¡Hay equipo!

Un nuevo miembro en la familia, un bebe que cambia nuestro estilo de vida.

MA. ELENA CABALLERO | DOCENTE Y ASESORA FAMILIAR | CABALLEROMEC@HOTMAIL.COM
TERE C. DE PUIGGARI | COMMUNITY MANAGER | TEREPUIGGARI@HOTMAIL.COM

En cualquier trabajo o actividad que desarrollamos nos recalcan la necesidad de hacerlo en equipo. Las escuelas de negocios, el trabajo en un hospital o en una fábrica nos capacitan para trabajar en equipo, lo que cada uno haga suma o resta al equipo; la responsabilidad de aportar nuestra cota presiona por el bien del equipo, el team. Esta formación previa es perfectamente trasladable a tu nueva realidad. Después de esos nueve meses
que se te hicieron larguísimos, ¡por fin! llegó el bebe. Pero no te imaginabas que llegaba con tantos peros: Pero ahora no podemos dormir, pero tampoco hay tiempo para conversar, pero ella se ha puesto muy susceptible, no sé qué hacer para que me dirija una sonrisa; sólo las hay para el bebe. Mejor que ni me le acerque en la cama porque se pone como un erizo.

Uy… esto se puede complicar o se puede comprender y sumarse al equipo, ahí vamos.

De la ficción a la realidad

Seguramente escucharon hablar de la alegría inmensa que acompaña a la paternidad/maternidad, sin importar el número de hijo que se suma a la familia. Cada hijo es “una bendición, un regalo inmerecido”, nos dicen por ahí… Cuando llega la hora de llevar al nuevo miembro de la familia a casa, ya han leído acerca de cómo ser buenos padres, han preparado el cuarto, comprado ropa y los pañales. Aun con todo preparado, cuidar
a un bebe puede desestabilizarlos y sensibilizarlos.

Los padres pueden estar demasiado concentrados en cuidar al bebe y olvidarse, momentáneamente, de tener tiempo para estar entre ellos.

¿Cómo te cambia la vida?

Hay que aprender a andar por la vida sonriente aunque hayas dormido muy pocas horas y entrecortadas. Las tareas más simples resultan difíciles de resolver, te falta energía. La incapacidad para concentrarse afecta en todo momento. Hay menos tiempo para el trabajo, para la casa, para vos mismo, para la pareja, para los amigos.

¿Qué siente cada uno?

A veces al papá se le dificulta disfrutar de la paternidad porque lo asalta un sentimiento de culpa junto a sorpresivos sentimientos de celos. Celos del bebe que acapara toda la atención de la esposa, “se está ocupando
mucho más del bebe que de mí”, o porque ella está todo el día con el bebe y él no. En los sentimientos todo es posible, son normales. Reflejan un dato de la realidad, los tiempos de su mujer disminuyen y el hijo necesita más de la madre. Las mujeres afrontan sus propios desafíos. El embarazo cambia temporalmente su cuerpo: el aumento de peso y las ojeras debidas a las noches sin dormir pueden hacerla sentir menos atractiva a los ojos de su marido. Algunas mujeres encuentran difícil reconciliar la imagen de madre con la de una mujer sexualmente activa, por ello, puede disminuir su interés en la intimidad.

Una vez que ambos hayan conversado sobre lo que les molesta, busquen juntos soluciones que ambos puedan aceptar.

Todo tiene solución

Los padres pueden estar demasiado concentrados en cuidar al bebe y olvidarse, momentáneamente, de tener tiempo para estar entre ellos. Generalmente, lo único que hace falta para resolver una mala interpretación es ver las cosas desde el punto de vista del otro. Por ejemplo, el padre puede pensar que, debido a que él trabaja durante todo el día, es lógico que la madre cuide del bebe la mayor parte del tiempo, aunque él esté en la casa. Pero la madre puede ver en esta situación que su marido se está distanciando de ella y del bebe justamente cuando ellos más lo necesitan. Sean honestos el uno con el otro, y digan con claridad lo que sienten y les pasa; no esperen que el otro suponga, ya que las suposiciones de uno u otro probablemente sean distintas. Pero sobre todo, traten de mantener el sentido del humor. Escuchen las preocupaciones del

Trabajo y diversión

Vicky y Nacho hablan de sus nuevos desafíos. Vicky buscó un trabajo con horarios que pudo ir eligiendo, pero  tomando como prioridad el tiempo en casa para estar con Fran (su hija). Cuando ella tiene que salir una empleada cuida a la beba. «Yo antes tenía días que podía trabajar desde casa y es muy cómodo para esta organización aunque me resultaba más difícil concentrarme. Ahora trabajo todos los días en la oficina, ¡pero salgo volando para estar con Fran!», aclara. Nacho nos cuenta: “Lo más complicado es que a nuestra edad, muchas veces los fines de semana se organizan asados, comidas, cumpleaños o lo que sea, sobre la marcha. Como hay
un bebe de por medio, necesitamos tiempo para organizarnos bien y ver si puede acompañarnos o hay que coordinar que alguien la cuide.” Así, con la llegada de un bebe comienza un nuevo estilo de vida, al cual adaptarse insume tiempo y esfuerzo. Si se cuenta con el apoyo y colaboración del otro y trabajan como un equipo que se fortalece y une, ese nuevo hijo es “una bendición”. otro y no las critiquen. Y tengan en cuenta que la falta de sueño y el estrés pueden hacerlos sentir más irritables. Por esta razón, procuren evitar los arranques impulsivos. Y, cuando se descubran que era un malentendido o que se hicieron una montaña de algo chiquito, ríanse
con ganas de sí mismos… es la mejor forma de tener diversión continua. Una vez que ambos hayan conversado sobre lo que les molesta, busquen juntos soluciones que ambos puedan aceptar. Estén listos para negociar y llegar a un acuerdo. Este es un buen momento para distribuir las tareas respecto del cuidado del bebe y de la casa como cocinar o lavar la ropa, llevar a los otros hijos al colegio, etc. Sin cuadricularse demasiado, ayuda hacer una lista de las responsabilidades de cada uno y, si hace falta, colocarla en la puerta de la heladera.

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