, rígida sino que podemos verla junto al amor como dos eslabones de la misma cadena. Una cadena que no aprisiona sino que sostiene, que custodia algo de gran valía.

Van en el mismo viaje. No se entiende el amor sin la paciencia, la espera. La de ayer, la de hoy, la de mañana.

Alguien que me dice que me ama mucho, pero no me tiene paciencia, no dice la verdad. ¿Lo pensaste alguna vez? Eso no nos inhabilita de algún momento de impaciencia… natural especialmente en el encierro. Hablo de algo que va más allá. Algo que empapa el estilo de vida.

 

Alguien que me dice que me ama mucho,

pero no me tiene paciencia, no dice la verdad

 

Solo se tiene paciencia con algo o alguien que valga la pena esperar. Como digo a mis hijos, los locales de comida rápida tienen como casi única virtud la rapidez. Cuando hay demora, ¿vale la pena esperar? Hace mal, demora y además es tan cara como un buen plato en un restaurant.

La paciencia se fundamenta en el amor, en lo hecho con amor y, a la vez, lo retroalimenta en un circulo virtuoso que emana vida y sostiene el proyecto de nuestra felicidad.

Hay una paciencia muy especial y que podemos olvidarla con facilidad. Se trata de la paciencia necesaria para con uno mismo. Ante nuestras fallas y errores la paciencia nos ayuda a no perder el ánimo para recomenzar ante nuestros fracasos parciales.

La paciencia bien aplicada a nosotros mismos nos hace mucho más comprensivos con los demás.

 

Perseverancia

Así como se hace difícil el verdadero amor sin la paciencia, la perseverancia de quien está convencido de que en ciertos proyectos de la vida hay que quemar naves, romper el chanchito, confirma el amor en la prueba cotidiana. Se trata de salir a la cancha sin suplentes, sin dobles mensajes, sin que quede nada, nada guardado en la guantera. Así, estamos a toda prueba.

Y hacerlo una y otra vez. Y otra vez, y otra vez. No es tozudez. Es amor verdadero. Llevar a la piel la seguridad de que este trabajo es ya para siempre. Dejar allí el aliento.

 

Se trata de salir a la cancha sin suplentes

Me dirán, que todo muy lindo, pero donde entran los problemas, las dificultades de relación, las dudas, los tropiezos, los desencuentros. Sabemos que existen. Pero también sabemos que nuestra casa se puede rodear con un gran jardín hecho con amor, paciencia y perseverancia donde, a pesar de las dificultades y las inclemencias del tiempo, tendremos éxito.

 

Foto de Engin Akyurt

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