EL HOBBIT – LA DESOLACIÓN DE SMAUG

Observe, amigo lector que hablo de una “película grande”, lo cual necesariamente no significa una “gran película”. En el primer rubro se encuentra El Hobbit, que sin llegar a constituirse en un hito de la historia del cine -es cierto que pocas películas alcanzan ese nivel-, deslumbra por una sucesión de escenas a cual más trepidante; y eso sin dejar de lado algunos mensajes bastante positivos que no suelen darse en el cine de hoy.

Resumen: Nuevamente vemos a nuestro héroe Bilbo Bolsón quien, acompañado por un puñado de enanos, se dirige a la Montaña Solitaria donde se encontrará con Smaug, un dragón no precisamente amable. En su periplo lo acompañará el mago Gandalf, esencial en todo este derrotero. En el camino vivirá una serie de aventuras que conviene no develar, pero que hacen a esta segunda saga de El Hobbit bastante más entretenida que la primera, que pecaba de oscura y un tanto caótica.

Aquí los personajes están bien planteados y aun aquellos que no hayan leído ni conozcan en profundidad la historia se sentirán atraídos. Pero pasemos a lo que es, quizás, lo más impactante de este film: su factura, sus escenas de acción narradas con una precisión pocas veces vistas en el cine y que mantienen en vilo al espectador más alejado de este tipo de aventuras. También aquí se introduce un toque “romántico”, con la aparición de
Tauriel, una elfa que ayudará a integrar a todos los personajes. Es un film con muchísima acción y, repito, excelentemente filmado. Aquellos que gusten del género la disfrutarán del principio al fin y saldrán muy, pero muy satisfechos.

Director: Peter Jackson
Intérpretes: Martin Freeman,
Ian McKellen, Richard
Armitage y Orlando Bloom
Género: aventuras
Erotismo: no hay
Violencia: muchas escenas de
acción, pero no sangrientas
Público adecuado: jóvenes y
adultos
Calificación técnica: muy
buena
Recomendación: con un buen
libro y un buen director se
conciben películas grandes.

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