¿Cansados de pantallas? Aprendemos jugando…

Con la pandemia el aprendizaje escolar pasó a estar en frente de una pantalla. Hoy aprender y jugar van de la mano. Mirá cómo.

Mechi Palavecino. @lamochila_delcole

Hace mucho tiempo, hacer cálculos, trabajar con fracciones, aprender a leer y escribir, narrar historias era un trabajo dentro del aula. Para jugar estaba el recreo.

Con la pandemia, el aprendizaje escolar pasó a estar frente a una pantalla. Desde el lugar del docente, claro está, sabemos lo cansador que es para los padres tener que insistir a los chicos que participen de las clases desde una computadora o un celular. El agotamiento producido por el contexto y por estar gran cantidad de horas ante las pantallas no generan las mejores condiciones para aprender.

Poner en juego el conocimiento

 

Sin embargo, en el juego encontramos una potencialidad enorme de aprender. ¿Por qué? Porque justamente implican poner “en juego” los conocimientos sobre el tema que traten. Los chicos (y todo aquel que juega) quieren ganar, y si para ganar es necesario comprender bien una operación particular, por ejemplo, buscarán ir mejorando en ella para ser veloces en la resolución.

Ganar y perder

Al mismo tiempo, cuando fallan en algún aspecto del juego, el error favorece un trabajo metacognitivo por parte de los chicos en el que buscan pensar cuál fue el origen del error e intentarán cambiarlo desde la comprensión.

Podemos ver, entonces, qué diferente es este tipo de error al de una hoja corregida: la actividad hecha en la hoja es más probable que no la vuelven a revisar, mientras que, al jugar, reflexionan sobre ello para volver a intentarlo.

Los juegos de equipo

Los juegos en equipo entre los niños poseen también como aspecto positivo que sean ellos mismos quienes expliquen a quienes aún no han logrado comprender, desde un lugar más cercano que del docente al niño. Tanto para el que explica como para el que busca comprenderlo, a partir de la explicación del compañero, es favorecedor porque ambos profundizan su aprendizaje en esta interacción.

Finalmente, las ideas se afianzan mejor cuando están unidas a emociones positivas. El juego es una oportunidad de divertirse, de reír, de distenderse y aprender al mismo tiempo. De este modo, le quitamos ese temor al error que puede suceder en otro tipo de instancias de aprendizaje.

Les propongo algunos juegos para realizar con los chicos en casa y así aprender jugando, sin tanta pantalla:

Guerra de fracciones:

Es un juego de dos jugadores, para el que necesitarán un mazo de cartas españolas, al que le sacan los comodines.

Se reparte el mazo completo entre ambos jugadores. Al mismo tiempo sacan dos cartas: una irá arriba y será el numerador; la otra, abajo y será el denominador. Compararán ambas fracciones y quien tenga la fracción mayor, se lleva todas las cartas y armará su pozo.

Si las fracciones que salen son la misma o son equivalentes, ¡es guerra! Vuelven a arrojar las cartas y el que tenga la fracción mayor se lleva las ocho cartas.

El juego continúa hasta que se queden sin cartas. El jugador que se ha llevado más cartas es el ganador.

Multiplicación con fichas de dominó:

Este juego puede ser de 2 a 5 jugadores y se precisa un juego de dominó, un lápiz para cada jugador y hojas.

Se colocan boca abajo todas las fichas y cada jugador toma cinco de ellas. Luego, las dan vuelta y resuelven la multiplicación entre ambos números de cada ficha y los anotan en la hoja.

Entonces, ordenan las fichas según sus productos de mayor a menor y calculan la diferencia entre el producto mayor y el menor. El jugador cuya diferencia sea la mayor es el ganador.

 

Flip 3:

Para jugar a este juego, necesitarán un mazo de cartas españolas, al que le quitarán los comodines. Se colocan todas las cartas boca abajo.

Por turnos cada jugador dará vuelta tres cartas y tratará de formar una operación con ellas (suma, resta, multiplicación o división). Si lo logra, se lleva las cartas. Si no se puede, vuelve a darlas vuelta.

El juego continúa hasta que queden siete cartas boca abajo. Gana el jugador que ha juntado más cartas.

 

Cubo de cuentos:

Este es un juego de narración o redacción de historias, que se realiza con un cubo de Rubik, un dado y stickers de Emoji (para ello, se descargan e imprimen en papel adhesivo). Se recortan y pegan los emojis en el cubo.

Para jugar se arroja el dado y se gira el cubo tantas veces como indique el dado. Se arroja ahora el cubo y, con los emojis que quedaron en la cara que mira hacia arriba, el jugador tendrá que contar una historia o escribirla.

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