Arturo Clariá: El aislamiento nos permite liberarnos

Arturo Clariá

Preguntas acerca del sentido del aislamiento que estamos viviendo, cómo ayudar a los hijos, qué frutos sacaremos los adultos… Y el Psicólogo Arturo Clariá nos ayuda a responder.

 

 

L a cuarentena no nos permitió acercarnos pero sí encontrarnos on line para compartir ahora esta charla y acercar algunas propuestas del psicólogo Arturo Clariá, director de Padres reales.

 

SV: ¿Cómo encontrar sentido en este aislamiento social voluntario preventivo?

Arturo Clariá: Es una oportunidad para reflexionar sobre el estilo de vida que estábamos llevando, me parece que estábamos cayendo en una cuarentena existencial.

Encerrados de otra forma en la búsqueda de éxito, ambición, plata, bienes materiales. Y esto es también una pandemia para la cual tenemos que encontrar el antídoto.

La vacuna es justamente encontrar el significado a nuestra vida. Es una oportunidad para detenernos hacernos un tiempo y hacer silencio para preguntarnos el sentido del día a día, del camino que estoy transitando.

Si va de la mano con mis valores, mis principios mis proyectos, mis sueños esos que tenía desde joven y que hoy ya adulto veo si fueron llevados a cabo o no.

Si encuentro que mi camino se fue distanciando de aquel, puedo recomenzar y, en ese sentido, este aislamiento nos da la oportunidad de liberarnos.

 

El encierro en el que estamos nos puede generar un sentimiento profundo de liberación

 

El encierro en el que estamos nos puede generar un sentimiento profundo de liberación porque cuando no podemos cambiar las situaciones de afuera, podemos cambiar por dentro.

Esta frase no es mía es del psiquiatra austríaco Viktor Frankl que encontró la verdadera libertad siendo prisionero en un campo de concentración nazi. Ni más ni menos.

También nosotros tenemos la posibilidad de encontrar sentido en situaciones difíciles y complicadas como estas y que, a la vez, nos “obliga” a encontrarnos con los seres más cercanos y queridos y estar con ellos cuando otras veces estamos “deseando” estar con ellos pero no lo logramos por estar persiguiendo otras cosas que en definitiva no nos llevan a buen puerto.

 

SV. | En esta convivencia tan estrecha nos ponemos más sensibles, más susceptibles, y podemos pasarla mal y hacerlo pasar mal a otros.

AC. | Esta convivencia particular de la cuarentena nos sumerge en un mar de incertidumbre, no sé lo que va pasar mañana, no sé lo que va a pasar en unos días, no sé cuánto va a durar esto, además de la angustia por los fallecidos y contagiados que aumentan día a día.

Es lógico reconocer que no somos robots, tampoco somos perfectos, entonces vamos a tener oscilaciones de irritabilidad, impaciencia, susceptibilidad intolerancia y lo que tenemos que evitar es trasladar eso a nuestros seres queridos.

Esta situación de malestar de inseguridad, no trasladarla a un grito, por ejemplo de padres a hijos. cuidar el tesoro más grande que son nuestros seres queridos y comprender también que su fallamos porque somos humanos, siempre podemos recomenzar.

 

SV. | Podemos estar a la defensiva pero también ponerle actitud proactiva, ¿qué oportunidad surge de esta circunstancia?

AC. | Esta situación de pandemia nos lleva una vez más a traer a nuestra conciencia algo que generalmente tratamos de evitar y es nuestra condición de seres finitos, frágiles y vulnerables.

Que la muerte es concreta, es posible y que puede suceder en cualquier momento. Esta premisa podríamos entenderla de dos maneras. Una es como sé que soy un ser finito y que me voy a morir, elijo la victimización y la queja, me sumerjo en el pantano del lamento. En cambio porque soy un ser finito y tengo limitaciones, la vida no es para siempre. Hoy estoy vivo, puedo disfrutar la vida, puedo contagiar vida a los demás. Eso sí se puede contagiar. Encararla con una actitud de alegría interna. La actitud interna va mucho más allá de cualquier situación externa buena o mala. Antes de que llegue el afuera a traerme una pandemia, una dificultad, un dolor, una enfermedad, un problema económico. Independientemente de que eso ocurra o no, uno puede elegir cada mañana tener una actitud positiva de alegría, de esperanza. Y que esa actitud vaya más allá de cualquier vicisitud que surja.

 

SV. | ¿Cuáles son los tres valores que elegirías para sembrar en los hijos durante este tiempo?

AC. | Si bien estamos en una situación delicada, también es una oportunidad de sembrar valores en nuestros hijos niños y adolescentes y entonces, elijo tres valores que, me parece, podemos aprender a transmitir en estos días de cuarentena.

Uno es fomentar la autonomía. Nada mejor que un chico que aprende a hacer su cama, a cocinar algo para el almuerzo desde lo más simple a lo más complejo dependiendo de la edad que tenga. A saber dónde poner la ropa sucia, cómo usar el lavarropas y una serie de habilidades que terminan convirtiéndose en hábitos virtuosos y que generan en una persona el crecimiento porque entonces, dejo de depender de otros.

Una frase que se puede usar desde chiquitos, según las circunstancias y dentro de sus posibilidades, decirles: Si yo lo hago por vos, no te ayudo a crecer.

El primer valor es desarrollar en cada chico la autonomía, la capacidad de valerse por sí mismo. Saber dónde está la escoba y barrer. Saber sacar la basura, colaborar en casa, son todas cosas que hacen a la autonomía.

 

El primer valor es desarrollar

en cada chico la autonomía,

la capacidad de valerse por sí mismo.

 

El segundo valor importantísimo, fundamental, es desarrollar la empatía, ponerme en el lugar del otro. En casa por ejemplo qué está necesitando papá, qué está necesitando mamá.

Papá o mamá necesita trabajar, entonces está encerrada en un cuarto y yo no tengo que ir a preguntarle cosas todo el tiempo, o tengo que hablar bajito y no gritar.

 

Empatía es ponerme en el lugar del otro.
En casa, por ejemplo, 
qué está necesitando papá, qué está necesitando mamá.

 

Qué está queriendo o necesitando mi hermano o mi hermana, quiere jugar en la computadora y yo no pero, me quedo un ratito jugando. Sería hacerle al otro lo que me gusta que me hagan, desarrollar ese sentimiento de empatía es vital para el crecimiento emocional y social de una persona y lo podemos desarrollar ahora mismo en cuarentena.

La empatía va de la mano de la compasión ponerse en el lugar de aquellos que están trabajando que están exponiendo su vida, que se están muriendo.

Y, el tercer valor es la alegría, cultivar internamente una actitud de alegría que no es incoherente o absurda o fuera de realidad sino que genera una libertad más profunda. Yo decido con qué actitud voy a vivir mi vida. Independientemente de las circunstancias que me toquen en el exterior fuera de mí.

 

Alegría, yo decido con qué actitud
voy a vivir mi vida

 

Esos serían los tres valores principales para empezar a cultivar a los chicos en esta cuarentena.

 

SV. | Algo que no te estamos preguntando y nos querrías decir…

AC. | Aprovechemos esta oportunidad que nos da la vida para, ya que estamos encerrados en casa, sacarles el jugo, el mayor provecho. El mejor homenaje que le podemos hacer a la gente que está trabajando para contener la pandemia, que se está contagiando, que se está muriendo es honrarlos aprendiendo de esta experiencia, salgamos de la cuarentena siendo mejor persona que cuando entramos.

 

 

+ info charlas gratuitas on line y si algún colegio la quiere para su comunidad @arturoclariá

 

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