Bomberos voluntarios: el incansable deseo de ayudar

Este año, como nunca antes, los bomberos voluntarios  defendieron del fuego a vidas, familias, casas,  campos, bosques… Gracias. Dos entrevistas, conocelos.

Por Dra. María Amalia Caballero, periodista direccion@sembrarvalores.org.ar y Camila Mano, estudiante de comunicación en la Universidad Austral camimanno@gmail.com

Entrevistamos a Benjamín Reynal que vive en Bariloche y al cordobés Mauricio Destefano.

En este año tan especial hemos aplaudido a los docentes, a los profesionales de la salud, a todos los servidores públicos ahora, y bien merecido que no tienen, dirigimos nuestro reconocimiento a los bomberos que actuaron con tanta valentía y entrega para apagar fuegos en las zonas más diversas de nuestro país.

Contactamos con un reconocido bombero voluntario, Benjamín Reynal, autor del libro Contra el Fuego.

SV. Sos bombero voluntario y escritor, ¿cuál es tu perfil profesional?

-Soy Administrador de empresas y actualmente presido una empresa de Energía. Vivimos acá en Bariloche porque es el lugar que elegimos. Yo viajo mucho por trabajo y mi mujer, que es profesora de inglés, cuando nació nuestro cuarto hijo, tenemos cinco, eligió dedicarse por completo a ellos. Cuando estoy en Bariloche, compartimos mucho juntos pero no soy de estarles encima. A medida que ellos crecen, los padres debemos ir achicándonos para dejar el espacio natural del desarrollo de su personalidad independiente. La mayor ya se va el año próximo a estudiar medicina en la Universidad Austral.

-¿Qué lleva a una persona como vos a ser bombero voluntario?

Mirá es algo muy especial, una forma de servir, de darte a los demás en la cual la paga no sería una motivación (el salario que paga el Estado es bajo), lo que sentís es una tremenda retribución emocional, una compensación afectiva que paga más que cualquier otra cosa.

¿Cómo haces para coordinar tu trabajo, escribir, la crianza de los hijos, y el voluntariado?

Es cuestión de organizarse, dedicar el tiempo a cada cosa. Y es algo que se puede hacer. Nunca tuve un trabajo en relación de dependencia y eso ayuda. Cuando no estoy en Bariloche puedo seguir con las capacitaciones on line y mi voluntariado puede ir también enfocado en la difusión a través del libro.

 ¿Qué implica ser bombero voluntario?

La gente, en general, conoce a los bomberos porque apagan incendios. En realidad es solamenteuna parte  de su trabajo. La mayoría del tiempo se dedica a estar en el cuartel para el mantenimiento adecuado de todo el equipamiento que es muy caro. Por ejemplo, la ropa del bombero, que llamamos el traje estructural, es algo muy complejo tiene cuatro capas y resiste una temperatura de 600° pero están siempre preparados para que te los puedas poner en un segundo.

También necesitamos una capacitación continua e intensa. No basta con saber las cosas, las necesitás tener tan grabadas que cuando llegue el momento de actuar puedas aplicarlo.

¿Qué cosas son clave en esa capacitación?

Mirá, necesitamos distinguir sentimientos que no se controlan, de las emociones que sí se pueden regular, como el miedo, el enojo. Practicamos la “frialdad” en situaciones en las que te rodea el fuego. Eso no significa no tener empatía, carecer de tener la posibilidad de ponerte en el lugar del otro, al contrario. En un incendio podés perder todo, y todo no es un ser querido, la casa, los muebles, son los recuerdos de un viaje, el álbum de fotos y la mascota, todo. Se trata de alcanzar una disociación emocional en el momento de la emergencia. Las emociones dominan a la víctima y el rescatista, a la inversa, debe ser racional y fortalecer la confianza en sí mismo. Con su formación, el rescatista está ahí para hacer lo que sabe y puede hacer.

-A la hora de enfrentar un incendio, ¿tienen alguna conciencia de prioridades?, ¿la casa o el bosque?

 No hay ninguna duda respecto de cómo actuar, primero están las personas, primero aquellas que no se pueden evacuar solas, después están las casas (esto suelen hacerlo los bomberos de la jurisdicción, los que llegan primero). Después, por supuesto, el campo, los bosques. El que dice algo diferente lo dirá mientras no sea su vida, su casa o su familia.

-Se habla de incendios intencionales ¿pueden existir, no es una locura?

En realidad sí, existen hay una enfermedad, una especie de locura que es la piromanía, personas que disfrutan con el espectáculo del fuego y llegan a provocarlo. También hay descuidos, inexperiencia.

-Siempre está la duda, de si todos los bomberos son voluntarios…

En todo el mundo los bomberos voluntarios son un 85%, hay un porcentaje rentado, el necesario para lugares donde tiene que haber guardia permanente. Por ejemplo en un aeropuerto algunos, pocos tienen que estar ahí, aunque sea algo que se presenta muy pocas veces. Están para empezar a actuar y convocar a los voluntarios de la jurisdicción que refuerzan la acción.

-Me decías que no todo son incendios, en ¿qué otras ocasiones sentís que podés servir con tu capacitación de bombero?

Por ejemplo, el otro día venía por la Panamericana y había un choque. Me bajé y pude rescatar al conductor que estaba atrapado con el volante. Para eso necesitás saber hacerlo y rapidez para actuar. Hay momentos en que las emociones te pueden jugar en contra como al rescatar a un suicida o en una catástrofe. En mi libro, «Contra el Fuego», no es tanto un testimonio personal, su valor está en los entrevistados: bomberos que estuvieron en el atentado a las Torres Gemelas, en Cormagnon, en Once y en otros lugares del mundo…

-En esos casos tan fuertes como mencionás, ¿cómo es la recuperación anímica del rescatista?

Ninguno vuelve a su casa sin compartir una reunión de equipo guiada por alguien que no participó en el operativo. Hace preguntas y va sacando de adentro lo que haya en cada uno. Si es algo más fuerte, también contamos con psicólogos preparados en estrés post traumático para el bombero y la familia. Sobre todo cuando hubo muertos, cuando hay niños involucrados.

-Suena la sirena y tenés que salir, ¿qué pasa con la familia?

La familia del bombero se acostumbra en seguida. Las primeras veces te esperan y qué pasó cómo te fue. Después, ya no se preocupan, saben que nos cuidamos bien, que estamos preparados. Es como si fueras a cualquier otro lado.

No les quiero quitar mérito a los familiares porque ellos también son muy generosos con nuestro tiempo. Son 60 horas mensuales en las que no estás porque son de capacitación y guardias. O un día maravilloso de primavera, hay un plan familiar pero uno está de guardia.

Con esa posibilidad que tenemos de estar conectados, desde Bariloche podemos ir a Córdoba, sin movernos… 

Mauricio Destefani, bombero voluntario de Córdoba, cuenta su experiencia trabajando en una de las temporadas de incendios forestales más devastadoras para la Argentina.

Los incendios forestales en la Argentina alcanzaron 14 provincias. En Córdoba, han destruido más de 2.000 km. de tierra, lo que equivale a 10 veces el tamaño de la Ciudad de Buenos Aires. Si bien hoy quedan pocos focos activos en esa provincia, todavía hay personas que luchan día a día contra el fuego.

Mauricio tiene 20 años y trabaja como bombero voluntario en el cuartel de la localidad cordobesa Bialet Massé. Trabajó en casi todos los incendios de esta dura temporada, entre ellos, los de Capilla del Monte, La Cumbre, Carlos Paz, Cosquín y La Paz.

-¿Cómo llegaste a ser bombero?

Elegí esto por casualidad. Uno muchas veces tiene la idea de ser bombero desde chico y después se olvida y busca otras carreras. Estudio abogacía y soy paramédico. Sin embargo, me quedé con esto de ser bombero porque me parece una tarea muy linda, una vocación impresionante.

-¿Cómo es un día típico como bombero voluntario?

Tareas comunes de todos los días: ir al cuartel, cumplir las guardias, estar en la central, si hay que arreglar un móvil, vas y lo arreglás, limpiar el cuartel. Mucha práctica, siempre. Cuando nos organizamos a la hora de trabajar, ya sabemos qué tiene que hacer cada uno. Por eso practicamos mucho en el cuartel. Igual, hay protocolos que todos conocen. Cada uno sabe qué hay que hacer. Muchas veces nos entendemos solo con la mirada, después de tantos años de trabajo. 

-¿Cuál es la parte más difícil del trabajo?

Todo es difícil. Como bombero te tocan ver muchas cosas. Pero, lamentablemente, es parte del trabajo. Uno no elige a qué emergencia ir. Simplemente, cuando suena la sirena uno va. Muchas cosas nos afectan, pero tenemos un gran apoyo del equipo en el cuartel que nos dan el soporte emocional que cada uno necesita después de una emergencia dura.

¿Tuviste miedo alguna vez?

Es inevitable sentir miedo. Todos tenemos miedo cuando nos metemos en una casa o vamos a una emergencia. Pero creo que el soporte es lo más importante para sentirse más confiados en la práctica, saber que hay un compañero al lado tuyo que está preparado para ayudarte en lo que haga falta. Es una forma de sentirse más seguro a la hora de entrar. El miedo también es algo inevitable, nos caracteriza como personas. Pero también, es lo que mueve a muchos.

-¿Qué sentís al ver el daño que están haciendo los incendios?

Con lo que está pasando ahora sentimos bastante impotencia porque nos damos cuenta de que nuestro trabajo no es en vano, pero es insignificante con respecto a la gravedad de los incendios. La longitud y la extensión no te dejan trabajar como uno venía haciéndolo muchas veces. Ahora están casi todos los focos contenidos y en guardia. Los últimos días sentía mucha impotencia por ver lo que se perdió y por lo que no pudimos trabajar por cansancio y porque no estaban dadas las condiciones.

-¿Qué es lo más satisfactorio de trabajar como bombero?

En lo personal, lo más satisfactorio de trabajar en los incendios es saber que cumplí con mi tarea, que pude resolver el inconveniente que había.

Tenemos otra nota que te puede gustar: http://sembrarvalores.org.ar/bombero-de-benavidez/

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