A los gritos, no – Padres/suegros que “opinan” – Abuelos “malcriadores”

Esta vez, elegimos un compilado de consultas que surgió entre un grupo de amigas que se juntó para despedir el año y, ¿cómo no? los temas de familia acapararon la comida y apasionaron a las cinco.

 

Son madres “todo terreno”,
profesionales, esposas amantes
de sus maridos,
buenas madres,
buenas amigas.

 

 

A los gritos, no

Somos cinco amigas que tenemos hijos de ocho años para abajo. Despedimos el año comiendo juntas. Conversando, coincidimos en que todas terminamos gritando a nuestros hijos. Hemos leído que no te gustan los gritos y a nosotras tampoco, por eso decidimos pedirte algunos consejos que nos ayuden a no gritarles.

 

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S  eguramente no tienen ninguna intención de gritarles. Me las imagino, es como si las estuviera viendo. Son madres “todo terreno”, profesionales, esposas amantes de sus maridos, buenas madres, buenas amigas. Con poco tiempo para sus propios proyectos, son amas de casa que quieren tener “hogares” agradables.

Ante todo, sepan que algún grito “bien puesto” es una forma de llamar la atención de ese hijo y de mostrarle cariño al enfatizar el peligro que significa el error que está cometiendo. Ahora, los gritos permanentes son más una descarga de mamá o papá y, a la larga, dejan de tener el “efecto” buscado. Por el contrario, afectan negativamente en los chicos y los aleja de ustedes.
Cuando yo tenía mis hijos de esas edades –no las voy a engañar- pedía, muy seguido, ayuda al Cielo para tener paciencia.

Generalmente, gritamos porque estamos cansadas, y dejar el hábito de gritar no es fácil, supone tener un gran autocontrol sobre nuestras emociones. Respiren hondo, tomen conciencia de cuáles son los sentimientos que en ese momento están interviniendo para lograr manejarlos.

Para descansar, pueden turnarse con el marido y organizarse, aunque sean sólo unos 20 minutos. Cuando estás cansada, no importa la hora, lo que interesa es poder encontrar la forma de no caer en el grito permanente que los estresa (también a ustedes), los mantiene en estado de alarma.
Otra ayuda para mantener la calma, consiste en detenerse y pensar en el impacto negativo que los gritos tienen en toda la familia. Si bien no es fácil, de a poco se puede ir dejando ese mal hábito.

¿Algunos tips?

 Contar hasta 10
 Respirar profundo para frenar y pensar: ¿realmente es para tanto?
 Preguntarse: ¿le estoy exigiendo como si fuera adulto?
 Dormir 20 minutos
 Turnarse con el marido para atender a las demandas de los chicos.

http://sembrarvalores.org.ar/ay-esos-berrinches/
http://sembrarvalores.org.ar/sin-premios-ni-castigos/

 


 

Padres/suegros que “opinan”

También queríamos contarte que varios de nuestros padres opinan demasiado sobre nuestras relaciones matrimoniales y la educación de los hijos.

 

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A  algunos padres les cuesta aceptar que los hijos ya han formado otra familia y que es su momento de dar un paso al costado. Pueden dar algún buen consejo, cuando se lo piden, sin imponer; pero no meterse, porque pueden generar grandes problemas.

Aquí podríamos diferenciar los valores fundamentales, trascendentales, en los que seguramente van a querer cuidarlos y apoyarlos, pero también en esto hay muchas formas subjetivas de ver las cosas, distintos modos de actuar, y es muy saludable que cada pareja vaya viviendo sus propios procesos para ponerlos en práctica.

Desde el momento en que se casaron, su cónyuge y después sus hijos, son su prioridad.
A veces, la madre del marido cree perder un hijo y la mamá de la esposa cree haber ganado un hijo. Hay bastantes metidas de patas con estas ideas.

Es verdad que algunos padres ayudan económicamente a los hijos casados, pero ojalá tengan muy en claro que eso no les da el derecho de manipularlos.

A ustedes, que me lo preguntan, yo les diría que, con cariño y respeto, mantengan una cierta distancia emocional cuando se vean afectados por la excesiva intervención de padres o suegros.
Conversen estos temas como pareja para acordar como quieren vivir las relaciones familiares.

 


 

Abuelos “malcriadores”

La última consulta: hay abuelos que hacen diferencias muy marcadas entre los nietos y nos duele cuando vemos esa diferencia porque los chicos también la sufren, la viven como una injusticia.

 

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E  ntiendo que te duela que tu mamá, papá o tus suegros no demuestren el mismo cariño a cada uno de tus hijos entre ellos o entre sus primos, etc. Es comprensible porque sabés lo que el niño sufre por esto.

Para ayudarte a comprender, te cuento que es humano sentir predilección por algún nieto, así como muchas veces son los nietos quienes tienen predilección por uno de sus abuelos.

Generalmente los abuelos no se dan cuenta de tener algún nieto preferido, porque quieren mucho a todos y creen que al aceptar una preferencia, estarían afirmando que no aman suficiente a los demás y para ellos no es así.

El problema no es de cantidad de amor. Así como te das cuenta de que el amor por los hijos es distinto, porque cada uno es diferente, lo mismo pasa con los nietos. Los abuelos pueden tener grandes momentos para aquellos nietos que tienen menos reconocimiento social y familiar, los nietos que son menos simpáticos, menos dotados, y así les dan la dosis necesaria de seguridad.

Lo que duele es que sea tan obvio, que se note en mejores regalos, algún viaje, en el trato con aquel nieto/a que los cautiva.

¿Pueden conversar en familia estos temas? No es fácil pero habrá que intentarlo.

 

A veces, la madre del marido
cree perder un hijo y la mamá
de la esposa cree haber
ganado un hijo.

 

Para tus dudas, consultas, temores:
consultorio@sembrarvalores.org.ar

 

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