¿Cómo contribuyen los abuelos al desarrollo emocional?

El papel de los abuelos en el desarrollo emocional de los nietos adolescentes es clave porque ellos tienen la identidad familiar mientras los más jóvenes están definiendo su propia identidad

 

S i bien, no hay dos familias iguales, en cada una, los miembros se acomodan más o menos naturalmente a distintos roles y asumen funciones diferentes de acuerdo con su edad, personalidad y circunstancias.

Abuelos, padres, hijos, tíos, primos, todos aportan a la identidad familiar y contribuyen a la identidad individual de cada uno de sus miembros.

Ahondemos, aquí, en el lugar que ocupan los abuelos en particular y el papel que juegan específicamente en el desarrollo emocional de los nietos adolescentes.

Ellos son fundamentales para apoyarlos emocionalmente en momentos de crisis, donde los problemas parecen reproducirse.

Durante la adolescencia se suceden muchos cambios a nivel emocional, social, físico y personal. Esto conlleva a situaciones de conflicto con padres, educadores y pares.

 

“Operadores externos”

Los abuelos pareciera, quedan por fuera de todas estas situaciones, por lo que pueden actuar como mediadores, en ocasiones de conflicto e incluso prevenirlo facilitando las relaciones, escuchándolos para que hagan sus pequeños y grandes desahogos liberando tensiones.

Dentro de las relaciones que se dan en cualquier familia, los abuelos y los nietos son un gran ejemplo de “relación intergeneracional”.

Mientras los adolescentes están en pleno proceso de crecimiento, maduración, exigiendo más libertades, con todo lo que ello implica, los abuelos tienen la sabiduría propia que la madurez y las experiencias vividas les dieron.

A esta altura, sin tener el peso de “educar”, se genera un equilibrio interesante que enriquece a ambos.

 

Acercando extremos

Los adolescentes están en la búsqueda activa de su identidad, que les lleva a intentar incluso de modo desafiante, diferenciarse de sus padres, se alejan por momentos del núcleo familiar y, tal vez, especialmente de sus padres aunque hayan estado cerca y atentos a su educación y desarrollo.

Los abuelos, en conversaciones sencillas y naturales, comparten información acerca de quiénes y cómo eran sus hijos en la adolescencia. Presentan una imagen real de los padres que los chicos ni se imaginan y se crea un puente donde pueden percibir, y reconocer que sus padres pasaron por vivencias similares, este sencillo detalle achica distancias en esta delicada etapa del desarrollo.

 

LOS ABUELOS PRESENTAN UNA IMAGEN REAL DE LOS PADRES
QUE LOS CHICOS NI SE IMAGINAN
Y SE CREA UN PUENTE DONDE PUEDEN PERCIBIR Y RECONOCER
QUE SUS PADRES PASARON POR VIVENCIAS SIMILARES

 

En realidad, son los abuelos quienes tienen mayor información sobre “la historia familiar”, así es que pueden contribuir, con sus relatos y escucha, a comprender, los lugares que cada uno ocupa dentro de la familia y generar un estilo familiar no teórico sino práctico, tal y como se hacen las cosas en casa, en nuestra familia de generación en generación. No es algo impuesto, es algo que parece que circula por las venas y que a veces los más jóvenes no comprenden, ni siquiera imaginan.

Crear estos contextos reduce tensiones y favorece a la estabilidad familiar. Incluso llegados a una situación de conflicto ellos podrán ser pacificadores y mediadores “no oficiales” entre hijos y nietos.

 

Transmitiendo valores

Son también, personajes importantes en la transmisión de valores, morales, religiosos, espirituales, funcionando como consejeros y siendo, muchas veces, modelos claros de conducta para sus nietos, en momentos donde los adolescentes cuestionan creencias y todo lo familiar y socialmente establecido. Esta actitud que también genera mucha incertidumbre en la vida del adolescente, encuentra su faro en la vida del abuelo.

El afecto y la compañía, así como la aceptación y el amor incondicional de los abuelos son protectores psicológicos importantes para el adolescente que está en plena revisión de su imagen y valoración de sí mismo. Los abuelos refuerzan así la confianza frente a las inseguridades propias de la adolescencia.

 

Llenando vacíos

Cuando los padres están ausentes por cumplir necesarias obligaciones laborales y, otras veces, por actividades de lo más variadas, son los abuelos quienes pueden ser una compañía óptima para los adolescentes. El abuelo, que no ahoga, que no molesta, que no es amenazante, como por momentos, puede convertirse el vínculo con los padres en esta etapa.

Los nietos van creciendo, y las relaciones con los abuelos cambian, de compañeros de juegos, pueden pasar a ser confidentes y hasta amigos.

Un refugio a donde guarecerse hasta que pase el temporal, que implica el mismo hecho de crecer.

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