Crítica molesta-¿Serán celos?-Las peleas desgastan

Las críticas, la peleas, el mal carácter, la hipersensibilidad hacen más difícil la vida familiar. La felicidad de quienes nos rodean está, en buena medida, en nuestras manos. Tal vez por eso, Mariuqui elige hoy compartir con nosotros consultas que llegan desde distintos lugares pero que tienen algo en común: qué hacer y qué evitar en busca de la propia felicidad y la de nuestra familia. 

 

 

Mariuqui Magrane

Orientadora Familiar
Asesora en Relaciones Familiares

 

 

PARA TUS DUDAS, CONSULTAS, TEMORES:

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Las peleas desgastan

¡Hola! Por casualidad, encontré en mi casa la revista y vi que se te puede preguntar cualquier cosa. Tengo 11 años. Cuando los padres se pelean mucho, ¿quiere decir que se van a separar?

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Las peleas, en algunas parejas, son formas de comunicarse; en otras, son muestra de no respetarse mutuamente. Tu esperanza está en que se digan una palabra amable, de amor, para que brote la reconciliación. Quizás, vos no la veas, ni la escuches, porque eso sucede en la habitación de tus padres.

Vos podés ayudar diciendo cosas lindas de cada uno de ellos. Seguro que tu familia tiene muchas cosas buenas. Mostrá tu admiración por lo que hacen tu madre y tu padre, ellos necesitan sentir cómo los quieren y valoran sus hijos, más allá del mal rato que generan las peleas. Seguramente, con tu buen humor, se cambia un poco el ambiente de la casa y se comparte la vida con más alegría.

La mayoría de las peleas se empiezan por malos entendidos; entonces, suele ser preferible que se peleen y se aclare lo que se entendió mal a que estén muy enojados y no se hablen. Con el tiempo, se puede meter en la vida familiar la monotonía y el cansancio y, aunque parezca raro, es común que sea una causa por la cual se pelean. Sorprenderlos con algo que sepas hacer o dejarlos descansar si los ves muy cansados, es otra forma de contribuir a bajar el nivel de las peleas.

Más allá de lo que cada uno pueda aportar, está la libertad personal en la toma de decisiones. No podemos ser ni sentirnos responsables o culpables de lo que los otros hacen, y menos si son adultos.

A veces, los adultos vamos acumulando cosas, el corazón se carga con el peso de la frustración y las dudas, nos sentimos incapaces de enfrentarnos a las presiones de la vida diaria. Descargamos sobre los demás nuestras propias desilusiones. Generalmente en nuestra familia, sobre nuestros seres más queridos. No está bueno, pero pasa…

 

Critica molesta

«Mi mujer vive juzgando a todos mis parientes. ¿Cómo puedo explicarle que es más fácil cuando aceptamos a los demás?»

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E n realidad, no hay cosa más fácil que juzgar y criticar a los parientes, sobre todo a los políticos.

Descubrir los defectos de los demás no hace a nadie más sabio. Por algo está tan extendida esta máxima: “No juzguéis y no seréis juzgados”.

Por el contrario, vale la pena pensar bien de las demás personas. Agranda el corazón. Generalmente, quien critica lo hace por envidia o celos.

Tal vez le resulte claro este ejemplo: En una familia, uno de los hijos se puso de novio con una chica que tenía muy buen cuerpo, ¿qué hicieron las hermanas del novio? Empezaron a criticarla por su manera de vestir. El novio, con gran sencillez y sensatez, dijo: “¿no será que le tienen envidia o celos?”. Se callaron inmediatamente, porque se dieron cuenta de su fea actitud.

Otro punto para reflexionar es reconocer que, quien critica, está admitiendo su falta de capacidad o su fracaso personal. Como todos los seres humanos tenemos defectos y errores, es inevitable encontrarlos en toda familia política. Por otro lado, tampoco es cuestión de juzgar por las apariencias; la mayoría de las veces, si no todas, no conocemos los motivos de las acciones ajenas.

Ayuda mucho a comprender mejor ponerse “en los zapatos” de los demás. Pocas veces medimos nuestros defectos con la misma vara que medimos los ajenos. También es frecuente dejar atrás nuestros defectos para no tener que pesarlos.

No creas que te estoy proponiendo algo difícil; es igual de fácil pensar bien de los demás que buscarles los defectos. Podés tentarla con una propuesta muy cierta: fomentar una mirada positiva hacia los demás, para evitar la crítica. La hará más feliz.

 

¿Serán celos?

¿Puede cambiar alguien que es peleador? Tengo tres hijos y, la del medio, pelea sin parar a sus hermanos.

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E  star en la mitad de la familia no es fácil. Quizás se siente menos. Quizás es la más sensible de tu familia y nada se le escapa, ¿se asusta con facilidad?

No te conozco. Algunas madres no somos sensibles y nos cuestan los hijos sensibles, otras es al revés. ¿Cómo es tu empatía hacia ella? ¿Llora muy fácilmente y se asusta enseguida? ¿Siente más miedo que los demás? ¿Lográs conectar con su sensibilidad y comprenderla?

Tener un temperamento (carácter) sensible le permite gozar más de las bellezas y bondades de este mundo, pero generalmente, se sienten incomprendidas, “exageran” sus palabras y gritan.

Por eso, vos o alguno de sus hermanos, en un momento oportuno, la pueden ayudar a comprender que ese disfrutar de la belleza vale mucho más y, por lo mismo, merece la pena hacer un esfuerzo para no rumiar los desprecios reales y ficticios.

Por tu parte, tendrás que estar muy atenta para no crear rivalidad entre sus hermanos con comparaciones o generalidades. Los celos son humanos y están presentes en todas las familias, especialmente entre hermanos. Algunos lo sufren desproporcionalmente, por su gran sensibilidad; experimentan cualquier tipo de emoción de manera profunda y con una gran intuición que no siempre es certera.

Te sugiero que seas especialmente paciente con ella porque la sensibilidad se canaliza, no se suprime. Transitá a su lado la senda del entendimiento y podrás ayudarla a que ella también se entienda. Ser valorada en la familia tal como “es” tiene una relación directa con el desarrollo positivo de su sensibilidad.

 

 

 

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