De pocas palabras

Los silencios pueden crear distancias en la pareja. Y un simple modo de ser, por ejemplo el introvertido, puede afectar negativamente a la relación.
Este lector nos pide algunas ideas 
y acá van. Ojalá puedan ayudar a muchos…

 MARIUQUI MAGRANE
ORIENTADORA FAMILIAR Y ASESORA EN RELACIONES FAMILIARES
ENCARGADA DEL CONSULTORIO DE SEMBRAR VALORES

 

Felicitaciones! Es una gran noticia que te conozcas y reconozcas los efectos negativos de esta manera de ser y de reaccionar. Y mejor todavía es estar en  condiciones de decirte que sí, que se puede lograr ser más comunicativo. Como en las relaciones humanas necesitamos conversar, los introvertidos podemos aprender a  vincularnos mejor observando a quienes lo hacen bien.

 

¡Hola Mariuqui! Me decidí a escribir al leer en la revista una nota sobre comunicación matrimonial. Soy introvertido; en general soy de pocas palabras, pero además, cuando me enojo con mi esposa, no le hablo por varios días. No nos hace bien a ninguno de los dos. ¿Me tirás alguna idea para que pueda cambiar?

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Te propongo empezar de a poco, sorprendiendo a tu familia, hablando de algún tema fácil, contándoles algo que te pasó en el día, aunque te parezca intrascendente.

pocas pala

A tu esposa enviale mensajes verbales cortos para que te pueda entender.
¿Sabías que el diálogo satisface una necesidad emocional de la mujer? Si te tomás un tiempo para hablar con ella, le llegarás al corazón. También vale escribirle, en positivo, lo que sentís: te lo agradecerá.

Como a los introvertidos les cuesta hablar de sí mismos, si “ves” lo positivo, de tu mujer, sus intereses, tendrás temas para hablarle y te irás animando a lograr conversaciones constructivas en lugar de esos silencios destructivos que me comentás. Seguramente sos bueno para escuchar; entonces, podés aprender la “ciencia” de hacer buenas preguntas, interesándote por ejemplo en cómo se sintió hoy. Con esta información entenderás mejor sus reacciones y qué les influye a los dos.

Aunque sea con pocas palabras, hay lazos fuertes, que se crean en las conversaciones íntimas que son necesarias entre las parejas matrimoniales. Mejoran sus relaciones sexuales.  Muchas veces, al final del día, los dos están cansados y podés ayudar a que ella no necesite o necesite menos usar el “sacacorchos” para saber qué pensás, qué sentís.

Sabé que no somos transparentes como para que tu mujer vea fácilmente lo que tenés adentro. Tu corazón debe esconder muchas riquezas: que no queden sepultadas bajo la losa de tus silencios.

Esta manera de ser se puede interpretar como si fueras alguien duro o insensible. Sorprendela con detalles de cariño. Las mujeres necesitamos conversar de nuestras preocupaciones con alguien que se interese por nosotras y nos cuide.

Fijate en estas alarmas de peligro matrimonial. Igual al semáforo en rojo, no avanzar porque es peligroso. No sientas de una manera y actúes de otra; por timidez, no juegues a las mímicas; no te permitas divorcios interiores. No crezcan en espacios separados.

Te animo a seguir en tu lucha positiva por mejorar tu carácter reservado. Todos te lo agradecerán.    Tu amor a la familia es la gran ayuda para ser creativo.

MANDANOS TU INQUIETUD A CONSULTORIO@SEMBRARVALORES.ORG.AR

 

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