¿Existen las malas madres?

Me resisto a creer que existan las «malas madres». Es más, pienso que el solo hecho de traer al mundo una nueva vida es un acto de bondad.

 

Por Mariuqui Magrane, Asesora Familiar y Responsable del Consultorio de Sembrar Valores.

Escribile a consultorio@sembrarvalores.org.ar

 

S i bien mi conocimiento es de mujeres que quieren lo mejor para sus hijos, esto serían las buenas madres, también compruebo que son muchas las mujeres que se sienten perseguidas, ultra exigidas, pensando más que en la bondad o la maldad, en una especie de perfección.

Algunas no saben cómo manejarse ante los requerimientos del bebe o niño y su carrera profesional.

Así como tenemos un modelo y, a veces, tendencia a la “mujer perfecta” y nos exigimos en la comida, en el querer llegar a todo, no solo en hacer bien nuestro trabajo sino en ser reconocidas en él. Tenemos que tener buena figura, buen ánimo, y muchas otras condiciones que raras veces se exigen a los hombres.

Antes se decía que la mujer debía ser buena madre, buena compañera, buena profesional, buena esposa, buena amante. Nada de esto es «exigible», basta con que seas una buena persona y con esta actitud encares cada una de sus actividades y situaciones en la vida.

 

IMAGEN DE MADRE

Algo parecido pasa con la imagen de la madre, y ha crecido exponencialmente a lo largo de los últimos años un voluminoso manual de la “madre perfecta”, la buena madre.

Esa mamá es juzgada en su contexto desde si el bebé duerme para el costado o boca arriba hasta por cómo van los chicos vestidos y arreglados al jardín, su puntualidad, si acompaña o no al médico, a la psicopedagoga, qué alimentación da o deja de dar a sus hijos… y un larguísimo, etc.

Me encantaría poder decir que las mujeres “se sienten” juzgadas o presionadas pero es muy probable que en realidad ese juicio exista, Se trata de algo que no es una «sensación».

 

Me encantaría poder decir que las mujeres “se sienten” juzgadas o presionadas pero es muy probable que, en realidad, ese juicio exista. Se trata de algo que no es una «sensación».

 

¿QUÉ TE HACE SENTIRTE MALA MADRE?

Después de recibir repetidas veces esta consulta ¿soy una mala madre?  trasladé la pregunta en un taller. ¿Qué te hace sentirte mala madre? Las respuestas fueron de lo más variadas:

Cuando tengo la heladera vacía.

Cuando estoy cansada.

Cuando tengo mucho trabajo y me pongo ansiosa.

Cuando pierdo la paciencia.

Cuando no obedecen (mis hijos ni su padre). 

Cuando el cuaderno de comunicaciones del colegio me recuerda algo que inevitablemente olvidé…

Cuando grito y me dicen que estoy siempre gritando.

 

Empecemos por algo que en teoría ya sabemos: no existe la madre «perfecta», ni tampoco los hijos «perfectos».

Cada una a su manera, vamos aprendiendo a ser madres. Y los hijos se acostumbran a su madre o a quien quieren como madre. En general los niños quieren a su mamá y no entran en este tipo de elucubraciones. En cambio con los adolescentes, ¡olvídate!, porque pasarás a ser la peor de las madres, muy probablemente hasta te va a hacer sentir “bruja”, pero, tranquila, ese período, se pasa.

Dejame que te diga que, idealizar el papel de la buena madre es una mala idea, porque somos humanas, y todos los humanos tenemos errores.

 

MALAS Y BUENAS MADRES

Aparte de que los buenos y los malos sólo están en las películas, los humanos reales somos una mezcla. Me atrevo a decir que la bondad y la maldad están en la persona, no en su rol ni en la relación que tienen con los demás. En este caso, en cómo se relacionan con sus hijos.

La bondad y la maldad están en la persona, no en su rol ni en la relación que tienen con los demás.

 

Una buena persona quiere, desea el bien para los demás, aunque no siempre acierte respecto de qué es lo mejor para el otro o en cómo brindárselo.

Es posible pensar que muchas mamás de esas que se sienten perfectas, estarán sobreprotegiendo a sus hijos, tal vez son aquellas que el hijo nunca llora porque nunca se le puso un límite, tal vez es una persona que en su afán de perfeccionar su rol de madre se olvidó de ser esposa y compañera.

 

Me animo a decirte: déjate llevar porque esa obsesión no es buena, no te hace bien. No estés tan atenta a lo que dicen las otras mamás de la guardería, ni la suegra o las cuñadas. En esto, te lo digo sin que se enteren, tampoco te creas todo lo que dicen tus amigas. No es que mientan pero, a veces, como a nosotras, les sale decir más lo que querrían ser y hacer que aquello que realmente son y hacen. Entonces, vos y yo, nos vamos «achicando» y sintiendo que somos una mala madre.

ALGO DE PICARDÍA NO ES MALDAD

En cambio, cultivá el amor por tus hijos que, algunas veces, te llevará a comértelo a besos y estar a su lado y muchas más a distraerlo con algo para que no note que te vas, así no llegás tarde al trabajo.

Es muy bueno y muy útil estar en comunicación con el colegio, pero no todas, absolutamente todas las convocatorias son para vos.

Al principio te resultará difícil pero con un poco de experiencia sabrás calibrarlo y tomar tus propias decisiones… y así con un espíritu libre y alegre, serás la mamá que tus hijos necesitan.

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