Consumos problemáticos… no todos son adicciones

El consumo de sustancias tóxicas es una preocupación que afecta a muchas familias y el grupo de Familiólogos de Tucumán lo tiene bien estudiado.

Editó María Lescano – periodisita – colaboradores@sembrarvalores.org.ar

 

En vivo en Instagram, Mariuqui Magrane conversó con Irene Gutiérrez miembro de Familiólogos y responsable de una investigación a fondo sobre el tema consumos problemáticos y adicciones.

Así comienza nuestro diálogo.

SV ¿Cuál es o cómo hacen esa diferenciación entre adicciones y consumos problemáticos?, tal vez de puertas adentro se viven como si fueran lo mismo.

Irene Gutiérrez: Cuando hablas de consumos problemáticos, es porque no necesariamente estamos atendiendo a la adicción a determinada sustancia. Consideramos tres variables: la persona, la sustancia y el entorno.

Consideramos tres variables: la persona, la sustancia y el entorno.

Y es la interacción entre dichas variables la que va a determinar las diferentes modalidades de consumo. Hablamos de:

  • Consumo experimental: motivado por la curiosidad de probar una sustancia determinada. Puede repetirse algunas veces, sin volverse un hábito. Por ejemplo, un adolescente que para sentirse parte del grupo prueba tabaco a la salida de la escuela con sus compañeros.
  • Consumo ocasional: se repite ocasionalmente, pero sin regularidad. No implica organización ni planificación de la conducta para consumir. Por ejemplo, un adulto que consume alcohol en fiestas de fin de año.
  • Consumo habitual: en esta modalidad, el consumo se vuelve un hábito ya que se repite en situaciones determinadas. Se lo realiza con intencionalidad de conseguir algo; se planifica, y acompaña siempre a ciertas acciones. El consumo puede afectar algunas áreas vitales. Por ejemplo, un grupo de adolescentes que en las “previas”, siempre consumen alcohol antes de salir a bailar.
  • Consumo dependiente o Adicción: la persona organiza su vida en función del consumo. La característica principal es la pérdida de control, vive por y para el consumo.  En muchos casos puede registrar el daño que le produce, sin embargo, no puede dejar de consumir, ya que experimenta dependencia física y psíquica a la sustancia. Por ejemplo, una mujer adulta que todas las noches antes de acostarse necesita tomar psicofármaco para poder dormir; o un adolescente que no puede dejar de consumir pasta base, hace todo lo necesario para conseguirla, llegando hasta a vender las pertenencias de su casa.

SV: Esta última situación que marcás ya es una adicción o dependencia grave. Nos interesa tu opinión acerca del modo de actuar como familiares en las distintas circunstancias.

IG: Es muy importante reconocer que cuando hay una verdadera adicción, la persona no consume para obtener placer, sino para aliviar el malestar que le produce estar sin consumir, ya que no “desea” consumir, sino que “necesita” consumir. El consumo es problemático cuando “afecta negativamente la salud física, psíquica y social de la persona.” Entonces, no por el sólo hecho de consumir, la persona es adicta. Aunque, esto no implica desatender a la urgencia de la situación, ya que cuando hablamos de niños y adolescentes, siempre el consumo de sustancias es una problemática que resulta prioritaria y no debe ser tomada como fenómeno aislado.

SV: Muy interesantes tus aclaraciones previas ahora, cuando hablamos específicamente de niños y adolescentes, ¿dónde o cómo se inicia la prevención?

IG: Les puedo sugerir situaciones que pueden ayudar a reducir las probabilidades de que aparezcan problemas relacionados al consumo de sustancias. ¿Qué necesitan los niños y adolescentes?

Vínculos estables y cercanos en la familia: buena comunicación, con el establecimiento de límites y normas claras, contención, afecto, especialmente de padres involucrados en la vida de sus hijos.

 SV. Nos hablás de algo en lo que los adultos tenemos una responsabilidad enorme. Y, a veces, en la vida cotidiana se notan conductas adolescentes en los mismos padres preocupados por sus hijos. ¿Cómo contribuir a la maduración en la educación de los hijos? Ahora los tenemos materialmente más cercanos que lo habitual.

IG: Tal vez ayudaría poner el foco en algunos aspectos más concretos, te menciono algunos: ayudarlos a desarrollar la tolerancia a la frustración, a través de la capacidad de resolución personal de conflictos y de sobreponerse ante las “adversidades” que estén atravesando.

Pienso también en su capacidad de asumir responsabilidades y compromisos. Según las edades, algunos ya deberían estar recibiendo la educación o capacitación para el acceso al mundo laboral. También la medida de sus habilidades e intereses, ¡qué importante es su participación en actividades comunitarias, deportivas y culturales!

SV: En todo esto, ¿Qué lugar considerás que debería ocupar la familia?

IG: Si consideramos la dinámica vincular familiar, como un factor estabilizador y promotor de la salud social e individual, hay que entender que la familia opera como un sistema de contención y prevención, ya que es una de las variables principales para una comprensión posible del consumo problemático de sustancias pero, quiero remarcar que no es el único.

 SV: Más allá de la importancia de cada uno de los temas que estás mencionando, hay familias en las cuales se convive con consumos problemáticos y adicciones, ¿cuál sería una propuesta sana cuando se necesita tratamiento?

IG: En el abordaje de los consumos problemáticos en la niñez y adolescencia, la familia juega un papel fundamental. Este problema, que afecta a la persona que consume, repercute en el funcionamiento del grupo familiar.

Desde el trabajo interdisciplinario que hacemos entre psicología y orientación familiar, tenemos como finalidad principal establecer la importancia de la familia como espacio de contención y estructuración personal.

Yo tengo el placer de trabajar, tanto con orientadoras familiares como con licenciadas en trabajo social, lo cual me demuestra cada día la riqueza del trabajo interdisciplinario para el abordaje de la prevención y tratamiento de los consumos problemáticos.

La intervención se ve fortalecida por el trabajo interdisciplinar, donde cada profesión viene a echar luz en el fortalecimiento de las familias, ayudándoles a tejer redes en el entorno intrafamiliar, así como buscando redes de apoyo comunitarias.

Entonces, el trabajo interdisciplinario (que implique la psicología, psicopedagogía, orientación familiar, trabajo social, medicina familiar, ente tantas profesiones que trabajan en pos de la familia), se vuelve una herramienta indispensable para el abordaje de los consumos problemáticos en la familia.

SV: Vayamos entonces hacia una mirada preventiva del consumo. ¿Es posible?

IG: La prevención en el abordaje de los consumos es el punto fundamental. Aunque no se conocen todos los factores que llevan a una persona a desarrollar conductas relacionadas con el consumo problemático de sustancias, sabemos existen factores que operan desarrollando conductas de riesgo que posibilitan el consumo problemático de sustancias en una persona.

SV: ¿Cuáles son los motivos principales para fomentar la prevención como estrategia fundamental en el abordaje de los consumos desde la primera infancia?

IG: La intervención temprana es una acción, acción que puede cambiar el curso de la vida en una dirección positiva porque permite aumentar factores de protección y disminuir factores de riesgo con efectos positivos a largo plazo.

La intervención temprana es una acción que puede cambiar el curso de la vida en una dirección positiva.

A la vez se puede afectar en una amplia gama de conductas e intervenir de manera positiva tanto en funcionamiento biológico como en el entorno inmediato del niño.

Por último, los efectos positivos en el comportamiento del niño por medio de la intervención temprana, provocan comportamientos positivos tanto en niño como en adultos, mejorando el entorno social. Mirá si será importante la mirada atenta de padres y docentes.

Provocan comportamientos positivos tanto en niño como en adultos, mejorando el entorno social.

 ¿Cómo sigue el vivo sobre consumo y adicciones en Instagram?

Tras este ping pong con Sembrar Valores, llegan preguntas de algunos del centenar de personas participantes.

– ¿Qué pasa cuando hay antecedentes de consumo en la historia familiar?

Es un factor de riesgo, muy importante a tener en cuenta.

Pero ¿qué es un factor de riesgo? Son elementos y/o situaciones que suelen aumentar las probabilidades de daños asociados al consumo de sustancias. Hablamos de probabilidades no de determinaciones. Y sí, los antecedentes familiares son eso, “un factor de riesgos a tener en cuenta”, no una obligación o necesidad de repetir la conducta.

– ¿Cuáles son otros factores de riesgo?

Los factores de riesgo no son una causa en sí mismos, la aparición de cualquiera de éstos puede representar una señal de alarma. El niño puede estar necesitando ayuda en algún aspecto de su vida, no necesariamente relacionada al consumo de sustancias.

 

  • Modelo familiar conflictivo: distancia vincular entre padres e hijos; familiares ausentes o poco involucrados; falta de normas y límites; dificultad para reconocer y expresar sentimientos; poca comunicación con adultos significativos y grupo de pares; dificultad para asumir compromiso y responsabilidades.
  • Poca o nula participación en actividades comunitarias (asistencia a instituciones, actividades deportivas, culturales).
  • Falta de acceso a oportunidades educativas y laborales.
  • Deserción escolar.
  • Baja tolerancia a la frustración.
  • Influencia negativa del grupo pares.

– ¿Cómo pueden tener conocimiento los padres de lo que toman sus hijos cuando salen?

 

Preguntándoles, ya que, si nosotros, los padres nos abrimos a la escucha sin prejuicios, sin horrorizarnos, sin la mirada juzgadora, podremos alojar la palabra de los hijos, de manera sincera.

Esto es clave, porque los límites se establecen de esa forma, reconociendo las necesidades del otro, respetando las posibilidades acordes a su edad.

Recuerden que siempre podemos ser firmes sin dejar de ser cordiales.

– ¿Cuáles son los errores más frecuentes de los padres para tratar estos temas?

El miedo, ya sea por lo que los hijos puedan decirles (pensando por ellos y no con ellos), o por lo que se enteran por las búsquedas de detectives que encaran.

Buscan todo lo que pueda ser evidencia para hablar con sus hijos, y se olvidan de que la mejor fuente de información son sus hijos.

La desconfianza en ellos, por más que la quieran enmascarar, los hijos la notan, la perciben, la sufren. Entonces optamos por estrategias de “hacernos los tontos”, de decir “blanco por negro”, y después les “exigimos” que ellos sean sinceros.

 

– ¿Cómo puede actuar un padre que se entera que su hijo bebe gran cantidad de alcohol cuando sale con sus amigos, llegando a estados muy extremos?

Con diálogo abierto, que permita dar lugar a los hijos a expresar lo que sienten.

Facilitando el acceso a espacios privados de comunicación, ya que hay que ver cómo, dentro de la dinámica familiar (ya que cada casa es un mundo) se pueden gestionar estos espacios. Qué importante es darnos espacios (padres-hijos), donde podamos encontrarnos con ellos en un momento donde sepan que estamos para escucharlos, no para juzgarlos.

 

– ¿Cómo pueden hablar los padres de este tema con los hijos?

 

Por mi parte, sugiero:

  • Concertar normas entre padres e hijos, así como establecer límites que pudieran sostenerse.
  • Acuerdos mutuos entre padres, y en todo el grupo familiar.
  • Definir los roles de cada miembro del grupo familiar
  • Ser claros y directos, en la comunicación.
  • Actuar ¡Sin miedo!

 

IMPORTANTE: tengan en cuenta que no es de la noche a la mañana, sino que implica un trabajo de paciencia y constancia, sabiendo diferenciar lo urgente, de lo necesario y de lo prioritario.

 

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