#FortalezasFamiliares2021 Cada uno pone su granito de arena.

Mariuqui se mudó, dejó la casa en la que vivió tantos años felices junto a su marido y sus hijos. Las fortalezas familiares en las que supo educar están presentes en ella y en las nuevas familias, que fundadas por sus hijos, nacieron y nacen a su alrededor .

Trámites y su deseo de generar un espacio cálido en su nueva vivienda la tuvieron ausente un par de semanas pero ya está de nuevo acá y nos dice: «¡Gracias! Me fue muy bien.  Son movilizantes las mudanzas».

A esas fortalezas familiares apunta la pregunta de hoy.

PREGUNTA

Hola Mariuqui! Te extrañamos la semana pasada. 

¿Me ayudarías a pensar en las fortalezas «posibles» para desarrollar familiarmente en este 2021?

La realidad de la pandemia nos ha hecho familiarmente más flojos. Y ahora en las vacaciones, que algunos tuvimos, es como que nos relajamos más, veníamos muy tensos del encierro de todo el año.

RESPUESTA

¡Qué buen desafío para vivir familiarmente este 2021!

Cuando se busca el bien y, de acuerdo con el padre de tus hijos, están dispuestos aceptar la realidad, a descubrir y reconocer que en la vida se “sufre”, tal como de alguna manera todos lo pasamos durante el año pasado: por el encierro, por la enfermedad, por la muerte, por dejar partir sin que haya despedida…

Cada familia pasó lo suyo y para eso está la fortaleza, una gran virtud no solo individual sino familiar que marca un estilo de vida.

Aunque no es la virtud más importante, cuando falta supone una gran dificultad para transitar las diferentes situaciones por las que atravesamos a lo largo de la vida familiar.

Llamo familias resilientes a aquellas que luchan por educar y vivir  la fortaleza, superando las heridas. En lo que me decís, descubro que esta es tu intención, tu deseo. Ves el año como una nueva 0portunidad.

Ahora me preguntás, justamente, por la fortaleza que ayuda a resistir el mal y atacarlo y me pedís algunas ideas. A ver si estas te son útiles:

-Ayuda a tu familia a  razonar para que vayan descubriendo  lo que significa el “bien” en cada cosa, que” sientan”  la alegría y la paz que tenemos cuando hacemos el bien.

-Que te vean que intentás superar la fiaca, la rutina.

-Dejalos que vayan superando sus propias dificultades, aunque a veces necesiten, o necesites, ayudarlos.

-Crea situaciones en que los chicos puedan entusiasmarse con algo que “valga la pena”, aunque cueste un esfuerzo, que no se acostumbren al “mal”.

-Juntos es más fácil resistir las «tentaciones» que invaden la vida, especialmente en la sociedad de consumo en la que estamos inmersos, donde todo «tiende a facilitarse».

-Para contribuir con tu ejemplo, está el aguantar las molestias físicas, sin quejarte, que te vean superar las dificultades con voluntad de sentido.

-Todos somos vulnerables, por eso no juzgamos al otro, ni es motivo para venirse abajo porque algo salió mal.

-Sin embargo, que no se acostumbren a lo que está “mal”, aunque muchas veces, resistir es el acto más propio de la fortaleza.

-Hay situaciones que no hay más remedio que resistir, acabamos de vivirlo durante el año pasado con el encierro forzoso.

-Tanto resistir como atacar son parte de la fortaleza.

-La paciencia y la longanimidad contribuyen a resistir las dificultades causadas por los males presentes y, junto a la perseverancia, contribuyen a resistir las dificultades por la prolongación del sufrimiento.

-Cada uno irá enfrentado a sus miedos, de a poco, «dejalos ser», aunque te apene.

-Enseñales y ayudalos  a decir que  “sí” o que “no” con valentía.

Y, como la educación no es un proceso rápido, especialmente en estas cuestiones tan importantes, a esta meta familiar la alcanzarás con paciencia. ¡Fuerza!, no estás sola.

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