Cuarentena: novios on line o, ¿hay opciones?

ALTA revista –

Por y para Jóvenes

 

Esta cuarentena nos agarró casi 100% de improviso y descubrimos realidades que llevan replanteos profundos, a la creatividad. Hoy hablan los novios.

 

Cuando empezamos a producir esta nota, pensamos en un testimonio, una situación original que despierte interés. Al salir a plantearlo a las parejas de novios, encontramos una diversidad tan grande que preferimos abrir este abanico y que la nota resulte un testimonio de testimonios.

 

Las situaciones más variadas

Están los que, como Mery y Santi, eligieron casarse antes del encierro y sabemos de varias parejas de distintos lugares del país que lo siguieron.

Están los que hace 50 días que no se ven más que a través de una pantalla.

Están los que descubren una gran oportunidad de aprendizaje y crecimiento personal y en la pareja.

Están Los que no aguantan más, se pelean y cortan.

Están los que trasgreden las reglas y salen, a pesar, del reclamo familiar.

Están los quedaron lejos de sus lugares de origen, distanciados de la propia familia y también de su novio o novia.

Están los novios de entre 15 y 30 años

Claro también todo es distinto.

Testimonios en primera persona

Algunos quieren ser individualizados, otros no. Respetamos, como es lógico, la intimidad de cada uno.

Creciendo en la amistad

Estos novios están en distintos colegios, tienen pocos amigos en común.

Durante estas semanas, los zoom con amigos están permitiendo juntarnos, que se encuentren y conozcan más  nuestros amigos de distintos grupos. Queremos que lleguen a ser verdaderos amigos. Así después, teniendo amigos en común, podremos armar, salidas, planes divertidos.

Además tenemos las largas charlas entre nosotros que también profundizan nuestra amistad.

Por nuestros seres queridos

Al principio era un poco más difícil ya que nos fuimos de vacaciones juntos en el verano. Después de eso, mi trabajo queda muy cerca de su casa, por lo tanto nos veíamos casi todos los días un ratito, aunque sólo fuera para merendar. Y de golpe, pufff… no nos podemos ver más.

Su casa está a 25 minutos en auto de la mía, pero se llevaron a la abuela a su casa para que no quedara sola y en mi familia también hay gente de riesgo. Por lo tanto, para cuidar a nuestros seres queridos, es imposible vernos .
 Lo bueno es que con el celular estamos conectados constantemente, hacemos una videollamada por día por lo general, aunque estemos estudiando o trabajando, compartimos un momento para que cada cual siga con sus responsabilidades.

También arrancamos el día con un mensaje de buenos días, y terminamos el día con un pequeño llamado para despedirnos. Se va llevando, ¡qué se yo!, no es lo mismo y obviamente se extraña mucho, pero es algo que nos excede y si no fuera de esta forma capaz lo lamentaríamos. Por eso mejor prevenir que curar.

Si Dios quiere ya se va a levantar esta cuarentena y podemos volver a vernos nuevamente con todos nuestros seres queridos. A rezar y paciencia más que nada…

¿Será el final?

La cuarentena me agarró en la ciudad donde vive mi novia. Comparte el departamento con una amiga y ahí me quedé yo también. Hace varios años que estamos de novios y nuestra fecha de casamiento es en octubre.

Pero, a los pocos días del “encierro” empezaron discusiones que me parecían un poco absurdas, ¿forzadas?

Casi siempre había un mensaje ideológico, radicalizado. Cualquier cosa que yo dijera o hiciera, ella la tachaba de machista. Se me hacía difícil, aunque estaba dispuesto a remarla, me pidió que me fuera.

¿A dónde ir?, pero “acá” estoy. Además, me devolvió el anillo que le había regalado para nuestro compromiso.    

 

Con su familia

Ya había pasado unas vacaciones con su familia, pero cuando llegó el aviso de que se venía el encierro, me parecía horrible pasarlo a varios kilómetros y a solas en mi departamento. Al toque me llegó la propuesta de irme de nuevo con ellos.

Nadie pensó en que sería tan larga, y por más que me mandan muchísimo trabajo de la facu, no se compara transitarlo todo desde acá.

En estos días estamos aprendiendo mucho, desde las tareas de la casa que compartimos para ayudar a su mamá hasta en nuestra relación.

Un día, sentía que no podía más que la cabeza me iba a explotar.

Antes, cuando veíamos que uno de los dos se ponía mal, nos hacíamos a un lado a esperar que se le pase.

Ahora, se acercó me ayudó con los trabajos que estaba haciendo y, para calmarme, me hizo unos masajitos en la cabeza. Valió la pena.

Nuestra experiencia

Somos Rosario Guagliano y Agustín Astarloa, llevamos casi dos años de novios y, para nosotros, la distancia es algo común ya que uno vive en Buenos Aires y otro en Córdoba. Los meses anteriores a la cuarentena, fueron de constante aprendizaje para mantener los detalles, y tratar de estar presentes de alguna forma. Hay algo que siempre nos ayuda ponernos en el lugar del otro. Hablar, pero también escuchar.

Los meses anteriores a la cuarentena, fueron de constante aprendizaje para mantener los detalles, y tratar de estar presentes de alguna forma.

A pesar de este entrenamiento previo, enfrentarnos a estas circunstancias fue muy fuerte por las visitas ya planeadas, que traían consigo la ilusión de vernos.

Aunque cada día fue distinto, al principio, tratamos de adaptarnos y seguir con la rutina que tenemos durante el año: video llamadas, fotos de eventos familiares, historias y hechos por contar. A medida que el tiempo pasaba, las conversaciones se centraban en la incertidumbre y la inseguridad de no tener respuestas, nos dimos cuenta que la salida es esperar y ser optimistas.

Con la caja de herramientas

El optimismo es una parte esencial en nuestro noviazgo, aprendimos a incorporarlo. Identificar la parte buena de las cosas es saber preguntarnos el “¿Para qué?” , y no el “¿Por qué? “ de lo que nos toca vivir; es poder innovar siendo capaces de divertirnos por más lejos que estemos; es poder aprovechar dedicando tiempo a la familia, estudios, y hobbies.

Entender que esto en algún momento va a terminar, que es difícil de dimensionar, que por eso la paciencia es nuestra gran compañera. Durante los meses de novios, se nos presentaron momentos en los que teníamos que rendir, y estudiar;  a través de la paciencia, pudimos tolerar las distintas dificultades. Los dos sabemos que, a veces, lo que uno quiere tarda en llegar, pero todo se  puede alcanzar, y cuando se presente el momento de volver a vernos, vamos a estar contentos de que juntos aprendimos a superarlo.

           La confianza mutua fue lo que aseguró nuestra relación

Vivimos a 700 Km de distancia. La cuarentena nos agarró a cada uno es «su» lugar.

Por otro lado, creemos que la confianza en estos tiempos juega un rol importante. Durante nuestras primeras semanas de noviazgo a la distancia, la confianza mutua fue lo que aseguró nuestra relación. Pudimos sobrellevar cada día siendo conscientes que el otro estaba disponible siempre y unidos en cierta forma. En relación a lo que estamos viviendo, y pensando en todos los novios que hoy no pueden estar juntos, podemos decir que la distancia impide un abrazo pero no una muestra de cariño o afecto.

En situaciones como la que estamos viviendo hoy, se nos presentan muchos desafíos como a todas las personas.

En particular, a nosotros nos regaló muchos momentos lindos de risas, juegos por medio de una pantalla, cine casero pretendiendo ser de verdad, entre otras. También tuvimos momento de tristezas cuando nos dejábamos ganar por la falta de esperanza, malentendidos, o solo por el hecho de no vernos.

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