¿Buenos amigos?

 

Mariuqui Magrane recibe las consultas y las canaliza hacia la orientadora que esté más volcada hacia un tema concreto. Después, para cada edición, las selecciona, tratando de encontrar un hilo en común que nos ayude a acercar un poco de luz a quienes andamos con las mismas preocupaciones y en las mismas o similares búsquedas

 

 

Mariuqui Magrane

Orientadora Familiar
Asesora en Relaciones Familiares

 

 

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¿Buenos amigos?

No veo a los amigos de mis hijos muy apropiados para su personalidad ni cercanos a los valores que compartimos en familia. Me gustaría ayudarlo a pensar acerca de la amistad porque es algo que nos marca y acompaña a lo largo de toda nuestra vida. ¿Cómo le explico que vale la pena tener buenos amigos?

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A nte todo, dejame que te diga que tenés mucha razón, necesitamos tener buenos amigos. Constituyen una parte muy importante de la vida, son tesoros incalculables.

El problema es cuando se confunde amistad con ser “compinches” en la diversión y es más delicado aun cuando lo que se comparte y contagia son adicciones. La existencia humana carece de sentido sin la amistad verdadera.

¿Es un afecto positivo? Profundicemos algo en ella. La amistad es una de las grandes fuerzas de la vida. De ahí la gran preocupación de los padres cuando vemos que los amigos no son en realidad eso: “buenos amigos”. Probá explicarle que él puede elegir buenos amigos, que los buenos amigos son los que te llevan a ser mejor persona.

Esta decisión, en el fondo, se trata de ser un verdadero buen amigo de uno mismo, alguien que resiste la presión negativa. No siempre nos damos cuenta de que, para conocer la verdadera amistad, primero necesitamos estar bien con nosotros mismos; ahí nace el poder estar bien con los demás.

La amistad no siempre es algo racional, es –más bien- un sentimiento positivo entre dos personas. Una atracción que nos conduce a dialogar y a compartir… Compartir valores suele cimentar una amistad profunda aunque seamos amigos de personas que piensan distinto; la amistad es compartir, supone estar en la misma onda.

El respeto es una de los principales pilares de la amistad. Un buen amigo puede ayudarnos a elevarnos hacia lo mejor de nosotros mismos, incluso descubriendo aspectos que desconocíamos. No nos quedemos con la cáscara de la relación humana. En la amistad verdadera hay intimidad, se arriesga, contamos nuestra vida, abrimos el corazón.

Ojala que te sirvan estas razones para que tu hijo pueda “ver” el valor de la verdadera amistad. La amistad que alegra, nos colma, nos apacigua y serena.

 

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