Barenboim, el maestro

ENTREVISTA    a Daniel Barenboim
Las guerras y la paz son la gran preocupación mundial. Los ojos están puestos en Medio Oriente. Este judío – argentino nos trae, a través de la West-Eastern Divan Orchestra, una prueba de que la convivencia es posible

MARÍA AMALIA CABALLERO | DRA. EN COMUNICACIÓN PÚBLICA | DIRECCION@SEMBRARVALORES.ORG.AR

El maestro no concede entrevistas,  escuchamos. Sin embargo, tuvimos la alegría de que fuera una verdad a medias y pudimos leer y escucharlo a través de los grandes medios. Allí me entero de que además tiene nacionalidad española y palestina. Propiamente, un hombre sin fronteras.

Pero antes que eso está la satisfacción de tenerlo frente a frente en conferencia de prensa, en conciertos en la calle y en el Colón.

Una situación especial

baremboim4La guerra es una realidad que duele, hay guerras muy “publicitadas”, es el caso del enfrentamiento entre israelíes y palestinos, mientras otros pueblos se desangran en un anonimato casi total. Es el caso de las guerras en África. Algunos de estos conflictos armados son por cuestiones de etnia pero otros son auténticas persecuciones religiosas que -fuera de la zona de conflicto- pasan en el silencio más absoluto. La lista incluye Somalía, Sudán, Libia, Irak, Afganistán, Mali, Ucrania, Siria y no es todo. Los países vecinos resultan fuertemente afectados a la hora de brindar acogida a los emigrados, expulsados.

Sin embargo, hoy estamos frente a un hombre que sabe de la guerra, un hombre que la vive y la ha vivido en carne propia. Una persona que elige la paz, y la construye cada día.

La West-Eastern Divan Orchestra

Junto al filósofo palestino Eduard Said, fundaron la West-Eastern Divan Orchestra. Y siempre la curiosidad está en el término “Divan”. Hace referencia a una colección de poemas de Johann Wolfgang von Goethe a quien consideran uno de los primeros alemanes que se interesó por otros países, que se abrió al mundo y a los 60 años se puso a estudiar árabe.

El proyecto es más que una orquesta: es un taller y un espacio de diálogo.

Por momentos el grupo heterogéneo se
coordina sin siquiera mirarlo, y en otros hay
guiños de complacencia mutua.

Como una metáfora, se puede ver a Barenboim dirigiendo a este grupo que, por momentos, se coordina maravillosamente sin siquiera mirarlo y en otros hay guiños de complacencia mutua.

Muchas veces se compara al líder con un director de orquesta. En este caso vemos hecha realidad la parábola.

Daniel Barenboim y familia

Como es sabido, nació en la Argentina, nieto de inmigrantes llegados a principios de siglo XX. Cuando él tenía 10 años, pocos días después de la muerte de Evita Perón, la familia emigró a Israel. Así es que el maestro puede recordar serenamente sus años de infancia en Buenos Aires, sus partidos de fútbol con los compañeros de colegio y también sus primeros conciertos cuando era todavía un niño.

Es que tuvo la enorme posibilidad de comenzar temprano, sintetiza con sencillez.

Por muchos años no volvió al país; sin embargo, su padre y su madre eran argentinos, su madre cocinaba como se cocina aquí, le gusta recordar el olor de la comida. “Me crié en un hogar judeoargentino”, relata.

Su hijo acompaña, es el primer violín de la orquesta; su mujer – la pianista Elena Bashkirova- ama Buenos Aires y desearía tener un departamento, un lugar para llegar acá. Sin embargo, estamos en un país muy lindo para visitar pero en el cual no se puede trabajar o, al menos, es muy difícil.

En Buenos Aires vivía su tía Anita Shuster. Anita había sido rechazada por su familia, por sus hijos, sus padres, sus hermanos a raíz de su conversión al cristianismo. Pero por Daniel, no. Daniel, cuando venía a la ciudad, saludaba a su tía, la llenaba de cariño. Era una visita esperada.

Ahora, le gustaría pasar más tiempo en Argentina, hacer algo que pueda ser útil.

Su actividad en Buenos Aires

La actividad en Buenos Aires fue maratónica: conciertos en el Teatro Colón, en Puente Alsina -en un concierto de entrada libre y gratuita-, charla con Felipe González.

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El viaje remite nuevamente a la infancia porque con la reconocida pianista Martha Argerich tocaron juntos por primera vez a los 6 ó 7 años y después en otros lugares del mundo. Ahora ambos, de vuelta en Buenos Aires, en el Colón continúan celebrando los más de 60 años de carrera.

Desde este punto de vista, en todas sus intervenciones dieron un comprometido y emotivo testimonio de amistad.

La gran sorpresa, algo que parecía inesperado, fue la convocatoria a Les Luthiers, con quienes presentó la Historia del Soldado de Stravinski donde ellos hicieron de relatores y El Carnaval de los Animales de Camille Saing Saëns, donde se animaron más y tocaron con sus “rudimentarios” instrumentos, obviamente con la aprobación de Barenboim. No podía faltar, con el humor que los caracteriza, el clásico echarle la culpa al maestro ante cualquier error que se pudiera deslizar. Barenboim disfruta desde hace 40 años con su humor y fue su mujer quien tuvo la idea de esta  presentación conjunta.

Con Martha Argerich tocaron juntos
por primera vez a los 6 ó 7 años.
En el Colón continúan celebrando los más de 60 de carrera.

Festival de música y reflexión

En momentos críticos de alternancia entre feroces ataques y frágiles alto el fuego, el maestro reconoce que su posición actual está muy alejada de la del actual gobierno israelí: reconoce que la orquesta está en una situación de enorme sensibilidad; parientes de los músicos de ambos lados están participando y padeciendo en esta guerra. Sin embargo, ningún músico anuló su compromiso con la orquesta.

En el marco del Festival Barenboim, arranca el nuevo ciclo titulado “Diálogo de Música y Reflexión” que se llevará a cabo a lo largo del trienio en la sala principal del Teatro Colón.

El maestro también dialogó con el ex presidente del gobierno español: Felipe González.

La propuesta suma a la actividad puramente musical de conciertos sinfónicos, de cámara y líricos, la realización de coloquios, conferencias, ensayos abiertos, clases magistrales y actividades destinadas a otorgar una proyección social y cultural a la presencia de grandes artistas.

Toma de posición

En varios momentos optó por definirse: “Todas las guerras un día terminan, pero con más de 1.000 muertos en Gaza, la mayoría civiles y más del 50% niños, el odio que se está distribuyendo a gente tan joven no lo va a poder parar ningún proceso de negociación política” y calificó de “inaceptable” y “asimétrico” el bombardeo sobre la población civil. Aseguró que no se siente bien en Israel, a pesar de ser su patria adoptiva, porque allí encuentra a muchos que excluyen toda forma de diálogo.

Como muchos otros, considera que a nivel local son dos pueblos que se sienten dueños del mismo pedazo de tierra, es un conflicto que ya no tiene solución militar ni política.

baremboim2No hay que olvidar que se está hablando de dos pueblos semitas, es decir que aquellos “antisemitas” no están con unos ni con otros. Sin embargo, están en juego las potencias internacionales que son quienes podrían terminar con esta masacre. Definió a Estados Unidos como el representante de Israel y reclamó una declaración conjunta de las grandes potencias para que se resuelva.

Respecto del Papa Francisco, valoró el momento de oración conjunta de los jefes de Estado y aclaró que no cree que haya ingenuidad en este gesto. También manifestó su deseo de conocerlo.

Falta algo más, una aclaración necesaria. Con la orquesta no se busca un consenso político.

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