A MILES DE KILÓMETROS

En familia

 

Es cada vez más frecuente que padres, hijos, nietos vivan a distancia por cuestiones laborales, económicas, de estudios… ¿asustarse? ¡No!, son nuevos desafíos.

 

Rocío Milans Bosch | Suscriptora 

 

A  las 4:20 de la tarde suena el “claxon” del auto: los cuatro hermanos acaban de llegar del colegio y atraviesan el living de esa casa, su casa, llena de fotos de primos, tíos y abuelos que apenas conocen. Hace unos años sus papás decidieron emprender una nueva vida en un país lejos de su hogar. Una experiencia única llena de desafíos.

De la mano de la psicóloga Daniela Barcia quise conocer más acerca de la posibilidad de mantener un estilo familiar, de cómo canalizar ese deseo -que es necesidad- de estar cerca de nuestros vínculos más cercanos. A partir de disparadores como álbumes familiares, objetos significativos, videos caseros, se puede lograr un sentimiento sólido de pertenencia a una familia a pesar de la distancia, sugiere.

 

   Según la edad   
La imagen de familia en los más pequeños depende exclusivamente de los padres; sin embargo, apenas adquieren algo de independencia, los chicos muestran mayor iniciativa en la toma de decisiones. Por ejemplo, en si quiero o no hablar por Skype con mi abuela justo ahora. Ya en la adolescencia, este equilibrio se inclina hacia las propias decisiones de los hijos. Por eso, Barcia nos advierte acerca del valor de haber sembrado una imagen de familia sólida en la primera infancia y haber logrado rutinas de contacto. Los padres son los que velan por alcanzar un equilibrio entre mantener esa comunicación y los deseos u opiniones de los hijos, de acuerdo con la edad.

El desafío consiste en lograr que chicos y grandes aprecien la cercanía a partir de compartir estos momentos y así alimenten su sentido de familia.

 

TANTO A TRAVÉS DE LA TECNOLOGÍA COMO DURANTE
UNA VISITA, LOS FAMILIARES PODRÁN VIVIR ESE MOMENTO
COMPROMETIDOS EN UN 100 POR CIENTO

 

En la medida en que los padres acepten esta realidad es más fácil para ellos pensar en qué recursos pueden implementar para generar la unión, sin frustrarse por el hecho de que sus hijos no puedan tener los vínculos con su familia como a ellos les gustaría, advierte la psicóloga.

 

   Sí, hay complicaciones   
Generalmente, en este tipo de traslados, los hijos reflejan en sus respuestas la actitud que los padres les transmiten. No le parece positivo el intento de ocultar sentimientos negativos como el que se percibe ante la dificultad para insertarse en una cultura diferente o tener que comunicarse en otro idioma. El camino es otro: sugiere utilizarlos empáticamente con comentarios, que avalen los de los chicos, que comprendan que a todos nos puede costar un poco pero que vamos a integrarnos a esta nueva realidad o sociedad sin descuidar lazos con la familia de origen.

 

   Abuelos 2.0   
Como en tantas cosas de la vida, las tecnologías nos brindan grandes oportunidades para mantener el vínculo a pesar de la distancia. Así como en la vida real tenemos ciertas rutinas de llamados, visitas, mensajes, ahora toca hacerlo por la vía virtual para que los abuelos estén al tanto de la vida de sus nietos y de sus logros, para comentarlos con ellos y ser parte de su crecimiento. De nuevo, como seguramente sería estando cerca, son los padres los que transmiten esta información, comparten videos, fotos, notas de voz.

 

   Las visitas   
En la medida de sus posibilidades, abuelos, tíos y primos acortan las distancias con sus visitas y eso refresca el contacto y fortalece los vínculos. Pero no sería tan positivo si, por no estar al tanto de sus vidas, se conviertan en alguien a quien “les tienen que contar así de repente todo acerca de sus vidas”.

Es mejor que este encuentro resulte una inmersión en la vida de la familia “expatriada”, de llevarlos y traerlos de sus actividades habituales, de conocer a sus amigos y maestros, el club, el colegio, etc. Así, experimentan la cotidianidad de compartir la vida con ellos y se convierten en una parte significativa. Todo esto sirve para “desmitificar el destino lejano donde viven, que deja de ser una incógnita que conocen sólo a lo lejos, añade Daniela.

 

   Agregale calidad   
Como los momentos compartidos serán menos en estas circunstancias, habrá que prestar atención para que sean especialmente tiempo de calidad. Y ¿cuál es la recomendación? Que tanto a través de la tecnología como durante una visita, los familiares estén viviendo ese momento comprometidos en un 100 por ciento, focalizados en atender a la persona que tienen enfrente y conectados con todos los sentidos en ese vínculo, sin distracciones. Para Daniela Barcia una linda idea es planear vacaciones todos juntos. Así, los primos tienen la posibilidad de disfrutarse al máximo y se potencian los lazos familiares sin tener interferencias de horarios de trabajo, estudio y actividades de los familiares que reciben a la familia de visita.

 

La psicóloga de niños Daniela Barcia integra el equipo de orientación del jardín El Buen Molino.

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