ALTArevista Primero varados, ahora en cuarentena

Adolescentes viajeros. No tienen más que agradecimiento pero tampoco quieren responsabilizar a nadie más que a ellos mismos en este testimonio que dan, cada uno, de manera exclusivamente personal.

 

 

 

Son ellos, ellos hablan, preguntan, comentan, responden. Tratan de no ser identificados… ni ellos ni el cole, ni los responsables que los acompañaban.

 

Al principio cuando oíste hablar del Covid-19, que se estaba expandiendo, ¿te imaginaste que podía llegar a cancelarse el viaje?

Nunca pensamos que se iba a suspender el intercambio, que estaba planeado desde hacía un año y además teníamos en cuenta el esfuerzo que significaba para nuestras familias que pudiéramos estar en Europa perfeccionando un idioma. Nos advirtieron que el viaje iba a tener más precauciones y algunas modificaciones, como seguramente la suspensión de la ida a Roma.

Mientras veníamos hablando con nuestras familias de Argentina y con lo tranquilos que estaban acá, no sentimos en ningún momento preocupación por la suspensión del viaje. Si teníamos en cuenta que quizá la Vigilia Pascual o la audiencia con el Papa, que eran eventos multitudinarios, podrían suspenderse.

 

Cuando te enteraste que se suspendían las clases de los colegios, ¿pensaste que el viaje iba a seguir igual?

Varios pensaron que iban a seguir teniendo clases de inglés en una institución como estaba planeado para todos los sábados y después de eso que podrían seguir recorriendo y conociendo el país.

Otros entendieron enseguida que el viaje se terminaba y que les esperaba la vuelta a Argentina.

Sólo uno del grupo pensó que tendríamos que quedarnos 20 días sin salir de la casa, haciendo deberes del colegio de Argentina.

Pero no faltó quien, sin dejar de lado el optimismo, pensara que íbamos a poder recorrer constantemente y hacer programas con los demás chicos de Argentina.

 

¿Dónde estabas cuando te enteraste y cual fue tu primera reacción?

El mensaje oficial lo mandaron nuestros profesores por el grupo de Whatsapp, cada uno se enteró de formas distintas y en lugares distintos. Era imposible encontrarnos a todas juntas o contactarnos una por una.

Male estaba con otra Argentina volviendo en Bus de una excursión. Apenas leyeron el mensaje, su primera reacción era llorar, pero como estaban rodeadas de los compañeros de su clase, no se animaron y aguantaron las lágrimas hasta que no pudieron más, ya que uno de sus compañeros les preguntó: “Are you Okay?”…

Maxi estaba en hora libre ya que había faltado su profesor, al leer el mensaje, no lo entendió y se acercó a preguntar si nos volvíamos a Argentina o si solamente quedaban suspendidas las clases. Cuando salió al recreo, se juntó con los demás de Argentina, entre quienes estaba Male, ahí entendió que nos volvíamos y su reacción fue empezar a reírse de incertidumbre, sin poder creer lo que estaba pasando.

 

¿Pudiste apoyarte en tus compañeros de viaje?

Aunque la mayoría nos habíamos conocido una semana atrás en Ezeiza, todo el grupo fue de gran apoyo ya que compartíamos el mismo sentimiento. Cuando se enteraron fueron seis del mismo pueblo a una de las casas a compartir la experiencia que habían vivido en esa semana, se vivieron risas y lágrimas acompañadas de mates (todavía no sabíamos nada sobre el problema de compartir el mate) y chocolates.

 

Apenas te llegó la noticia, ¿elegiste comunicarte con tu familia de Argentina o preferiste esperar para contactarlos? ¿Cómo fue la comunicación con ellos?

Delfi cuenta que le escribe enseguida a su mamá y le pone: – “MAMÁ LLORO, NOS VOLVEMOS A BUENOS AIRES PORQUE CIERRAN LOS COLEGIOS Y TODO. POSTA ME QUIERO MATAR, LO PEOR QUE ME PODÍA PASAR”-.  Al ver el mensaje, su mamá la llamó y le dijo que no se preocupe, entre risas, que no era el fin del mundo, que hubiese sido peor que la llamen diciéndole que se estaba muriendo un familiar y que se tenía que volver. También le agregó que piense en lo vivido esa semana y que ya le tocaría otra oportunidad. La incentivó a ir a despejarse un poco al shopping.

 

¿Cómo viviste la incertidumbre durante la espera del jueves al domingo?

Al principio, con la ayuda de los profes y de los mensajes que me llegaban desde Argentina, empecé a mirar el lado positivo de la situación y a disfrutar al 100% cada momento que nos quedaba en este país. Agradezco que no nos hayan dicho “nos volvemos todos hoy”, y que pudiéramos tener tres días más muy productivos. Recorríamos de mañana a noche. Después del programa organizado para todos, me iba con los de mi zona a recorrer. Por un lado, quería quedarme, pero un poco de angustia me daba pensar en que cerrarían los aeropuertos así que prefería volver.

 

Al enterarte de que te tocaba viajar sin ninguno de los organizadores, cuál fue tu reacción, ¿tuviste miedo? ¿Y durante el viaje y las escalas, qué sintieron?

Jasu hizo su regreso con nueve compañeros, pero sin ningún profe. Se enteró en el colectivo rumbo al aeropuerto a las 2 am pero estaba tranquila porque confiaba en ella. Cuando se despidió de los profes reaccionó a la situación y los nervios aparecieron junto al cansancio. Se animó a calzarse el equipo al hombro ayudando a sus compañeros, había nerviosismo. Lo vio como una oportunidad para mostrar su madurez y que ella podía hacerlo sin un adulto. Contó también que en el momento de completar el formulario arriba del avión, la hubiese dejado más tranquila estar acompañada por un adulto. Al llegar a Ezeiza, sintió la satisfacción y el logro de saber que pudo hacerlo.

 

¿Cómo fue llegar a Ezeiza, encontrarte a tu mamá o a tu papá tener que saludarlo de lejos sin poder abrazarlo sabiendo que te ibas 15 días a hacer la cuarentena a un campo?

Jasu cuenta también que en ese momento ella estaba con ganas de abrazarlos a los dos que estaban ahí, pero su papá tiene las defensas bajas ya que no tiene bazo, y esperó afuera cerca del auto. No pudo siquiera acercarse a él y saludó a ambos de lejos, habían ido a recibirla para darle el bolso con lo que necesitaría a lo largo de la cuarentena.

Otras mamás hicieron los traslados desde Ezeiza hasta el campo ubicado en Lobos donde algunas haríamos juntas la cuarentena.

 

Y a vos, llegar a Ezeiza y que ningún familiar pudo ir a verte. Encima se había perdido tu valija, ¿cómo estabas en ese momento?

Había tenido el presentimiento de que, a causa de los cambios de vuelos, algunas valijas estarían extraviadas, nunca me imaginé que podía ser la mía. Cuando llegué a la cinta para retirarla, no aparecía y me agarró un poco de angustia acompañada de un nudo en la garganta, ni hablar del enojo. Enseguida fui a hacer el reclamo y me dijeron que probablemente la valija estuviese en París. Hablé por teléfono con mamá quien me tranquilizo un poco y me mandaba fuertes abrazos ya que, por razones conocidas, no había podido ir a Ezeiza.

 

En cuarentena

Ocho en un campo, a 100 km de Buenos Aires. Sin señal, sin internet, sin casi poder comunicarte con los de allá…

Entre todas llegamos a la conclusión de que estamos muy agradecidas de haber podido volver a nuestro país, sabemos que todavía queda gente lejos de sus familias.

A la vez estamos muy contentas de poder vivir la cuarentena de esta manera, estamos juntos y divirtiéndonos, tomando las precauciones correspondientes, sin abrazos, cada uno con su mate compartiendo solamente el termo de agua, y organizándonos de a dos personas para el orden y la cocina. También agradecemos a la mamá de Clara que se ofreció para recibirnos a todas y vivir la cuarentena con nosotras.

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