Identidad Se busca

Educación

[Perspectiva Personalista]

 

Si bien todavía no es un “producto terminado”, resulta valioso conocer algunas ideas que están elaborando jóvenes estudiosos comprometidos con la educación.

 

María Amalia Caballero | Dra. en Comunicación Pública | direccion@sembrarvalores.org.ar

 

C  onversamos con Martín Vergara (30), Profesor y Licenciado en Educación por la UCA. Cursó el Master en Políticas Educativas en UTDT buscando otro perfil. Los principios de esta Universidad son: pluralismo, discusión abierta de las ideas y calidad académica. Afirma que estos valores se ven reflejados en la experiencia que está compartiendo estos últimos años. “Tuvimos profesores con todas las miradas y con todos los enfoques. Lo mismo puedo decir de los compañeros de cursada. Así que me dije: si vamos a estudiarlo, a debatirlo, éste es el lugar”.

Hegemonía
MV| Es un tema que estoy investigando; no es una tesis, no hay nada mío publicado. Con un equipo de la cursada nos dijimos: es un tema que está en discusión, éste parece el lugar para plantearlo. Hablamos de la hegemonía, de la teoría de género en la educación sexual.

SV| Ok, empecemos por ahí entonces, ¿qué consideran hegemonía?
MV| Si la normativa, como por ejemplo la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, considera que las políticas educativas tienen que ser con la perspectiva de género, “obviamente tienen” que ser aplicadas a educación sexual, a disposiciones en salud, tal como está ocurriendo. Si pasamos a Nación, los programas formativos que salen del Ministerio de Educación ahora salen también de Justicia y Derechos humanos, Desarrollo Social y siempre desde una sola perspectiva. Es llamativo que el Estado te salga a decir con qué perspectiva tenés que mirar la realidad en distintos campos, cuando la visión debería surgir de la misma sociedad e ir universalizándose. Considero que hay un reclamo, pero no es mayoritario. Si no es mayoritario, ¿por qué necesita del Estado para imponerse a la sociedad? Qué pasa entonces si vos tuvieras una perspectiva diferente: no tendrías apoyo, no tendrías recursos, e incluso podrías estar haciendo una actividad ilegal. A grandes rasgos, antes se sugería – decían: “se recomienda”-, ahora es directamente una indicación: “que se trabaje desde esta teoría”. Nación elabora unos materiales y los manda a todo el país.

 

SI ENTRÁS HABLANDO DIRECTAMENTE DE IDEOLOGÍA,
GENERAS POSTURAS CONTRAPUESTAS Y TE ESTÁS
CERRANDO AL DIÁLOGO.  ENTONCES. SI NO TE FILTRO
DE ENTRADA CON LA MIRADA IDEOLÓGICA, TAL VEZ
PODAMOS ENCONTRAR PUNTOS EN COMÚN

 

SV| Vos decís teoría de género, otros hablan de ideología o de perspectiva, ¿por qué la considerás así?
MV| Depende de qué es lo que se entiende por perspectiva de género y a qué te estás refiriendo; no era lo mismo en los ’90 que ahora. Al analizar cómo se va implementando, cómo intenta imponerse, encontrás ribetes de ideología. Pero si vos entrás hablando directamente de ideología, generás posturas contrapuestas y ya te estás cerrando al diálogo. Entonces, si no te filtro de entrada con la mirada ideológica, tal vez, podamos encontrar puntos en común, porque me parece que hay mucha gente que sigue la perspectiva de género y lo hace con la intención de cambiar una realidad. Hay mucha gente que entiende que se cambian algunas miradas que sí eran machistas, que sí tienen una carga de opresión. Porque, a ver, la sociedad sí es machista. La pregunta es si la sociedad es patriarcal. Hay mucha gente que entiende que la teoría de género es la forma de cambiar una parte de la realidad que, comparto, hay que cambiar.

SV| Entonces…
MV| El problema comienza, creo, cuando se analiza toda la realidad desde esa mirada. Se aplican los criterios del patriarcado y el feminismo se convierte en la manera de resolver todos los problemas… Entonces empezamos a hablar de una sociedad dividida entre amigos y enemigos, ahí ya nos encontramos con una ideología; algunos la llaman marxista, en la que el enemigo ya no es el patrón sino el patriarcado. Y la manera de vencer no es con el obrero sino con el feminismo. Se convierte en ideología cuando analiza toda la realidad como si fuera un sistema completo. Yo no soy filósofo ni politólogo, otro podría agregar más: los ideólogos del género lo ven como un sistema completo   cerrado y cualquier otra visión será rechazada.

De esta manera, ya no se puede integrar o, por ejemplo, no cabe una perspectiva personalista.

SV| Si no puede dialogar con una perspectiva personalista, ¿no estaría el personalismo cayendo en el mismo error?
MV| Es que el personalismo no niega el concepto de género, pero lo integra de una manera diferente. La perspectiva de género te va a decir que el género es una construcción cultural y que todo se da  por  construcción cultural, no hay nada objetivo sino que es una perspectiva relativista que se construye y nos construimos en función del ambiente, el contexto, la cultura, etc. La perspectiva personalista no va a negar que el género exista, te va a decir que el género está integrado a la propia  sexualidad porque la persona es una unidad integrada. No me construyo por una realidad externa  sino que, en función de lo que yo soy, me voy desarrollando. La teoría de género te va a decir que todo viene de afuera, todo es construible y yo no soy nada. Hoy soy esto, mañana puedo ser otro, todo es una cuestión de influencias.

 

Lo que no dan los padres
ni la escuela, lo dan los
medios, está internet.

 

SV| De qué manera impacta en la educación.
MV| ¿La educación en general? Hoy hablar de verdad parece que fuera una mala palabra, pero se puede hablar de realidad objetiva porque, en definitiva, la verdad es la realidad. Si voy a analizar la realidad desde mi mirada, la realidad pasa a ser lo que yo defino; la realidad no es nada porque vos lo mirás de otra manera y no va a haber un punto de acuerdo, y si alguien nos lleva a un punto de acuerdo se convertiría en un autoritario. Cada uno vive su propia realidad, lo que siente, lo que opina, según su “propia verdad”; no existe ningún criterio para llevarnos bien.

SV| A ver, ¿cómo es lo que estás planteando?
MV| Algo tan absurdo como que lo que para vos es un libro, para mí es un zapato; todo bien. Pero, si hablamos de identidad, se complica. Yo me auto percibo que soy mujer y me mutilo; después resulta que me equivoqué, pero ya estoy mutilado y esa es una realidad objetiva. Entonces ahí empezamos a entrar en conflicto. Se pierde la lógica de la identidad porque, según esta teoría, me puedo auto construir constantemente.

Ahora se habla del género fluido, uno va fluctuando; ahora soy mujer, ahora varón, ahora bi, ahora cis, a veces soy hetero… en definitiva, no sé quién soy, no conozco mi identidad.

SV| ¿Cómo ves que un chico crezca sin conocer su identidad?
MV| Va contra cualquier concepción de madurez de desarrollo. Contra cualquier concepto educativo. Porque, al final, ¿para qué querés educación? Con esta idea la educación no tiene ningún sentido, ¿para qué quiero un adulto, un docente alguien más formado si ni siquiera lo puedo reconocer como tal? Porque ninguna opinión es más o menos que la otra.

Hoy se habla mucho de constructivismo y es verdad que un conocimiento  se va anclando sobre otro. Se está dando la paradoja: se plantea una educación sexual científica, pero la ciencia es la producción de un conocimiento, no es la invención desde la nada basándose en patrones culturales, ¿dónde está la ciencia?

SV| Bueno, los promotores de la perspectiva de género hablan de las ciencias blandas como la piscología, la sociología.
MV| A lo sumo quedaría trunco, porque son ciencias pero distintas de las ciencias duras. Con la ciencia se busca objetivar algo para conocerlo, aprenderlo para universalizarlo. Acá no existe universalización, entonces la ciencia también se muere. Es muy loco, pero el solo hecho de decir que “todo es construcción cultural” es una afirmación que no admite contradicción y se convierte el algo objetivo que se impone, no como resultado de una indagación sino de una afirmación autoritaria. Todo se construye culturalmente y por qué es así, cómo se demuestra. En cambio,  se ha demostrado, se constata que la realidad es objetiva. Entonces la ideología de género se impone y empieza a ser autoritaria. Necesita del dinero y del político para imponerse; sin eso, no se sostiene.

 

La persona es una
realidad integral y la
sexualidad es una parte
de esa realidad que es la
persona.

 

SV| ¿Ves alguna alternativa?
MV| Una educación centrada en una perspectiva personalista, que no ponga el eje por afuera de la persona, en una cultura que la construye y, al obligarla a construirse permanentemente, la determina en un relativismo constante.

La perspectiva personalista es al revés, pone el eje en la persona, en lo que la persona es. Es cierto que yo, de alguna manera, construyo, me desarrollo, pero mi norte está; cuando me equivoque, seré yo mismo. Se trata de descubrir mi identidad; si yo me construyo, no hay nada claro; en cambio, si la descubro, soy lo que soy. Porque la persona es una realidad integral y la sexualidad es una parte de esa realidad que es la persona. La parte biológica es una dimensión, como lo es la sicológica y la espiritual también. Son todas dimensiones integradas; yo no tengo un cuerpo, yo soy con mi cuerpo; yo lo puedo construir -no porque alguien me lo imponga- sino porque me encuentro a mí mismo.

SV| Pero, tu cuerpo ¿te determina?
MV| De alguna manera, sí.

SV| Entonces, tu cuerpo de varón, ¿te determina a ser machista y patriarcal, como decías al principio -lo cual, de alguna manera, se define desde la teoría de género-?
MV| Justamente leía que la Dra. Diana Mafía, Fundadora de la Red Argentina de Género, Ciencia y Tecnología (1994 al presente) profesora en la UBA, plantea lo difícil que debe ser para los hombres no machistas pertenecer a un colectivo opresor. Yo no pertenezco a un colectivo opresor, yo soy hombre y ella es mujer; seguramente existan un montón de personas machistas, porque también hay mujeres que son machistas.

Entonces plantea que los hombres deben deconstruirse, y muchos dan testimonio de esto. Me da la impresión de que en algún momento realmente fueron machistas en el mal sentido porque, si no, cuál es la necesidad de la deconstrucción.

En cambio, si yo nunca me plantee que, por ser hombre, tengo más derechos que una mujer, si no me considero diferente en dignidad, ni más ni menos; si yo nunca consideré que una mujer debía ganar más o menos o que habría tareas que solo podrían hacer ellas por una cuestión social o cultural, si no maltrato ni maltraté a ninguna mujer, si considero que nuestra relación no es una relación de poder, por qué tendría que deconstruirme, ¿solo por el hecho de ser hombre me tengo que deconstruir?

Si seguimos la lógica del patriarcado, ser hombre es malo. Históricamente, el patriarcado y el matriarcado existieron en distintas culturas, pero lo que existe hoy en la sociedad es el machismo, que no es igual a patriarcado.

No tiene sentido cambiar una cosa por otra equivalente; el feminismo no puede ser el reemplazo, a lo sumo lo es el personalismo. Si no, cambiaríamos la preponderancia de un género por el otro. Ahí es donde parece un poco más absurdo el planteo.

SV|¿Tenés algo más para agregar respecto de la aplicación de la ideología de género en la escuela?
MV| Yo veo dos riesgos. Uno es que la teoría devenida en ideología se implemente en el colegio. Y también está el riesgo, que es más polémico, que se resume en el “con mis hijos no te metas”. ¿Por qué lo veo riesgoso? Los hijos, como cualquier persona, son sujetos de derechos. Obviamente, existe la patria potestad y los chicos no están librados a su propio criterio. Sin embargo, el Estado muchas veces sí “se tiene que meter”. Tomemos el caso de esa chica de Jujuy que estaba embaraza porque la madre la prostituía. Si el Estado no se mete ahí, quién se hace cargo. Lamentablemente, el Estado muchas veces no se mete, se mete tarde o se mete mal (como en este y otros casos que fueron de dominio público).

No te metas a ideologizar a mis hijos está bien, pero no te metas a educar a mis hijos… porque la realidad es que, muchas veces, los padres no educan y lo que no dan los padres ni la escuela, lo dan los medios, está internet.

Últimamente los grandes educadores sexuales eran Tinelli, Suar… si los padres no responden, los colegios no responden. Los pibes ven el Bailando, que es un gran exponente del machismo.

SV| Como educador, ¿qué les dirías a los padres?
MV| Los principales responsables de la educación son los padres. Les diría que elijan bien la escuela. A veces, el criterio es la cercanía; otras, lo define cuestiones económicas, etc. En la Escuela Pública es más difícil elegir el proyecto educativo. Pero, en un caso o en otro, importa que los padres hablen, escuchen, compartan. Los chicos pasan más tiempo en la escuela que con los padres; entonces, que indaguen un poquito que está pasando ahí. Que generen ese espacio de confianza para que los chicos puedan hablar con ellos.

Después, si ven algo que no les cierra, que se animen a ir al colegio y plantearlo en la escuela. Porque la escuela no tiene la última palabra.

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