este verano

ESTE VERANO

papá y mamá

 

Este verano salimos un par de semanas de vacaciones pero el resto estuvimos en  Buenos Aires. Con Pablo y los chicos quisimos hacer un plan especial

 

Arantxa Escribano | Periodista | arantxaescribano.724@gmail.com

 

Me queda claro que somos afortunados. Algunos más, algunos menos… pero en general la gente que me rodea vive cómodamente.

 Resulta difícil hacer entender a los hijos que no todos tenemos la misma suerte.  

Nos movemos en un círculo en el que casi todos han aprovechado las oportunidades que la vida les ha dado. Han recibido educación en buenas escuelas, crecido en familias cuyos padres pueden pasar tiempo con los hijos y por tanto, han tenido la posibilidad de atender sus necesidades dignamente (las del cuerpo y las del alma). Además, nunca han sido objeto de ninguna discriminación social. No es un dato menor. Es… nuestro
contexto.

Resulta difícil hacer entender a los hijos que no todos tenemos la misma suerte, ni las mismas oportunidades, ni las mismas herramientas para salir adelante. Por eso, cuando conocimos a Alejandro en una capacitación de Experiencia Líderes y nos propuso visitar la Villa 31, ahora llamada Barrio 31 (para evitar la connotación negativa que t iene la palabra villa) no dudamos un segundo en decirle que sí. Pablo y yo quisimos también que vinieran los niños.

Conocerían un lugar que han escuchado mencionar infinitas veces, que vemos cuando tomamos la autopista Illia, donde viven personas que ayudan en el edificio donde  vivimos y cruzamos en el ascensor. Nos pareció, en definitiva, una súper oportunidad para educar que debíamos aprovechar.

¿Sabías?
Hace más de sesenta años que existe, hay unas cincuenta mil personas viviendo ahí, está ubicada en uno de los mejores barrios de Buenos Aires, existen “códigos” que conocen, regulan y respetan los vecinos (sólo ellos). Durante este tiempo todos los gobiernos les prometieron cosas que, casi sin excepción, se realizaron con miles de deficiencias e irregularidades. Tienen alguna esperanza puesta en la nueva gestión.este verano

Se han visto cambios. De hecho, Horacio Rodríguez Larreta, el jefe de Gobierno de la ciudad, inauguró en una esquina del barrio su oficina. Los vecinos dicen que va a menudo. Sin cámaras… Y recorre el barrio hablando con ellos. El ministerio de  Educación porteño también planea su traslado a un predio pegado al barrio. No lo es todo, pero es un gran paso. Conversé con unas cuantas personas y en general, se los ve contentos.

Desde hace algo más de un año se llevan a cabo trabajos de urbanización y mejora que proporcionarán: agua potable, alcantarillado, electricidad (con medidores) e  infraestructura de calidad en la zona. Hoy hay un jardín de infantes, un precario centro de salud y una comisaría. Poco espacio verde y un centro de atención vecinal donde 170
personas trabajan para que todo esto mejore.

El barrio no tiene calles. Son manzanas. De cada manzana se ocupa un vecino. El nexo entre los vecinos y la Secretaría de Integración Social y Urbana es un delegado del  sector, también elegido por ellos. Son los encargados de trasladar las inquietudes vecinales y darles curso para que puedan gestionarse. Tramitan certificados, ayudas sociales, denuncias por violencia en una vivienda e informan del mal (catastrófico) estado de un edificio.

Aprendimos
Los niños pasaron calor, se quejaron un poco por todo lo que caminamos al sol con 33 grados de sensación térmica, pero no dejaron de observar…

Vieron cómo eran las casas por dentro. Uno o dos ambientes donde los 8 integrantes de la familia tomaban mate en la vereda: abuelos, hijos y nietos vivían hacinados; vieron cómo el barro de alguna calle nos ensuciaba los zapatos aunque no había llovido; vieron cómo los más pequeños se refrescaban en las “Pelopinchos” instaladas en los patios de las casas y en palanganas llenas de agua; miraron, con ganas de correr, una cancha de pasto sintético que inauguraron hace poco; vieron también cómo una chica jovencísima con su hija en brazos, huía de su pareja medio alcoholizada insultándola a plena luz del día. Vieron, supongo, lo que pasa en el mundo real del que a veces están tan lejos.

Esta visita no va a cambiar su realidad, tampoco la nuestra. Pero estoy segura de que es una semilla que poco a poco, les hará entender la responsabilidad que uno tiene cuando, como ellos, disponen de: herramientas, oportunidades y una familia que los quiere.

 

Nuestro agradecimiento a Alejandro Garbers Bustillo que nos acompañó durante toda la mañana y no omitió detalles. Los vecinos lo saludaban con cariño, se nota que frecuentemente recorre el barrio. ¡Un capo!

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