El sueño de Sofía

    ALTA REVISTA   56    

 

Marita Pegassano y Patricia Aleman

 

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el campo 
me gusta la
naturaleza

Pasión por los criollos

Sofía Belén Nicotra es una joven rosarina de 29 años con síndrome de Down, una apasionada por los caballos. Sus padres crían caballos criollos, de modo que desde muy chica sabe montar y sale a andar con su hermana. Sin embargo, de modo inesperado y en medio del campo se tiraba del caballo, por alguna situación inesperada que le provocaba miedo o un sentimiento similar tan fuerte como para tirarse al piso.

Con esta preocupación en mente sus papás conocieron a Margarita Crespo, quien había abierto una escuela de equinoterapia.
¿Sería esta la solución para su problema? Le encantaban los animales, especialmente los caballos, pero claramente no podía contener esa reacción. Así fue como empezó a frecuentar La Baguala.

En su familia siempre apoyaron los gustos de Sofía y, especialmente, en todo lo relacionado con los criollos. En La Baguala, cabaña de caballos criollos, trabaja la fundación santafesina de equinoterapia El Carmelo

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Paleteadas en La Rural

En La Baguala, Martín Crespo y otros chicos hacen paleteadas para luego competir en la Exposición Rural de Palermo. Habilidad y fuerza hacen falta para paletear. Se llama paletear a esta destreza por la que una yunta de caballos empuja “pechando” o encerrando entre sus cuerpos a una vaca.

Este espectáculo fascina a Sofía, que cada año acompaña a los equipos que exhiben su juego en La Rural. “¿Y, Martín, cuándo vamos a ir a paletear una vaquita en Palermo?”, le salía a veces de adentro. Para ella era un lugar soñado estar en La Rural de Palermo, pero había que explicarle que la paleteada es un deporte más para hombres.

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el caballo criollo es ductil para practicar destrezas

 

Con creatividad todo se puede 

Margarita Crespo, quien dirige El Carmelo, se las ingenió para que los chicos de la escuela de equinoterapia pudieran desfilar en la pista central de La Rural, y allí partió Sofía muy contenta, acompañada de sus padres.

“Para nosotros es un logro -dice Adriana, la mamá de Sofía-.
Ella es alguien muy especial en nuestra familia, es la que une a todos. Y nosotros nos alegramos y festejamos las metas que ella alcanza.
Siempre que podemos le damos oportunidades que ella desarrolla a su medida, y así vamos habilitándola para distintas cosas”.

Una meta

Sofía es una chica muy consciente de sus logros y se pone muy alegre cuando consigue algo; además, no es tímida y disfruta mucho. Disfruta también de los aplausos; por eso le encantó estar en la pista de Palermo.

Para ella, estar ahí era un premio a los valores desarrollados desde la equinoterapia como la perseverancia, la constancia, la voluntad, la alegría, la disposición de ella y, por qué no decirlo, de toda la familia, ya que es un esfuerzo que se hace entre todos.

Un cambio importante

La relación de Sofía con los caballos ahora es muy buena y le hace tener más confianza en sí misma, la hace sentirse segura, dominar su cuerpo -porque le enseñan a estar bien sentada y derecha. También es muy bueno el vínculo que tiene con la naturaleza, el campo y los animales, porque eso también se aprende en la equinoterapia.

Margarita con sus dos ayudantes, Ailén y Alexia, acompañan con profesionalidad y con un cariño enorme a Sofía en el caballo. “Es el contacto que tiene el chico con el caballo, las sensaciones que percibe -nos explica Margarita sobre la equinoterapia-: los animales en general son mansos y eso les da a los niños mucha confianza. Hay chicos con problemas serios, que al relacionarse con el animal cambian de actitud; se nota en la sonrisa que les da una gran seguridad”.

Y agrega que “el caballo criollo por sus características morfológicas se adapta especialmente a las necesidades de niños y jóvenes con necesidades especiales”.

En la familia Nicotra los caballos criollos están muy presentes; uno de los hermanos de Sofía participa en el rodeo y ella lo ve, lo palpita y también le gusta.

Sofía contempla todo con sus ojos claros y acota con un entusiasmo que refleja el cariño recibido y el que sabe brindar: “Me gusta andar a caballo, me gusta ir al campo, me gusta la naturaleza”.

 

Agradecemos a Santiago de los Heros de Pampa Nuestra quien nos acercó este contacto.

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