IDEAS SUPERADORAS Y TRANSVERSALES

[Varón + Mujer]

 

Basta de acusaciones de machismo o feminismo, se puede construir desde la complementariedad… Una mirada a la pareja y al mundo de la empresa.

 

María Amalia Caballero | Dra. en Comunicación Pública | direccion@sembrarvalores.org.ar

 

Nos animamos a indagar, el mar en estos temas está revuelto, hay tensiones que presentes en la vida cotidiana, en la familia, no tendrían por qué existir pero están en la charla con los amigos, en el trabajo. A veces, hasta en los entornos más cercanos tenemos que medir las palabras y guardarnos nuestras opiniones. Ejercicio nada fácil para muchas personas.

   El poder en la pareja   
Con la lic. Silvana Torrijos, psicóloga de profunda formación frankliana, conversamos acerca de la pareja, cómo se construyen los matrimonios, cómo se construye el poder.

SV| Queremos que nos hables acerca de tu experiencia profesional en relación con el poder en la pareja.
ST| El poder no es ni bueno ni malo. Se complica cuando se combina con el control, cuando se confunde con esa sensación de que tengo más poder cuando tengo todo controlado.

Es un tema que llega cada vez más al consultorio porque la persona trae problemáticas en la comunicación que se perciben como cuestiones de poder en la pareja. Si uno tiene problemas de poder, cuánto más los tendrá cuando llega al otro que, probablemente, también tendrá los suyos.

SV| ¿Cuáles son esas problemáticas de comunicación que relacionás con el poder?
ST| Si tengo sentimientos de inferioridad, propios, no conscientes, no trabajados. Si falta interioridad, si hay carencia afectiva. Esa persona necesita controlar por miedo a no ser valorada, elegida, por el miedo a la pérdida.
Yo lo suelo diferenciar del apego, donde el otro me da seguridad y cariño, y a su lado me siento bien. Pero esa persona también está bien cuando está sola. No necesita depender.

SV| Nada de medias naranjas…
ST| A veces, nos olvidamos de que el otro no nació para mí. Nada de media naranja, eso es un prejuicio de que el otro “encaja”. El otro no vino para ser mi prolongación ni cumplir mis expectativas. El otro, sencillamente, vino y juntos hacemos una construcción. Existen el tú y el yo, pero el nosotros se construye y para poder construir se necesita la libertad. La libertad que nos compromete a tener acuerdos. En una pareja no es la libertad de “hago lo que quiero” porque hay temas de pareja que nos trascienden: el trabajo, un viaje o la familia misma.

SV| Hablamos de un poder ejercido bajo el mismo techo.
ST| Bajo el mismo techo, las decisiones trascienden.
El “nosotros” es la conciencia de responsabilidad. Por eso quiero decirlo de nuevo: el poder es bueno, el problema es cuando se hace un “mecanismo de poder”, es un “titanes en el ring”, tengo que ganar, tengo que tener razón, hay un gran yo, un fuerte individualismo. Para eso viví solo, estate solo. Cuando hay otro, las cosas son de otra manera.

SV| ¿Cómo ves el “nosotros” en la cultura actual?
ST| El otro es otro, yo no soy para el otro, la tarea es vincularnos y cómo nos vinculamos. Es la tarea del ser humano. No sólo hablo de la pareja afectiva, también lo aplico a compañeros en el colegio. Es necesario educar en el respeto hacia otro. Con los chicos se puede empezar por la mascota o la planta que ellos cuidan. Uno de los temas del poder se ocasiona en la comparación.

SV| ¿A qué tipo de comparaciones te referís?
ST| Hay mucho vacío, mucha falta de afecto. En el interior está la queja: “Necesito a alguien que me dé cariño”. Y yo le pregunto qué hacés vos por dar cariño. Cuando uno está muy necesitado, es urgente la pregunta: cómo soy yo para darlo. El otro no me da lo que yo espero y me animo a decirte: no esperes porque desesperás. Hagamos las cosas más fáciles y frustrémonos menos. ¿Dejar de esperar o encararlo? La mujer que ha vivido en la cultura de la espera, que queda pensando que “el otro se tiene que acordar… porque es lo menos que…” Y yo le pregunto: vos, ¿diste tanto? ¡Sí! Yo entregué mi vida, y el otro, ¿qué…?

SV| Los límites que la mujer asume con relación a la profesión son un ejemplo de esa “entrega”…
ST| En esto, como en todo, hay que acordar. Es una decisión en el “mientras tanto” de la vida y que, de distintas maneras, se vuelva a acordar. Se le teme porque implicaría resignar, sacrificar. Vamos a probar esto, no sabemos todo lo que nos va a pasar en esta circunstancia: qué podés vos, qué puedo yo. A veces prevalece lo mamado en la cultura y tiene mucho que ver la historia de cada uno y de la pareja. Hoy la mujer se lo plantea. Y no es una cuestión de varón-mujer, es que el ser humano teme perder.

 

¿CUAL ES EL PROBLEMA DE INTERACTUAR ENTRE
NOSOTROS? YO PUEDO ESTO, VOS ESTO OTRO …
NO ES INFERIORIDAD

SV| Tal vez el poder pasa por ahí, por lo que se gana o se pierde.
ST| No tiene por qué ser así. Acordar es ir probando -con gerundio-; las realidades son dinámicas. Y crece en cada uno, en la pareja, la conciencia de que hay un nosotros. Hay cosas que me pasan a mí y otras que necesitamos acordar porque se cumplen roles. Si los roles están muy claros, se comprenden y se asumen las responsabilidades de cada uno.

Hay que ir visualizando la pareja con un abordaje productivo, un dialogar antes y, si no fue antes, bueno, que sea cuando se ve la necesidad. Surge la pregunta acerca de cuánto la mujer deja entrar al hombre y cuánto el hombre quiere entrar en la toma de decisiones. Si no se ha hablado, ahora es el momento, cómo organizamos la labor de uno y otro. Cada rasgo de “poderío” viene de una debilidad. Existo en la medida en que soy reconocido. Necesitamos de la mirada del otro pero no para depender de esa mirada sino para interactuar.

SV| Nos está llevando al tema del diálogo, ¿qué características privilegiás en un diálogo eficaz?
ST| Sólo se puede dialogar si yo entiendo que dialogar no es perder, que no por eso soy menos, soy débil o “aflojé”. Y no es así, es conocer la circunstancia y acordar en el “mientras tanto”.

Viendo así las cosas… no pasarían tantas cosas que pasan. Quiere uno tener la razón: “vas a ver que”. Si estamos en un nosotros, la cuestión es qué es lo mejor para nosotros. Hay mucho de “persecuta” que viene de la inseguridad. Vos podés esto, cuál es el problema de interactuar: entre nosotros, interactuar, yo puedo esto, vos esto otro… no es inferioridad.

SV| “Me salió un trabajo. Es en la otra punta del mundo. -Pero habíamos quedado que…”
ST| Es un planteo que necesita una actitud de “reevaluar”, es de poder mal entendido, cuando se llega a esas conclusiones por capricho. Las cosas son así, si no te gusta, lo lamento.

Hay 40 cartas, juguemos las 40. En una pareja desde dónde tomamos las decisiones: desde el control, desde los celos, desde la incertidumbre. Siempre habrá incertidumbre, la vida es incierta. ¿Las tomamos desde el enojo? Generalmente no son buenas las decisiones desde emociones negativas.

“Me lo prometiste”, cuidado con las promesas porque el campo del futuro es incierto. La promesa es deuda, propongo que construyamos en gerundio y en nosotros.

Yo no sé del futuro y vos tampoco, somos nosotros los que “nos sabemos”. Con diálogo, con ejemplo.Pero si yo pienso en mí, muy de la nena o nene demandante, que no creció y quiere que el otro le ande atrás y porque yo, yo… que cada uno asuma sus consecuencias.

   En la empresa   
En esta mañana helada, el aula 5 del edificio de Máster del IAE se ha convertido en un espacio completamente cálido. Pero no hablo de la calefacción, sino de las decenas de mujeres de distintos lugares del país, de empresas de diferentes sectores y dimensiones. No compiten: acá hay ganas de aprender y de compartir. No es un momento de competencia, es un espacio para compartir valores.

   Deudas, sí   
A nadie se le escapa que aquello de “a igual posición, mismo sueldo” está lejos de ser una realidad. Tampoco se desconoce que hay circunstancias que llevan a la mujer a postergar su carrera profesional. Sin embargo, hay testimonios que muestran que no siempre postergar
es retroceder.

Hay expertos que consideran que faltan 120 años para alcanzar esa paridad en el sector público y privado.

   Consenso, también   
ideas superadoras y transversalesAlgo en lo que coinciden las presentaciones y las participantes es que en estos días, el tema excede a mujeres y varones. El desafío es humanizar la empresa, dar el lugar a la familia. Varones y mujeres, como seres humanos, que además de un trabajo en el que deben ser productivos, poseen una responsabilidad primera que es la familia, donde cada uno tiene su propio lugar insustituible y sin mandatos sociales. Simplemente, naturales.

   Veamos algo acerca de los testimonios   
Patricia Debeljuh, Directora del Centro Confye. “Durante años se ha entendido la relación entre varón y mujer dentro de una lógica dialéctica, como si un sexo fuera la negación del otro. No se trata de una lucha de contrarios, de un antagonismo de clases ni de una contienda entre ellos. La plenitud de lo humano no la realiza ni ella ni él por separado sino la unión de ambos configura lo plenamente humano. Varón-mujer son complementarios porque lo humano no es ni femenino ni masculino sino que se necesita de la ayuda mutua.”

Maricarmen Bernal asume que “sesgos tenemos todos pero se trata de estar atentos para que no se conviertan en bloqueos por los cuales mandemos mensajes equivocados.”

Admite también que “hubo alguna generación en que las mujeres necesitaron dejar de ser mujeres, y los cambios culturales llevan más allá, llevan a trabajar la empatía emocional con la institución, la cultura y la persona. Porque el conocimiento intelectual es más fácil, mientras el emocional es el nuevo desafío.”

Trae también un mensaje del último encuentro del WG20, propone potenciar la proactividad.  “Las cuotas de poder pueden ser reemplazadas por Acciones Afirmativas Temporarias, tal vez hay que promoverlas, sin perder de vista que son algo temporal.”

Llega, entonces, la imagen de la célebre Ellen Johnson Sirleaf, presidente de Liberia y Premio Nobel de la Paz, quien declara que las mujeres quieren el poder para generar cambio, para tener influencia.

Brenda Parada, de Axxon Colombia, en su breve mensaje, comparte una experiencia: “Si pienso que no estoy OK, que no estoy preparada para algo o no es lo que me interesa desarrollar, prefiero decir que no porque hacerlo mal no sirve, descalifica”.

Clarisa Estol, Business Women Leader G20, nos cuenta cómo organizó la reunión de las 20 mujeres del mundo de la empresa en Londres. Les propuso a cada una de distintos países, incluso continentes, que invitaran a participar a un varón que ellas vieran preparado para integrarse y, obviamente, que ocupara la posición de N°1 como ellas en otra organización.Dudó acerca de cómo recibirían esta invitación pero les pareció a todas una excelente idea. Porque entienden que ya se acabó esto de separar las visiones, es el momento de integrar.

Cuando habla de liderazgo, nos dice algo que acaba de enseñar con el ejemplo. El líder tiene éxito cuando logra que la gente se apropie de la idea, cuando ya no sabemos ni quién lo dijo.

En lo que se refiere a la conciliación vida familiar y vida laboral, sostiene que el sector es resistente al cambio y que llegarán en la medida en que se concreten los cambios en el ejercicio de la paternidad.

Lorena Blanco, responsable de las políticas de diversidad en el área de Recursos Humanos en el HSBC, comenta que entre los empleados hay un alto grado de fidelidad, que se comprueba en el hecho de que el promedio de edad es de 44 años. Agrega que la diversidad es un hecho y que el esfuerzo por la integración de los distintos grupos pasa principalmente por la intencionalidad de las empresas, educación, el acceso digital. Para terminar confirmando que la inclusión es rentable.

 

Sherpas del poder

Actúan al menos en tres modos diferentes, necesarios, complementarios.

Mentoring. Es principalmente aconsejar, orientar.

Coaching. Consiste en la ayuda para realizar el ejercicio que lleva a adquirir una competencia .

Sponsorship. Es aquel que te avala, que habla bien de vos en la organización.

Si deseas ver la grandeza de una persona, observa la forma en que trata a sus inferiores, no a sus iguales.

Maricarmen Bernal. Representante de México en el W20 en las Naciones Unidas.

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De tal palo…

Cuenta Brenda Puig que a su hija le propusieron en el colegio que cada una eligiera qué princesa de Disney quería ser y viniera con el vestido propio de la princesa. En el próximo acto, contarían quiénes eran y por qué habían elegido ese personaje. Sofía llegó preocupada a su casa y le contó a su mamá que ella no estaba de acuerdo. Brenda, que eligió ese colegio para sus hijos, le contestó que en la vida las cosas son así y que sería mejor que aceptara la consigna.

Pero Sofía siguió con su argumento; ella no quería ser de esas princesas que llegaban a esa posición sólo porque eran hijas de reyes y eran lindas. Prefería ser una persona común que ayudara a los demás. Ante la insistencia y semejante argumentación, le sugirió que lo hablara con su maestra e hiciera lo que le dijeran. El día del acto, entre sus compañeras vestidas de princesas, estaba Sofía en shorts y remera. Le tocó el turno de presentarse ante el nivel primario de todo el colegio:

“Yo soy la princesa Sofía, quiero ayudar a los demás en sus necesidades siendo una más entre todos.”

Las historias de las hijas se multiplican…

Juan María Furnari, Director Nacional de Promoción del Empleo y Seguridad Social en el Ministerio de Trabajo, nos cuenta que, desde hace años, lee cada noche con sus hijas una página del libro “Niñas Rebeldes”*. Cada página es la historia de algunas de esas mujeres de distintos lugares, condición, oficio que destacaron en lo suyo. Ya van por el segundo tomo. Son princesas reales como Marie Curie o Cocó Chanel, Serena Williams… ¡qué inspirador!

*Elena Favilli y Francesca Cavallo. “Cuentos de Buenas Noches para Niñas Rebeldes”

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